para MURCIAECONOMÍA

Efectivamente, hubo una época, un par de décadas quizá, en que estaba en lo que se dice “la pomada” de la cosa… Era jefazo local y vicejafazo comarcal de los empresarios, y presidente regional de sus autónomos; estaba metido en todo patronato, directiva, sarao y cimborio relativos a ello; tuve tiempo de co-fundar media docena de Ong´s, y aún asumí una presidencia de Cáritas de zona y la responsabilidad de ser Juez de Paz de mi pueblo durante ese pimporrón de años (30/35) que duró toda la andadura aquella. De lo cual saqué tan solo que un par de cosas: supervivencia y experiencia.
Así es: me sirvió para sobrevivir como autónomo de comercio, para pagar impuestos e intereses bancarios, y acumular vivencias, que no “pertenencias”. Lo escaso y lo justo de equipaje, lo crean o les cueste trabajo de creer… Aquella aventura odiséica la asumí más como un servicio a la comunidad que me daba de comer; como una especie de colaboración participativa; algo así como una aportación y contribución a la sociedad, que no como algo de que aprovecharme y “colocarme”… Nada que ver. Soy consciente de que me podrán tomar por un par de cosas, a elegir: o como un mentiroso, o como un gilipollas. Les aseguro que soy más de lo segundo que de lo primero. De ambas dos, sé muy bien en cual clasificarme.
Si me preguntan lo que saqué de aquello, les contesto que tres o cuatro buenos amigos; si me vuelven a preguntar si estoy satisfecho de aquella experiencia, habré que contestar con un SÍ condicionado; y si me preguntan si estoy contento, les habré de responder con un NO incondicional… Y no es en modo alguno una contradicción. Satisfacción es sinónimo de conformidad, como contento lo es de felicidad. Debo estar conforme con lo que voluntariamente he jugado mi vida, con el rol por mí mismo asignado, que fue el de ser tonto útil; pero me defraudó más que me colmó… Si he de ser honesto conmigo mismo a la vez que sincero con ustedes, me siento más vacío que lleno, pero que no me arrepienta no quiere decir que lo volvería a repetir. No, no lo haría.
El haber estado en “la crême de la crème” no fué un honor, ni un privilegio, ni leches fritas en sartén… Fue más un sacrificio. Y aún digo más: un servicio que, personalmente, dudo que compense. Yo me digo a mí mismo, “bueno, Miguel, lo sacado por lo gastado”, pero bien puede ser un buen (o mal) conformar a la conciencia, pues lo que quité a mi corto negocio y a mi larga familia puede que supere lo invertido por lo obtenido… Aún no me atrevo a valorarlo con equidad, pues el resultado puede que fuera deprimente… Y esto ya es – debe ser – capítulo cerrado. Lo que pasa es que mi padre decía “no des por cerrado lo que no des por valorado”, y, a lo peor, es que un servidor aún no se ha atrevido a inventariar lo que puede dar más pérdidas que ganancias.
Los que me hayan seguido hasta aquí, sagaces como ellos solos, habrán intuido que éste de hoy es una especie de catársis… Ni siquiera yo mismo lo sé, la verdad, pero es posible que sí, que ouí, que yes, que así sea. Llegan momentos en la vida en que se impone cancelar cuentas atrasadas con los demás y con uno mismo; y no se puede esperar que esos demás te perdonen mientras no te perdones a ti mismo… así que, lo hagan esotros, o no, yo me practico mi autoexorcismo.
Es que, todo lo que no se califique como “recuerdo”, queda en la carpeta de “pendiente” (esto es básico y elemental en psicología); y lo que ya no tiene marcha atrás, que hemos saldado las consecuencias con las inconsecuencias, tan solo queda clasificarlo, ponerle el sello de acertado o de fallido, y archivarlo. Proceso acabado, finiquitado, aunque sea “vivienterrado”, como decía mi amigo Isidoro…
…Y decía bien, pues todo lo enterrado vive en la memoria de alguien. Pero no en la conciencia de nadie, ese no es su lugar, y ustedes me entienden perfectamente… Lo que sí me gustaría, ya que estamos horneando este bizcocho, es compartir con ustedes la pensada que bien puede salir de aquesta ensalada: La creencia personal del personal es que los que se arriman a la pomada es porque quieren untarse con ella y sacar partido de ella. Y tajada… “algo sacarás tú d´esto, ¿o, si no, porqué lo haces?”.. me preguntaba un afiliado local. En su cabeza no cabía otra lógica: nadie hace nada por nada… Yo mismo, lo confieso, pienso igual de la política…
¿En realidad es así la cosa?.. Yo conocí personas – pocas, muy pocas, eso sí – que no tenían más interés que aportar sus ideas y echar una mano, arrimar su hombro… Ahora no sé cómo ni por dónde andará la cosa, pero mucho me temo que los tontucios no hayamos subido un jodido milímetro en el nivel… Y entonces, claro, se seguirá juzgando como “aprovechar la oportunidad” lo que se hacía por otras razones; y entonces la normalidad será lo otro, no la de los crédulos de Calleja; y, en ese caso, nada tengo que decir que no se haya dicho ya. Mucho menos en mi defensa.
Una persona humilde y sencilla, me dijo no hace mucho: “a ti se te debe tanto, que reconocértelo sería poner en dificultades a los demás”, a lo que le contesté que eso ya no importaba nada, “lo que de verdad me importa es no tener que deber yo nada a nadie”, y la verdad es que quedé como un Séneca… Pero lo cierto es que sentirse pagado cuando el común del personal se cree que ya te has cobrado, jode un puñetero montón. Y va a ser que la frase que yo me repetía sin cesar de ser un Tonto Útil era para convencerme a mí mismo antes que a nadie más, sin tener que reconocer y constatar que saqué un “Cum Laude”. Me pido perdón a mi mismo por ello, pero no sé si perdonarme, la verdad..
MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / www.escribirgo.com / miguel@galindofi.com
