
Tras leer todos los análisis de cojonudos bienintencionados y versados; las opiniones de cuántos se creen capacitados y que sobrepasan cualquier razonamiento habido y por haber; tras intentar atiborrar mi dolor de lo físico a lo moral, a ver si esto funcionara por sustitución, me he dado cuenta, cada vez con mayor claridad, y de la forma más horripilante, que la culpa, si es que se establece un culpable, no es de Oscar Puente, sino de la señora de la limpieza de Adif, que pasaba por allí, y rozó con el plumero alguna palanca que debía lucir en vertical y no en horizontal.
Et voilá ¡.. pasó lo que tenía que pasar: otro pimporrón de muertos que tenían marcado en el almanaque su fecha de caducidad, y que es donde el sistema suele fallar en sus predicciones. Algún algoritmo suelto y no definido, que ha optado por repartir raciones de luto gratuítas, sin importarle si su mentor terrenal es del PP o del PSOE.. Llámele Azar, o Bazar, o agua de azahar… en el reparto van las condolencias, y no en los “acasos”. Ya saben a qué me refiero: a si hubiera cogido el coche en vez del tren, o se hubiera bajado en Cantaranas a tomarse unos chatos; o si se hubiese entretenido al comprar unas navajas en Albacete, o qué se yo dónde se mete; a lo mejor, quizá, puede, que hubiera conservado su – sin duda alguna – muy valiosa vida.
Pero las cosas, ¡hay!, no funcionan así. Existen unos Idus, que, tras lo de César, dejaron de ser marcianos (estrictamente de Marzo), para dejarse caer en cualquier efemérides de cualquier almanaque, sin tener mayores cortapisas que las de su ociosa, y aciaga, voluntad… Y el problema – o quizá no lo sea – es que están ocurriendo con tanta frecuencia en el tiempo, o durante los tiempos, que cada vez nos afectan más como la cosa más natural del mundo, y menos de todo, con la cantinela de “a nuestro servicio”. Puede que sí, pero igual puede que no. Morimos por decreto, pero no por un mamotreto.
Un servidor mismo, ya sea por voluntad, que no por fatalidad, duermo con un artilugio instalado sobre mis cervicales, como un bebé, de un tirón, como hacía años que no me pasaba… Sin embargo, nada más intentar erguirme, como el “homo erectus” que realmente soy, y poner los pies en el suelo, de mi fuero al calambrazo, de mi columna al brazo, me cae la maldición bíbica del “recuerda, tío, que eres mortal”, y que el traqueteo de la cuádriga te viene fatal… Y así, un día tras otro. A partir de ahí, las comodidades, de las que abuso, se acomodan a mi día a día, a los que intento llevar mi ronzal, como una rutina; si bien sé que son ellos los que recogen mi ronzal e intentanrelativizar mi aquí y mi ahora. Y hasta llego a agradecerlo, no crean.
Por eso mismo que hoy, intento llegar a un acuerdo con mis nervios declarados en huelga, con el único y escueto fin de abordar el mapa de rutinas del día, y que me respeten una parcelica de normalidad en lo posible, claro, Quiero llegar a pensar que la Guía Michelín es el porta-menús del día, pero no sirve de nada intentar darle el cambiazo por el Menú del Día; menos aún por “MI” menú del día, por muy Michelín que me lo pongan… Confieso que no sería un mal cambio, pero no me ayudaría en nada.
Leo a Pedro Sáncheza decir, en el acto de apertura del World Progress, de Barcelona, que “España no se gobierna desde Moscú, o desde Wasihngton” en alusión a lo que se alienta hoy desde esos foros mundiales, para que la juventud de hoy eluda la responsabilidad de asumir los esfuerzos tecnológicos a cambio de asumir las ramaleras impuestas por el tecnofascismo, si no, más bien, luchar por asusmir todo lo contrario… Por unos instantes, leo las palabras garabateadas en los mismos márgenes del periódico, que abre las ventanas del nuevo día. Son esperanzadoras en sus síntesis, no ya en su diálisis: “El nuevo Foro de la World in Progress propone “esperanza” ante las amenazas que acechan a la U.E., y aboga por una nueva unión y conexión con América Latina”. Es apenas un suelto de a cuarto en la portada de un diario nacional, pero lo veo como un valor esencial con un enorme potencial… Si mi amigo, siempre y muy querido amigo, Mariano Rosique, hubiéramos conservado ese mínimo de potencial esencial en nuestras entonces capacidades, habríamos hecho de Hispadel lo que no está en los escritos; una pequeña joya en el universo de luces propias; otro camino más para mirarlo, y no para caminarlo… Nuestras zapatillas de andar por casa, nuestras posibilidades eran más de encomienda a Santa Rita que haberlas fiado a otro criterio… “Un año catastrófico para los últimos glaciares en España”, se nos avisa… “Los Pirineos registran pérdidas extremas, pese a las abundantes nevadas primaverales, se nos avisa desde la última jijonenca del barrio. Habremos de consumir menos polos por caliente que nos venga el verano, si queremos un clima sano.
Y como somos un poco tal como la familia de Otilio, se nos deja caer, como el que no viene la cosa, que “un satélite de la Nasa, caerá en la Tierra sin control alguno, por un rescate fallido”… El telescopio espacial Swift, tras 22 años de servicios prestados, puede caer en cualquier indeterminado lugar, en cualquier tiempo tampoco determinado… Se sabe que cada día caerán sobre nuestro planeta alrededor de 10.000 satélites tipo Starling, de los que lanza Elon Musk sobre nuestras cabezas, así, por las bravas y porque le dá la real gana, y sin mayor protección que una estampita de San Pío de Pietrelcina pegada con un Glúe Stick sobre sus ojivas nuclearos y/o no nucleares…Así que a mí me duelan las cervicales hasta el alarido, a ellos se la repanchiflan, como ustedes comprenderán…

Miguel Galindo Sánchez www.escriburgo.com miguel@galindofi.com
