EL MAGNO NEGOCIO

Procesiones que llenaron bares, hoteles y restaurantes…”. Es la frase más repetida tras la titulada como Magna en la ciudad de Murcia. Una selección de cofradías de esta misma región, llamadas a desfilar, tal que una presemanasanta con lo que se logra el Jubileo, que es, igual, el preperdón de los pecados… Pero esa frase retrata la misión, el fín, el objetivo y efecto que buscan el “poner en valor”, y nunca mejor dicho, esta cosa de la religiosidad popular: la rentabilidad pecuniaria. Son las cinco palabras más repetidas y repetitivas durante un montón de días precedentes y postobrantes del tan Magno acontecimiento.

Acontecimiento más comercial que santo; más rentable que sacro, donde manda la economía por encima del consagrado sacabarrigas. Y por mucho que nos empeñemos en revestir lo indisimulable, es lo que en realidad es, por muy sacrosanta que sea la excusa… En el siglo IV, los primeros catolicristianos comenzaron a recorrer los lugares de la vida de Cristo para conmemorar públicamente el motivo de su fe, si bien la iconoclastia de las primeras iglesias aún frenaban la proliferación de imágenes, cosa que dieron al traste en sus primeros Concilios para favorecer el negocio, extendiéndose con inusitada rapidez en muchas ciudades de la cristiandad.

En España, las primeras procesiones de Semana Santa surgieron sobre el siglo XV, con la formación de las primeras Cofradías y Hermandades, si bien el formato actual se consolidó con fuerza durante la Contrareforma, un par de siglos después… Al principio de todo, se situaban en torno al teatro religioso: en la Edad Media se realizaba en los pórticos de los templos, como autos pasionales escenificados por improvisados actores, en una liturgia más estricta que laxa… Paulatinamente se fue transformando sustituyendo a los actores por imágenes, primero en figuras hechas de madera y tela, terminando por desembocar en el floreciente y rentable negocio de la imaginería en talla. Los iconoclastas puristas perdieron definitivamente la batalla en favor de los idolatras economicistas.

Y lo uno lleva a lo otro… Al igual que la afluencia de gente al templo fue lo que llevó a los cambistas a sus atrios (los sumos sacerdotes no eran ajenos a sus negocios y cambalaches), exactamente lo mismo, el gremio de la hospedajería – hoy hostelería – olfatearon los beneficios en la afluencia de los viajeros, transhumando  dudosas por inventadas indulgencias por los caminos de los cada vez más majestuosos y lujosos “Pasos”; y las más ricas hermandades y cofradías… El negocio estaba servido y el cuento bien aprendido. Naturalmente que es posible relatar con un mayor detalle y detenimiento el paso a paso de tales PASOS y la transición de un modelo a otro, pero tampoco se trata de aburrirlos, si no, simplemente, de facilitarles una síntesis, breve y escueta, suficiente como para ilustrarles sobre que las cosas no son como las contamos, ni cantamos, y mucho, muchísimo menos, como nos las hacen creer, y que a nosotros nos encanta contar el cuento.

De ese ayer venimos y a este hoy llegamos; y de este hoy destila ese, ya sin tapujos, “procesiones que llenan bares, hoteles y restaurantes”, y que voceamos a los cuatro orondos vientos de la satisfecha caja de mostrador. Es cumplir el objetivo real que, en definitiva, se trata: llenar las bolsas de villas y villorrios ya concentrados en ciudad… Es la Historia, verídica y cabal, de todos los llamados como “santos lugares” con reliquias por explotar… La fe hace milagros, sobre todo económicos, y lo demás es coser y cantar, pues todo es empezar, como el tragar y el rascar, que igual dice el refrán.

Así que lo que ha hecho nuestra metrópoli murciana, aprovechando que es año jubilar de dineros sacar, y que el Segura pasa por la capital del capital, no es otra cosa que arramblar de su región a su ciudad principal cuánta imagen de cofradía puntera hay, para, ostentando sus mejores galas, y asegurándose la visita de sus leales fieles, hacer el negocio de las cinco palabras… Dicho en román paladino: abrir camino.

Esto que me atrevo a decir aquí puede resultar escandaloso a muchos y muchas, pero es demostrablemente preciso. Y cuantificablemente ostentoso. La matemática fiscal se reconoce públicamente en todos los medios de comunicación, y por todos los agentes políticos, sociales y económicos de la cosa… No cabe lugar a dudas: negocio redondo… Lo otro (lo de la fe) se le supone, como el que va a la “mili”. Los motivos son muy claros en lo primero, y muy turbios en lo segundo, aparte los selfies y salir a todas horas en la Siete. Yo me pregunto, y ustedes me van a perdonar si quieren, cuánto existe de esa fe, cuánto de postureo, y cuánto de chamarileo.

Pero lo no menos cierto, es que la explotación económica de los valores religiosos, como la Semana Santa o la Navidad, tienden a extenderse fuera de sus fechas preceptivas, como las patas de un pulpo, sacando toda la imaginería a procesionar con cualquier excusa la primera, y alargando cada vez más el comienzo de la segunda, por el único motivo de un mayor ordeñe consumista de la vaca… Pueden negar la evidencia engañándose a sí mismos, vale, de acuerdo, pero es una realidad que salta a la vista hasta para los de la Once. Lo que pasa es que, como dejó dicho el propio Jesucristo, no hay peor ciego que el que no quiere ver”… ni mayor tonto que el que se deja timar.

Hace muchas, muchísimas lunas, que a mi querido y recordado CurAntonio, nos largaron con cajas destempladas de una Cope por decir esto en unas charlas cuaresmales sobre religiosidad popular, y en un tiempo lejano en que no existía ni la cuarta parte del engañabobos que hay hoy… Entonces ocurrió al revés: fueron los mercaderes del templo los que lo expulsaron a él (yo iba de telonero); así que hoy, en esta actualidad magna, lo más seguro es que hubiésemos salido excomulgados por lo sobrado, cuando no crucificados… En su recuerdo escribo esto, y a su memoria lo dedico.

Miguel Galindo Sánchez / www.escriburgo.com / miguel@galindofi.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.

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