AQUÍ, NI OLERLO.

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PARA…

Manda narices que tenga uno que enterarse por la prensa, como decía aquél Presidente González. Pero es cierto… L.V.21/3, recoge en un par de páginas, que, con fecha 23/12/2024, a tan solo 62 millas de la costa cartagenera, se hundió misteriosamente un mercante ruso: el “Ursa Major”, cargado con reactores nucleares. Y que, hasta el momento, se ha llevado todo con el mayor secretismo, no sé si responsable, o irresponsablemente, dado el riesgo que eso supone. Y más cuando Defensa ve “inviable explorar el pecio ruso”, dejándote ojiplático.

Sigo informándome de lo poco enterado (y de lo mucho enterrado) y resulta que es un transporte clandestino, salido de Vladibostok y con destino a Corea del Norte… Resulta que el 28/12/24 esto tuvo “transcendencia internacional”, según recoge el Diario de Sesiones de las Cortes Generales, y también según reconoció Amparo Valcarce en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional del Congreso de Diputados; pero aquí ni nos enteramos. Estábamos inmersos en pleno turrón y de vuelta a casa por navidad, y, a lo mejor, por coincidir con el Día de los Inocentes, se les pasó el detalle de comunicarlo al pueblo y a unos medios cada vez más mediatizados (en el encendido de las luces, por ejemplo), que no sé si esa palabra tiene algo que ver con la de medioidiotizados.

Tan solo, “entre la información que puede ofrecer el Gobierno” solo hubo una leve alusión a la carga del barco: “sin mercancía peligrosa”… No sé a qué llaman ellos peligroso. Sin embargo, se evitó referirse a la declaración del capitán Igor Vladimirovich, recogidas en el informe general redactado por Capitanía Marítima de Cartagena, con fecha 26/12 del mismo año, acerca del transporte sin declarar: supuestamente dos reactores nucleares VM.4SG… En tiempos dictatoriales, no hubo tanta censura con el hecho casi igual sucedido en Palomares, aunque eran nuestros entonces amigos americanos… En este caso, nos han tenido más de un año “in albis”, y no hemos visto a ningún Fraga bañarse con un Meyba sobaquero en patriótica demostración de “aquínopassaná”… Ni eso.

Pero sí que pasa. Un mercante perteneciente a la conocida por “Flota Fantasma” rusa, dedicado a transporte militar por el ejército de Putin, que protagoniza uno de los incidentes marítimos más graves y enigmáticos de los últimos tiempos, cuando navegaba a 62 millas de la costa sur de Cartagena, y que, tras registrarse tres explosiones en su sala de máquinas, el mercante de 142 metros de eslora se hundió a 2.500 mts. de profundidad… Fueron rescatados 14 tripulantes por Salvamento Marítimo, y dos, el maquinista y un engrasador, constan como desaparecidos… Existe la teoría del sabotaje, en la que los expertos descartan lo accidental, y sugieren un torpedo de última generación de por medio, para impedir que el buque llegara a destino con su letal cargamento.

Porque esa es otra… Aquí estuvieron bailando la geopolítica de EE.UU., Gran Bretaña y Francia, mientras nos tomábamos la uvas, en un escándalo del que se nos ocultó su hedor, pero, eso sí, claro, nosotros nos quedamos con el mortal regalito, hasta ahora calladito… Pero aquí, mientras tanto, ha habido de todo: desde Rusia con amor pero sin 007 por en medio, invocando al Convenio Unclos de la ONU para hacerse cargo del rescate, en secreto; hasta el envío del “Iván Grey”, previa operación de desembarco de la flotilla rusa, que se las tuvo tiesas con las patrulleras españolas “Serviola” y “Clara Campoamor”, pasando por el husmeo de aviones americanos sobrevolando la zona y captando no sé qué tipo de partículas (el barco ruso estuvo escorado un tiempo antes de hundir el morro).

Días después de esto, el buque espía “Yanter”, ruso, estuvo trabajando en la zona del siniestro. Se sospecha que desplegó submarinos capaces de bajar 6.000 metros… Por su parte, España descartó oficialmente haber tomado fotos con “Rov´s” (vehículos submarinos no tripulados) del fondo submarino…Si bien, lógicamente, ninguno tiene autoridad moral para ser creídos, dadas las circunstancias y el opacamiento con que se ha llevado todo esto; y donde los ciudadanos afectados – nos iba la salud y la vida – somos los que menos contamos… A la vista está.

Nuestro gobierno, liberal y tal, ha ocultado más de un año a su ciudadanía todo este feo asunto, como el mejor partido… digamos conservador, por tratar bien a los de la oposición. Pero hay algo peor que el ocultismo en una democracia, y es la doble moral… Porque, en definitiva, aún no sabemos si a 62 millas de aquí, hay reactores nucleares poniendo nuestra seguridad en evidencia, o si se los han llevado, o qué es lo que con ellos ha pasado. Mutismo absoluto sobre algo que concierne al ciudadano muy mucho. En esto, como en el tango, “silencio en la noche, ya todo está en calma, la ambición descansa…”.

El caso es que nuestro pobre Mediterráneo, ya no solo tiene que lidiar con las toneladas de basura, plásticos, y el alto índice de mercurio en las tripas de sus peces – cosa que también se calla – si no que ahora también hemos de sumarle los residuos radiactivos de los unos y de los otros, sean de fuego amigo o enemigo, que ya es igual, pues todos son lo mismo… Un mar pequeño y cerrado, como es el Nostrum, con tal condensación de productos tóxicos (en otra ocasión hablaremos de la aportación de los cruceros-basureros), que dudo que hasta su pescado no nos envenene más que nos alimente… El residual tóxico que lleva en sus tripas, afecta ya a la salubridad de su carne en niveles ciertamente preocupantes, y con un cada vez mayor riesgo. Y eso es un hecho, no una sospecha… Lo que pasa es que esto es otra historia, aunque tenga que ver con la misma Historia.

Miguel Galindo Sánchez / www.escriburgo.com / miguel@galindofi.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.