

La propuesta del Gobierno (para cuando esto escribo, claro) en el ya conocido por “caso Mari Carmen”, y ya fallecida, por cierto, abortada en el Congreso, y presentada por la puerta trasera, que parecía que iba a solucionar todos los problemas y abusos sobre la vivienda (¿?), es que va a prohibir los desahucios hasta el 2030, y a prorrogar los alquileres. Son las intenciones a dos días de su presentación a la Cámara, y sin que sus innobles socios tuvieran siquiera el texto del mejunje – la calle aprieta, amigos míos – con el ya anunciado NO por parte de la cabal oposición, antes del debacle. Se dice que los fondos buitre tendrán vetada la compra de casas hasta el 2028. Ya sabemos lo del pescozón que ha dado a luz unas elecciones anticipadas.
La primera pregunta que me asalta, perdonen mi casta inocencia, es por qué ponen fecha de caducidad tan próxima a esas medidas… ¿Por qué no hasta 20, o 30, o 50 años?. O que sean definitivas, que, por cierto, no es lo mismo que indefinidas. Un prójimo próximo me sopla con la sabiduría popular de que “no se le pueden poner puertas al campo”, al que le respondo con otra perla de igual cosecha: “ni pedir peras a un olmo…”, y eso me dice que se le ha dejado el campo libre a los fondos carroñeros, y ahora no hay quién los meta en cintura. Puede ser. Esos buitres vuelan alto, y abarcan mucho espacio… político, ya me entienden vuesas mercedes.
El hecho de que la oposición y su extrema se opongan – valga la redundancia – es porque ambos son aliados naturales del capitalismo más salvaje y desnaturalizado, y no por otras razones con las que intentan disfrazar al lobo en Halloween… Además, los disturbios de Sol, que se han extendido a toda España, al igual que lo de Ceuta, parecen facilitar su estrategia de cara a las provocadas elecciones, sobre todo usándolo como palos en las ruedas, aunque en esto Sánchez va a hacer lo mismo. Por supuesto, las soluciones aprobadas no dejan de ser un parche a corto plazo, para enlazar con esos mismos comicios, y luego ya veremos…
Por otro lado, y sin dejar de alegrarme porque Mari Carmen volvía a casa (se ha ido a otra más grande y saludable), gracias a la movida organizada en su entorno, ayer mismo, creo que en Valladolid, a toda una familia al completo, con dos niños pequeños, una abuela, la madre, y el padre afectado de una enfermedad con el 80% de incapacidad, fueron puestos de patitas en descampado sin que nadie moviera un pelo de la barba, ni de moño alguno. Exactamente por la misma razón que a la pobre Mari Carmen… Ya sé que se legisla para todos, y eso es bueno, pero a estas cinco personas no se les ha procurado solución a su problema, y andan errantes por la puñetera calle.
Luego, existe otra cuestión: y es que casi todas las competencias en materia de vivienda, están en manos de las comunidades autónomas, e incluso de los ayuntamientos, una buena parte, por cierto, en manos de la pinza PP-Vox, que, obedeciendo consignas, no están por la labor, más bien todo lo contrario, eliminan cualquier tipo de ayudas… Tan solo un ejemplo como muestra: en Sevilla se proponen viviendas “sociales” por un módico precio medio de 360.000 euros. Por favor, que alguien me diga qué obrero, o qué joven, o qué pequeño funcionario, o qué trabajador autónomo, o quién puñetas que no sea un especulador en esencia y en potencia, puede aspirar a un techo. Naturalmente, ni los precios, ni mucho menos los salarios, ni la realidad económica actual, hacen posible que esos números sean asumibles, como convierte en papel mojado esas líneas de nuestra Constitución que dicen lo de “todo español tiene derecho a una vivienda digna”. Por coherencia y vergüenza torera deberían ser borradas, o añadirle “…si se la pueden pagar”.
La ínclita portavoz de afilados labios de Vox, el otro día, en la Cámara de los Diputados (mejor Disputados), soltó una solución sobre la que no vi a nadie rasgarse las vestiduras, por cierto: expulsar a todos los inmigrantes, y quedarnos con sus casas “para los nuestros”… Me voy a permitir recordarle a esta “buena mujer”, que eso ya lo hicieron los Reyes Católicos con los judíos y los moros, y España no tardó en sufrir una de las ruinas económicas más grandes de su Historia. Pero, claro, eso fue en la Edad Media. Habría que ser más culta y menos dañina.
Luego, por otro lado, ese problema de la vivienda, se convierte en un problemón porque la inflación en España se desboca hacia un disparatado 5%, la tasa más elevada en un solo trienio. Eso quiere decir que la gente vamos a vivir una carestía de vida que no se corresponde, en modo alguno, con nuestro nivel de ingresos, y que habremos de elegir entre tener techo o comer todos los días… Aunque a jubilados, funcionarios y nomineros se nos anuncie una subida de un 3% – eso dicen – seguimos perdiendo un 2%, a sumar a lo perdido ya en ejercicios anteriores. La culpa, claro, es la escasez de energía, lo del Golfo de Trump, digo de Pérsico, la eterna guerra de Ucrania, e incluso nuestro propio modo de vida, que estiramos lo que cada vez se nos queda más corto y escaso.
Y esto no lo va a arreglar ningún gobierno, por mucho que lo prometan en sus constantes mentiras. La Deuda Pública tiene un límite, y nosotros ya lo hemos rebasado. De hecho, vivimos de prestado… Votemos al gobierno que votemos tendrá que hacer frente a los intereses. Y se engaña a sí mismo el que crea que no pondrán a salvo los suyos de partido, de propios y arrimados, antes, y los del resto de ciudadanos, ya se verá. Me da lo mismo derechas que izquierdas, aunque me den más miedo las unas que las otras.
Por eso que el prohibir los desahucios durante un par de años y la prórroga de los contratos tan solo uno, lo veo más como un anzuelo electoral (votadme, y a lo mejor lo alargo más) que como una solución formal, seria y definitiva. En esa especie de “tregua”, los buitres carroñeros pueden prepararse para después reatacar y oponer una mayor resistencia; y es que, las soluciones precarias, parciales y no definitivas, no son soluciones… La incógnita está – cuando esto escribo – en si los acampados de media España, ya cortejados por sindicatos y otros interesados foros, se van a conformar con el caramelo, o van a seguir con sus reivindicaciones, añadiéndole al guiso una ya distinguible, y me huele oportunista, Huelga General.
El caso es que, cuando esto salga a la luz, o todo habrá acabado, o no habrá hecho más que empezar… Cada vez hay mayor diferencias y distancias sociales, económicas y políticas; además de una mayor desigualdad en otros muchos sentidos.
“Un hombre solo tiene derecho a mirar a otro por encima, cuando le ayuda a levantarse”. (G. García Márquez)
Miguel Galindo Sánchez
