
Lo nunca mejor dicho sobre “La levedad del ser”: en Valencia, barrio de la Fuensanta, descubrieron en su piso a su propietario, de 86 años de edad, muerto… Pero muerto hacía quince años, ya momificado su cadáver.
Espanta tal grado de soledad, sin amigos, sin familia, sin vecinos… Tres lustros sin que una sola persona echara de menos a otra persona. Se podría escribir un ensayo sobre la naturaleza del ser humano, pero sería demasiado triste.
Es una de las muchas diferencias entra ciudad y un pueblo, o aldea… Al final, la primera, en realidad, está mucho más vacía que los segundos de la “España vacía”…Merece una profunda reflexión.
Miguel Galindo Sánchez / www.galindofi.com / miguel@galindofi.com
