

Una sociedad como la nuestra, la española, que tenemos nuestros frigoríficos a reventar de fruta de todos los países, de alimentos frescos, procesados y ultraprocesados, debería tener la responsabilidad de atender a los que no tienen nada que llevarse a la boca, que haberlos, háylos… Una sociedad tan boyante, que se pasa el año entre viajes, fiestas y comidas, debería saber estabilizar el enorme agujero en desigualdad social que hay entre nosotros mismos. Una sociedad que se las da de formada y educada, no debería aparecer en el Informe Pisa con los peores resultados de su historia en lecturas, matemáticas y ciencias…
Una sociedad tan avanzada, capaz de poner en sus fronteras – peninsulares, claro – y aeropuertos, aparatos que analizan a las personas por el iris, debería entonces de fijarse menos en el color de la piel y en su cuenta corriente… Una sociedad tan próspera, que tiene a cuatro millones de extranjeros trabajando y cotizando con y para nosotros, no debería exhibir los índices de xenofobia que demostramos. Una sociedad que se las da de plurinacional, hasta tener 24 lenguas oficiales en su parlamento, debería saber dialogar, entenderse, respetar y no insultar…Una sociedad que presume de estar en la lista de los 28 primeros países que han derribado barreras para poder convivir con miembros de otras naciones, no debería dedicarse a la propagación del odio y del racismo. Una sociedad en la que ya todos saben leer, debería entender lo que lee, razonar, y saber apreciar entre lo verdadero y lo falso. Una sociedad que presume de raíces cristianas, debería de aplicar la enseñanza evangélica, y no la tradición de adorar y pasear imágenes… entre otras cosas.
Pero, sin embargo, nada de eso es como debería ser… y aquí nos andamos dándoles cancha a los energúmenos que vomitan su cobarde y ponzoñoso odio contra los que son más débiles que ellos. Justificando a los sicarios que atacan en grupo y desde las sombras; eligiendo a los políticos que los utilizan; a los que más y mejor mienten, mejor insultan, mejor roban, que siendo de lo ¿mejor?.. son de la peor escoria. Aquí estamos, convirtiendo la compasión en indignación, que no deja de ser una refinada hipocresía, y que, por cierto, se nos da estupendamente bien… Dicen por ahí, e incluso fuera de aquí, que España somos un país avanzado, pero no sé en qué, realmente. Por ejemplo, decimos que el culpable de lo de Ceuta es el gobierno de Marruecos, y es verdad, pero los responsables son los de nuestro gobierno y nuestros políticos, todos… Confundir culpabilidad con responsabilidad es de una ignorancia deliberada.
No… no somos un país equilibrado, ni tampoco modélico. Solo vendemos una fachada aceptable y aceptada. Fue (casi) modélica la Transición, donde se desterraron prejuicios y extremismos radicales, y se aportó por la cordura, el diálogo y el respeto (ahora es justo al revés, jaleamos la confrontación y apartamos el sentido común) pero no logramos construir – a la vista está – un país fiable y equilibrado. Nos hicimos una democracia para el pueblo, sí, pero sin el pueblo; con unas leyes electorales intervenidas y manejadas por una partidocracia; partidos que se venden al mejor postor en alianzas contra natura, sean extremistas o nacionalistas, o terroristas, que son las mismas “istas”…
Sin embargo, habremos de reconocer que no somos nosotros solos. Es cierto. Podríamos aplicarnos el dudoso bálsamo del “mal de muchos, consuelo de tontos”… Europa entera se está ultraderechizando, y las mentes de los ciudadanos se están centrifugando. El ejemplo del triunfo fascista en el land alemán de Sajonia, que se declara a sí mismo heredero del nazismo, entre el delirio de sus votantes, es sintomático; y que Putin sonría de oreja a oreja es inquietante. Pero, lo más de lo más, es que la extrema izquierda alemana, xenófoba y amiga de Rusia, anuncie su apoyo para que tal engendro gobierne a sus anchas. Lo he dicho muchas veces, y lo repito una más: fascismo y comunismo son lo mismo.
A Italia, ya con una Meloni de presupuestos extremoderechistas, le ha salido, como aquí al PP le ocurrió igual, una almorrana gangrenosa de su misma naturaleza. La lidera un exgeneralote, un tal Vannacci, y ha difundido su programa públicamente, en el que, entre otras lindezas, propone legalizar la tortura… Sí, la Tortura, con mayúsculas, de la Edad Media. Y va creciendo en votos de ciudadanos que, por lo que se ve, se postulan a ser torturados. Y dicen de sí mismos que son una derecha cristiana(¿?)… No lo entiendo, pero así están siendo las cosas.
Si hay una explicación plausible, me la expliquen, porfa… Yo solo encuentro una: nos estamos brutalizando. Un par de ejemplos de cosecha nacional: de aquél Aylan, niño que apareció ahogado, hace tan solo una década, y que horrorizó al mundo entero, y de lo que Rajoy calificó de “vergonzoso y espeluznante”, hoy, desde sus filas, y uno de su cuadrilla, R. Hernando, se burló de ello ante la indiferencia de sus cuadrilleros… Otra: en un diario que presume de centrado, se ha leído en estos días “la muerte de un invasor con diabetes”, cuando, la verdad dura y desnuda, es que se trata de un chiquillo de 16 años, que ya estaba en Ceuta en un centro de acogida, y al que le faltó atención médica… Puro y duro odio y mala leche. A una periodista que cubría las noticias desde Ceuta, , recibió los rebuznos de un grupo de buenos ceutíes patriotas que le gritaron “ojalá y te violen!”, “vendida!”, “carroñera!”, etc. Tan solo porque estaba entrevistando a un emigrante la nivelaron a él con un “puta mora de mierda”… ¿Acaso ellos no son también moros?.. claro que sí, pero moros españoles.
Esa es la tendencia que hemos aceptado y adoptado… El vecino de Manresa, Carles Vilajosana, 45 años, que hace poco fué asesinado en las fiestas de su pueblo, en manos de un par de jóvenes, se achacó la autoría a dos menas marroquíes. Luego, la policía, descubrió y arrestó en confesa culpabilidad a los autores: dos catalanitos blanquitos. Pero ni Vox, ni Aliança Catalana, ni otros, han rectificado, y siguen vendiendo su embustero relato… Tampoco nadie ha hecho nada por que, siendo un delito, se rectifique.
Nos estamos convirtiendo en lo que no éramos. El constructo común de la gente en la actualidad (de la gente gentificada, claro) es el que es. Desde la crisis económica mundial del 2.008, la pandemia del Cóvid y la guerra de Ucrania, la ciudadanía de nuestro “civilizado” occidente vive peor, con menos ingresos, malos servicios y mayor carestía… ¿Y quién tiene la culpa de eso?.. pues está muy claro: los judíos… digo, los inmigrantes. Naturalmente.
MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / miguel@galindofi.com www.escriburgo.com
