
Lean, si quieren, este corto artículo. Su título es muy explícito: Las leyes que les otorgaron alas a los buitres, para que pudieran volar alto y abarcar una gran perspectiva para planear sus fechorías…
En él se expone cuándo, cómo y de qué forma se sentaron las bases (legales a la vez que inmorales), para que esos fondos carroñeros hiciésen su cómodo nido en nuestra sociedad de tontos útiles. Tienen tanta paciencia como dinero, y pueden esperar, pero sus presas no pueden escapar.
Naturalmente, tienen un par de poderosos aliados: una banca asociada a sus desmanes, que señala a sus víctimas (como muchos desaprensivos hacían con las de Eta), y unas leyes laxas y permisivas junto a comunidades, ciudades y pueblos, que no están por la labor, como cabría esperar de los que viven opíparamente por defender los intereses de sus ciudadanos.

Miguel Galindo Sánchez / www.escriburgo.com / miguel@galindofi.com
