UN POQUITO MÁS…

Para HEY!:

Por mis artículos pasados de “Ïtem más”, creo que era el uno, y “Lo intentaré”, creo que era el otro, me llenaron el buzón de e-mails de todos los colores y calores, ya saben aquellos que me siguen… No todos buenos, pero tampoco excesivamente malos. “De todo, como en botica”, que se dice en refranero castellano, esto es: surtido y variado, pero con una tendencia (es lo que creo observar) a querer saber más de lo que les ha sido dicho, dogmatizado, catequizado y santificado. Algunos hay que me dicen que debería hacerse una especie de Foro temático “en el que reunirse periódicamente a debatir todos estos temas”. Estos que así dicen son de allendelatlántico, así que animo a hacerlo ellos, que, a la postre, es casi igual, ya saben, yo me uniré en lo que pueda. Y a los del “ínterin” me tienen a su disposición mientras esté en disposición. Operativo, ya saben…

A veces, el explicar algunos detalles periféricos abre más camino que montar toda una conferencia, por enjundiosa que ésta sea… Quiero decir que tratar tales “curiosidades” bien puede enriquecer tanto o más que el currarse todo un artículo al completo, más el esfuerzo posterior de presentarlo (hablo de los de radiofonía)… Por ejemplo, estudiar la semántica del dogma suele esclarecer más que el propio dogma, pues favorece el librepensamiento, que es un algo muy, pero que muy positivo. Por lo menos a la hora de esclarecer muchas de esas cosas y de esos casos… El único “sine quánon” es mantener la mente abierta..

Por otro ejemplo: hablábamos en esos artículos sobre la tan traída y llevada Creación del Hombre – como género humano, claro – en el Génesis, y que tantas interpretaciones tiene, aparte de la ortodoxia, naturalmente… Las definiciones que voy a compartir con ustedes están sacadas de un eminente filólogo y teólogo judío, Arthur Waskow, que, por dominar ambas disciplinas, y encima ser judío, entiende de esto la intemerata. Prefiero citar a quiénes me agarro y en quiénes me apoyo, para no brindar a nadie la oportunidad de decirme que me invento las cosas, como algún que alguno ha soltado por ahí… Podré estar más o menos equivocado, o entonado, afortunado o desafortunado, pero nunca, jamás, saco conejos de la chistera. Dicho queda pues, por algún porsiacaso.

En el Capítulo II del Génesis, for example, se cita a Adán (allí pone Adam), no con el significado de HOMBRE, sino con el de HUMANO… Pensémoslo bien y veamos que no es lo mismo. Hombre-mujer describe el aspecto genético del ser, como un animal sexuado más (más evolucionado, eso sí) sobre el resto de la zoología creada por y para… Pero Humano, como Ser, nos eleva por encima de ese mismo resto por la simple capacidad del discernimiento y del libre albedrío. Potencia intelectual, no física. Esencia divina, entidad espiritual, además de anímica.

Pero es que Adam es netamente descriptivo en su exterior porque viene de la palabra hebrea Adamah, que no significa otra cosa que “tierra”. Luego su nombre primigenio lo ata a su lugar de nacimiento, si bien tiene otra acepción no menos atractiva e interesante: No es lo mismo nacido DE la tierra que nacido EN la tierra. La literalidad con que se nos ha obligado a leer los textos considerados sagrados, más bien nos hacen un muy flaco favor a la hora de saber interpretarlos… Como otro ejemplo más, el prefijo “ah” significa respiración, hálito (viene de la letra hebrea HE. Una cosa es vivir, respirar, y otra es saber, pensar, en definitiva: SER.

Ahora, tras digerir eso, fíjense que con esa misma partícula de “He” invertida se compone el nombre de Yaveh. El hebreo no escribe las vocales, tan solo las pronuncia. También es la misma raíz que Elohim (dioses)… Por lo que el nombre de aquel dios – o dioses – al que Adam estuvo tan asociado en su principio, es JWH, esto es: Yaveh, o Jehová, que viene a ser el mismo individuo o lo que fuere, y, por la raíz de su nombre, tan atado a la tierra como su creado o tutelado: el hombre… Como podrán apreciar, la semántica, las palabras, indican perfectamente la naturaleza holística de lo creado, sea creación parcial o general. Fue al hombre al que se encargó de poner nombre a todas las cosas, según ese mismo Génesis dice.

Pero vayamos a nuestra partenaire, ¡oh, lá, lá!, la mujer (cherchez la femme, ya saben)… El nombre de Eva está tomado del también hebreo primitivo Hava, cuyo significado literal es Vida… A poco que se fijen, la raíz es otra vez He (Hava o Eve). Todo viene a significar lo mismo, pero con matices: Si el nombre de Adam está relacionado primigeniamente con el hálito, pálpito, respiración, etc.; Hava apunta directamente a la creación de Vida. En román paladino: el varón Adam es un producto que respira, mientras que la mujer Hava es por la que se transmite la Vida; otorga vida a lo que solo late y respira automáticamente. En la secuencia y consecuencia lógica, sin la presencia de la Vida (Hava) el latir es tan solo que vegetativo… Y que sea lo que Dios quiera.

Aún podría citarles ahora un fragmento del “Evangelio de Felipe”, que vendría a redondear el pastel, pero, primero, ya no queda espacio para ello, y, segundo, es un escrito gnóstico, y no todos estarían dispuestos a leerlo con las anteojeras de sus viejos prejuicios a cuestas… En todos estos casos, lo uno lleva a lo otro, y terminan por complementarse como una arquitectura viva; como un puzzle latente, y “latiente”; como un todo, en el que las piezas encajan como las notas de una sinfonía… Sin embargo, existe “une petite probleme”, y es que yo toco de oído, y, por ende, mi transmisión puede que resulte algo defectuosa. Tan solo espero que sepan perdonarme… No por lo que digo, sino por cómo lo digo. Y como también decía aquél: “lo veo tan claro que apenas veo nada”…

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ  /  info@escriburgo.com / www.escriburgo.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.

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