LA SANIDAD

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Los médicos siguen con su calendario de huelga, y la verdad es que no es criticable… Tan solo piden un régimen estatutario y una revisión de las malas condiciones en que trabajan. Guardias de 24 horas no solo son inhumanas, es que deberían estar prohibidas. Nos va la salud en ello, precisamente. A todos. Tras doce horas de trabajo ininterrumpido ningún profesional puede rendir en condiciones. Incluso la reducción a 17 horas no es una bicoca. Al final, los que pagamos son ellos y los pacientes a su cargo. A ellos, como excelentes profesionales que son en lo suyo, no se les puede pedir más de lo que están dando.

Eso, por un lado. Por el otro, nos quejamos de las deficiencias que este sistema de explotación está produciendo, con unos retrasos inasumibles en la atención al paciente. En Alcantarilla,  y según la prensa (LV.30/4), tienen siete minutos de atención en consulta Un ejemplo entre otros muchos. En un solo día, según ese mismo medio, se cancelaron casi dos mil consultas externas – el 15% de las programadas – 75 cirugías, 400 pruebas… Da la sensación de que se quiere acabar con el Sistema de Salud Pública que tenemos, que es, por cierto, uno de los mejores del mundo, dicho sea de paso.

Sobre todo en las CC.AA. gobernadas por el PP, donde se está desmantelando la pública desvergonzadamente para beneficiar a la privada. Y de un modo descarado. Madrid es el paradigma de ello. Aún colea el escándalo destapado en el grupo Ribera que desatendía a los obligados por convenio, para dar prioridad a otros que pagaban más. Esto es: trincar dinero público para dar un peor servicio público enriqueciéndose a su costa. Aquí, tampoco vamos a la zaga. Prima el rendimiento, no el servicio. Y cuando se trata de vidas humanas, debe prevalecer sobre los derechos de tesorería, y más cuando se trata de la sanidad pública.

Pero es la tendencia, muy sospechosa, que se puede apreciar en esas administraciones, sin justificar, por supuesto, en lo que corresponda en esa materia a la responsabilidad del gobierno central.. Pero las zancadillas son demasiado evidentes como para no percatarse de lo que está ocurriendo. El sistema de Sanidad Pública posee medios de alto nivel y excelentes profesionales, eso sin la menor duda, pero temo que los administradores (políticos) dejan mucho que desear en este asunto.

Nuestro SMS, por ejemplo (son cifras facilitadas por ellos mismos) gasta más de treinta millones de euros en servicios externos. Vale, de acuerdo. Pero con esa cifra se pueden contratar a más de 200 buenos especialistas, lo cual, por otro lado, tienen la desfachatez de reconocer que no tienen medios para hacerlo (echando la culpa, claro, al gobierno central). Pero los que dan la prioridad al gasto del dinero son ellos. Precisamente. Esto huele a preferencias e intereses más o menos privados, más o menos ajenos, más o menos ya sabe usted lo que estoy pensando… Pero no me salen las cuentas.

Sea como fuere, el caso es que la sanidad pública se va deteriorando mientras la sanidad privada va esponjando, y eso tiene que tener una causa, cuando no un propósito… Y más cuando esa sanidad privada ya está dando peor, mucho peor, servicio que la pública, cada día que pasa, pero a la que más dinero público les están inyectando. Doy fe personal e histórica de ello… Por eso me atrevo a sospechar que existe (o así lo parece) un plan oculto empeñado en esa tarea.

Hay quién me sopla una estrategia, en plan conspiranóico, que no quiero creer en modo alguno, y que viaja en las mismas maletas… Se prevé la inminente llegada de medio millón de inmigrantes, una vez regularizados, que agravará más aún el mantenimiento del sistema, por lo que se quiere facilitar una gradual llegada de un sistema sanitario a dos velocidades, tipo EE.UU., esto es, para los que se lo pueda pagar y para los que no… A eso solo puedo contestar un par de cosas: los 500.000 que ingresen en el sistema público de salud, también pagarán y cotizarán para su mantenimiento y/o mejora, llegado el caso, por lo que no debe ser negativo, aparte nos guste o no encontrar gentes de otros calibres y lugares en las consultas, ya me entienden… Y lo otro, es que yo no quiero en mi país el sistema americano donde unos padres tienen que ver morir a su hijo de cáncer porque no pueden pagar su tratamiento.

Y el caso es que, una verdad como un templo,  mientras estuvimos recluidos en nuestras casas por el Cóvid, y aplaudíamos desde los balcones a los de la sanidad pública que se estaban jugando el pellejo y su salud mental por salvar vidas, políticos de toda laya y talla estaban forrándose con el tráfico de mascarillas y material sanitario, que vendían a treinta veces su valor real, montando tramas económico/mafiosas al mismo tiempo que se ponía al descubierto la vergonzosa precariedad de los medios con que se debatían nuestros entregados profesionales de esa misma sanidad pública.

Carestía de medios que, por cierto, y después de las automedallas, selfies, discursos y promesas de esos mismos políticos, aún sigue existiendo en esos mismos hospitales públicos. Cero.  La mejor y más clara muestra de ello es que “los batas blancas” siguen echándose a la calle para recordarlo y reivindicarlo. Están como estaban. En algunos aspectos, casi peor… Si nos llegara otra pandemia (Zeus no lo quiera), veríamos el enorme descosido de una sanidad pública a la que han enflaquecido en vez de fortalecido… La verdad es que no sé  por qué la gente no se echa a la calle con ellos; y los ayuntamientos no bajan a sus puertas a gritarlo; y no se despliegan pancartas hasta en bares y terrazas; ni llevamos todos una pegatina puesta reivindicando un sistema de salud digno de ser admirado como hasta ahora ha sido… No entiendo muchas cosas de este país; ni a unos políticos que nos compran con pan y circo. Pero mucho menos comprendo a los que formamos esa gente que les bailamos el agua.

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ // www.escriburgo.com // miguel@galindofi.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.