

Vamos a ver si yo llego a entenderlo: la oposición ataca al Gobierno de la nación por un lado, porque mantiene a más de un millar de menores vagando por las calles de Ceuta; pero, por otro lado, se opone a realojarlos en la península. El cuento de la reagrupación familiar no cuenta, porque las familias de origen se han librado de bocas que alimentar… Por otro lado, el presidente ceutí exige que su ciudad autónoma “sea limpiada” de inmigrantes, y por otro, se niega a que, al menos los menores, sean repartidos entre el resto de comunidades españolas… Yo, cada día, deslío menos. Lo único que comprendo es que PP y Vox están complicando el problema ya creado, e impidiendo las soluciones, por el único interés de sus réditos electorales. La verdad, es que las vidas de miles de críos se están utilizando para exclusives fines políticos, excluyendo toda humanidad, aunque se esgrima lo contrario.
Eso es lo único que veo claro. Y me da vergüenza, mucha vergüenza…Por otra parte, la Audiencia Nacional frena el campamento en un principio (luego dio marcha atrás), a la vez que, ni el gobierno autónomo, ni tampoco el central, se ponen de acuerdo en dónde ubicarlo decentemente, mientras se llevan a cabo las labores de triaje para su devolución a Marruecos; aunque luego, por otro lado, se queje de la inseguridad en las calles porque andan sueltos. No sé a qué juegan unos y otros, pero sí veo con toda claridad que ninguno de los políticos que tanto largan – ni siquiera los de la misma Ceuta – son trigo limpio. Por una parte, se exige empujar el carro, y por el otro se ponen palos en las ruedas.
Mientras tanto (mal pensado que soy) el gobierno popular de allí, más atento a las consignas de su partido que a resolver el problema, está recibiendo sus buenas ayudas económicas desde el gobierno central y desde Bruselas, lo cual, ya de paso, le viene de perlas… Llegados a este punto, un servidor se pregunta hasta qué punto el “vender” un riesgo, cada vez más a las claras provocado, no es un negocio económico, a la vez que una ventaja política. Estas son mis dudas, y creo que no carecen de fundamento. Que cada cual, como ser pensante no polarizado, apee su ideología a la que se encadena, y aplique el sentido lógico, si es que sabe, puede y quiere.
Pero aquí nadie está libre de culpa. Mientras el Gobierno, aunque tarde y pésimamente mal, intenta montar una solución operativa inmediata, Vivas, que antes mostraba su acuerdo a las medidas, ahora se opone a ellas. Tan solo ha autorizado – en la fecha que esto escribo – el traslado de cinco menores a Navarra (¿?)… Uno se queda perplejo con todas estas flagrantes contradicciones, cuando, en verdad, debería de estar acostumbrado a una clase de políticos marrulleros y oportunistas; navajeros y escaparatistas, cuyas malévolas acciones están abocando a que la ciudadanía se extremice porque se cree que la solución del problema está en la limpieza étnica. Y eso lo han creado el pésimo comportamiento de los partidos. Al final, todos tendremos la culpa de todo.
En cuanto al papel de Marruecos, cada día que pasa está más claro, al igual que el rol de Sánchez con respecto al sátrapa marroquí, que también cada día se pasa de castaño oscuro… Vendrá la ocasión en que sepamos el motivo del chantaje que el primero le hace al segundo, pues nada permanece oculto eternamente. La entrega ignominiosa del Sahara, las continuas provocaciones, y esta entrada masiva de ilegales, demostradamente orquestada; y la pertinaz y suicida exculpación del de la chilaba, es sobradamente sospechoso. Y todo, sea como sea y cuando sea, lo pagará nuestro país. De hecho, ya estamos comenzando a pagarlo.
Cuando ocurren sucedidos lamentables y catastróficos y les pilla a ciudadanos del resto de los países, incluido España, por patente ejemplo, sus gobiernos intentan asistirlos y rescatarlos. Entonces díganme ¿por qué Marruecos no obra en consecuencia con los suyos, que están atrapados en pésimas condiciones en otro país por su situación de ilegalidad?.. La contestación resulta obvia: porque es una estrategia montada, y además le interesa que se alargue en el tiempo. El que el gobierno español sea débil ante él, porque lo tiene cogido por los rellenos, y sabedor que los políticos españoles, como él mismo, son un atajo de taifeños, le viene de perlas.
También Europa sabe que somos una recua de cainitas entre nosotros mismos, así que, si la U.E. no toma cartas en el asunto, esto se puede complicar, y no poco… Que Úrsula Von der Leyen haya hecho una declaración, vox et pópuli, de que Ceuta también es europea, aparte de reconocerla como la frontera de esa misma Europa con el continente africano, es, al menos, una firme declaración de intenciones: 1).- no la deja sola en manos de su propios país; 2).- Con ese reconocimiento está comprometiendo a Bruselas; y 3).- Es un claro aviso a Marruecos de que se enfrenta a problemas mayores, no solo con España.
En resumen: nosotros no somos de fiar, porque nos zancadilleamos unos a otros como cretinos… Una situación como la que ha explotado en Ceuta (yo digo que ha sido creada) requiere una solución de Estado, no de partidos, cada cual por un lado mirándose su propio ombligo; ni de un gobierno en solitario que va dando bandazos. La respuesta ha de ser una sola, cohesionada e inequívoca. Pero para eso, claro, nuestros políticos deberían tener el sentido de Estado que no tienen… Ninguno de ellos. El parlamento marroquí es una dictadura monárquica, absolutista e incluso despótica; y, sin embargo, nosotros que presumimos de monarquía parlamentaria democrática, el nuestro es una jaula de grillos enloquecidos en el que ninguno de sus bichos sabe lo que es el verdadero, real y genuino Sentido de Estado… Es una asamblea de tratantes y mangantes, que se pelean entre sí para ser el croupier de la mesa de tahúres. El resto, lo componemos una ciudadanía dividida y enfrentada consigo misma. Y así nos va.
Miguel Galindo Sánchez / miguel@galindofi.com / www.escriburgo.com
