HUMANIDAD

El pasado verano, no solo dejó rasgos de heroicidad en la gente que luchó enconadamente contra los incendios que asolaban nuestro país, aún sin los medios necesarios por la política de nuestros infames políticos; también dejó rasgos de humanidad en la gente que actuó limpiamente contra las injusticias que igualmente asolan nuestro país, cuando las normas y leyes se aplican contra los más débiles y necesitados, sin el menor escrúpulo ni principio de equidad. Aquí tenemos, a modo de ejemplo, los dos polos de un mismo imán:

Fue un día del achicharrante agosto en la playa granadina de Castell de Ferro, donde una embarcación llena de inmigrantes escuálidos y agotados embarrancó, y una parte de bañistas se abalanzaron a detenerlos, armados con lo que pillaron, hasta que la Guardia Civil llegó para llevárselos… Sin embargo, pocos días después, esta vez en la Playa del Rosario de Marbella (esto no salió como noticia destacada en los periódicos) estaban los inevitables mante[MG1] ros” intentando vender su mercancía a fin de poder comer ese día, cuando apareció la Policía para hacer la consabida redada y decomiso entre los que intentan ganarse la vida sin tener que robar ni delinquir.

La gente también reaccionó y fueron a por esos inmigrantes, pero con una enorme y radical diferencia: una pareja que comía en un chiringuito sentó a un somalí entre ellos ocultando su hatillo bajo la mesa; varios bañistas rodearon a una chica guineana, mientras tapaban su tenderete con las toallas; camareros de uno de los bares que metió a otros en la cocina; incluso veraneantes residentes a pie de playa que los introdujo en sus propias casas… Un movimiento de gente anónima que nada se les había perdido en esta causa, pero que actuaron solidariamente por puro sentido humano, así, de pronto, casi sin pensarlo.

No sé si en ambos casos, evangélicamente opuestos, todos actuaron por imitación a la primera reacción. Todo puede ser… Pero no quiero plantearme ese detalle, porque lo que me apetece es creer en una humanidad en la que estoy dejando de creer. Igual que lo de Granada es defraudante, lo de Marbella es reconfortante. Estoy hablando, claro, no de leyes ni de normas, sino de principios de lesa humanidad. Y este último caso, recogido por el columnista Manuel Jabois, que no por ningún noticiario impreso ni televisado (y esto es un detalle tan curioso como sospechoso), la verdad es que me reconcilia con esa parte de humanidad.

Y lo de la sospechosa curiosidad lo digo porque nos quejamos de que los medios solo se ocupen de propagar cuánto de negativo hay en la sociedad, y en el mundo, pero no nos preguntamos el porqué esas cosas positivas que nos devuelven la fe en nosotros mismos, se ocultan y se silencian… ¿Obedece a un propósito?.. ¿están dirigidos los medios hacia algún determinado fin?.. ¿existe alguna dirección concreta a la que se persigue?.. Solo lo hago constar aquí, no como una acusación sin pruebas, pero sí como un recelo con fundamento, y para que ustedes también piensen conmigo…

Y ya que anteriormente he citado de paso lo de “evangélicamente opuesto”, y porque viene a cuento, me voy a permitir, ya puesto, preguntarles a todos y cada uno de ustedes que leen esto: ¿Cuál creen que hubiera sido la reacción de Jesucristo en ambos casos citados?.. Contéstense, por favor, sinceramente y sin prejuicios, esto es: sin juicios preconcebidos.

Si el mensaje de Cristo fue el de ayudar a los más desfavorecidos y desgraciados, el proteger al débil, creo que no hay que pensar mucho en quiénes son los débiles, desprotegidos y desgraciados en estos casos… Y, sin embargo, la política imperante es hacerlos culpables de todos nuestros males – en la mayor parte mentiras y bulos – pero, en verdad, ¿de qué son culpables?.. ¿De huir del hambre y las matanzas en sus países?.. ¿de intentar ganarse su escasa vida honestamente?.. ¿todo eso es delito?.. ¿en verdad lo creemos así?.. El hacer este ejercicio de interiorización supone enfrentarnos en la parte de la conciencia que aún tengamos limpia y descontaminada, con el mensaje que recibimos de la derecha más radical, ultra y extrema, y que, encima, tiene la desfachatez de decir que ellos guardan los valores cristianos.

Y es a la que estamos votando y apoyando. Nos empeñamos en subir al poder a un anticristianismo de base; a una iglesia de la edad media, basada más en embustes e intereses que en el cristianismo que debía representar. ¿Somos realmente conscientes de ello?.. porque llenamos las Misas y templos de personas que actúan contra el más necesitado apoyando nociones de pureza cultural y limpieza étnica… Ahora resulta que su pueblo, el nuestro, hecho de una mezcla de cien culturas y razas, nos constituimos, como los nazis, en hegemónicos… ¿de qué?.

Pero ya que no en lo moral, ni en lo ético,ni en la caridad, ni en la tolerancia, ni siquiera en la justicia justa, pensemos por lo menos en lo práctico; en la puñetera economía que nos mantiene a todos. No seamos, además de racistas e insolidarios, tontos perdidos… A partir del próximo año, todos los españoles nacidos en los sesenta, los conocidos por el “babyboom”, comenzarán a jubilarse. Supondrán cinco millones y medio más de pensionistas. Sin embargo, con nuestra nula natalidad, solo tenemos a 1,8 millones para cubrir todos esos puestos de trabajo y que sigan, no solo produciendo, sino también cotizando a la seguridad social, los servicios públicos, y el mantenimiento del sistema de pensiones.

¿Acaso además de olvidar el principio de la caridad también hemos olvidado a sumar y a restar?.. Pues, visto lo que se vé, creo que sí. La derecha populista y radical, e inhumana, tan solo tiene un solo y único objetivo, al igual que su hermana la otra derecha que cada vez es más gemelar a ella: derribar a Sánchez por los medios que hagan falta, aunque sea arruinando el país; Vox lo hace porque, a la vez, lo que persigue es destruir también la democracia, y así sumarse al populismo internacional dictatorial que se alza en todo el mundo.

Eso está más claro que el agua. Y el punto más débil de los gobiernos es la economía, basada en el estado del bienestar, pero condicionada a una inteligente política de incorporación a los mercados de trabajo. Si no es posible autóctona, pues migratoria… Por lo tanto, la estrategia es torpedear eso engañando burdamente a la gente de que, si vive peor, es por culpa de los inmigrantes. Ya lo hizo Hitler en su día, metiendo por en medio a los judíos. Pero su fuerza está en nosotros mientras nos necesiten para votarlos. Luego nos despojarán de todos nuestros derechos. Es justo lo que está haciendo Trump… Así que de nosotros depende. Lo de Marbella es como una ráfaga de aire fresco en el desierto donde se predica. Y por eso lo aprovecho… Así que ustedes me perdonarán si molesto.

Miguel Galindo Sánchez / www.escriburgo.com / miguel@galindofi.com


Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.

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