EN NOMBRE DE DIOS

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PARA…

Que se quite Rosalía con su Lux y toda la parafernalia religiosa y monjil, y sus estúpidos estereotipos panegiristas de vuelta a lo místico… Antes de existir las religiones y las iglesias ya existía Dios; y Dios no necesita intermediarios que lo invoquen y lo expliquen, e incluso lo condicionen. Somos nosotros los que justificamos nuestros actos poniéndolo en nuestra boca y entronizándolo por medio de nuestras acciones… e inacciones. Deberíamos de meternos este principio en la cabeza para que nunca se nos olvide que, si los hombres se deben a Dios, Dios no se debe a los hombres.

La última entrevista concedida por Maduro a Le Monde Diplomatique, decía: “Yo tengo un búnker infalible: Dios totopoderoso. Yo le entregué Venezuela a Nuestro Señor Jesucristo. Al Rey de Reyes. Él es el rey de nuestra patria, y a él me encomiendo cada día”… Cuatro días después, Trump lo sacó de su búnker y se lo llevó al suyo, tras quitarle Venezuela a él y al tal dios… No contó con que el pistolero norteamericano también tiene a Dios en nómina, y se cree su aliado y protegido. Aquí, cada cual se crea su propia omnipotencia divina en el nombre de un tal Dios, que otros dicen ser el mismo Dios.

Marcos Rubio, la mano derecha de Trump; aquél que apareció en televisión ante todo el mundo con una cruz de ceniza signando su frente (los del Ku-Kux-Klan también utilizan una cruz en llamas), igual comparó a Trump con Jesús, “enviado para salvar a América del resto del mundo”. Será el mismo Jehová que su sanguinario socio Netanyahu – Nuestro Franco también fue un “enviado de Dios” para limpiar de rojos España – y lo digo con “toslosrespetos”… Habría que ir aclarando qué Dios está con cada quién, y qué parte del mundo quiere quedarse en su santo nombre… La Delcy vendida a Trump, como virreina de Venezuela, también asumió su cargo – designado por el tirano americano – con un “Mi destino solo lo decide Dios” (aquí, naturalmente, los votos no cuentan) y solo vale el dedo de ese misterioso Dios que todo diós hace suyo.

Hasta Putin confirmó en su discurso de primero de año que “la invasión de Ucrania es una misión sagrada, librada en nombre de Dios y del mártir Jorge el Victorioso”… Así, tal cual, sin medias tintas. A ver quién se mete con estos matones teniendo a Dios por socio y con su arsenal militar como santo tabernáculo… Lo cierto es que hemos vuelto a las maneras de la Edad Media, con aquellas ominosas afirmaciones de los monarcas – todos ungidos por Diós, por cierto – y consagrados por el sacerdocio curial de turno, con lo de “Dios lo quiere”, que, naturalmente, ese dios lo quiere porque lo quieren ellos; y ya de paso también, porque yo quiero que Dios lo quiera. Y que, tanto a nobles como vasallos convenía tragar; los primeros por lo que pillaban en el reparto, y los segundos porque se jugaban la pelleja… Así que el tal Dios ha patrocinado todas las atrocidades de la Historia.

Lo que parece inconcebible es que, a estas alturas, se nos siga imponiendo el mismo discurso entre los rebuznos mesiánicos de los mayores burros del mundo actual, que justifican sus matanzas y abusos, robos y fechorías, en el nombre de Dios… Pero hay además un detalle muy curioso en esta especie de “juego de tronos”: que ningún Papa, ni Pope, ni Sumo Sacerdote alguno, ni representante ninguno de ese Dios en la tierra, haya piulado lo más mínimo ante la expropiación de ese Dios que les están haciendo los vándalos ante sus venerables barbas. Ninguno.

Ni siquiera el inquilino del Vaticano, con sus 2.400 millones de afiliados, ha dicho hasta el momento nada ante tan repugnante cuestión… Habría que preguntarse si es que callan porque el Dios que alimenta a su Sanedrín es lo que dicen que es, o solo es que lo utilizan impunemente, con lo que estaríamos a vueltas de lo mismo… También hay otro dios por ahí, al que igual llaman “Único y Verdadero”, un tal Alá, con el que en su nombre “siempre bendito y alabado”, se nos descabella a los que somos “infieles” a su religión. Y que no falten…

Pero son dioses de capilla, trono y procesión, claro; de cada cual el suyo, y a ver a cuántos fanáticos acuartelan para la escabechina… Dioses de barro, como los santos que nos construimos para alimentar fiestas y tradiciones; dioses inertes, mudos, que sean manejables por los intereses humanos más inhumanos; dioses que solo hablan a través de nuestras bocas; dioses pensados antes que expresados; dioses manipulados, en definitiva.

El seguir haciéndonos la guerra en nombre de Dios es la mejor y más clara demostración de la falsedad del tal dios y de sus falsarios profetas. Y resulta que, tras más de dos mil años, aún no hemos querido aprenderlo… Nos lo colgamos de nuestra sucia boca y filtramos nuestro odio y nuestro veneno a través de su Nombre. Y encima, que es lo peor de todo, es que hay millones que los creen, y los siguen como ciegos alucinados.

No vemos, o no queremos ver, que el que mostró a Dios como Padre, que solo habla en directo al corazón de cada hombre, sin templos, ni ideologías, ni intermediarios algunos, Jesús, el Cristo, se le despachó de este mundo precisamente por lo mismo, por no prestarse a adorar a un dios de alquiler; un dios vendido al mejor postor, que es el que se nos sigue ofreciendo para que lo compremos…. El mismo y antiguo “Yahvé, Dios de los Ejércitos”. El dios de la negación, la muerte y la destrucción.

Miguel Galindo Sánchez / www.escriburgo.com / miguel@galindofi.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.