LA BOCA

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PARA…

No sé quién inventó la boca, ni para qué se inventó, pero no veo tampoco que el comer y el hablar tengan algún tipo de relación, la verdad… Los que saben e investigan todo esto, afirman que la boca apareció hace cosa de unos quinientos veinte millones de años, almanaque arriba, almanaque abajo. Dicen que antes éramos una especie de bolsa gelatinosa sin más pretensiones que arrastrarse y subdividirse, y que absorviamos los nutrientes a través de la propia porosidad corporal, y sin necesidad alguna de órganos complejos con qué digerirlos. Ni estómago, ni culo, teníamos. Algo como muy sencillico, pero que evitaba gases, ardores, reflujos, gastritis, diarreas, estreñimiento… Toda complejidad es un engorro, y la sencillez una clara ventaja.

Pero llego la tita Evolución y abrió, entre otros, el agujero de la boca… Un gesto fundacional que inauguró al hombre por el hambre, cosa que la ameba destinada a humano desconocía por completo, y con ella la digestión de cuanto entrara por esa boca, dotada de los complementos necesarios para morder, triturar y salivar el alimento que nos metíamos en ella. Y, sin embargo, algo tan mediocremente animal, se convirtió, a la vez, en el principal medio de expresión del primer planeta de los primeros simios. Y la existencia discreta de lo que fuimos, se convirtió en la vida complicada que somos. Todo un mundo entra y sale por esas bocas, incluso pensamientos en crudo que salen en palabras indigeridas por indigestas.

Porque esa sencilla abertura no se conformó con ser un coladero alimentario. A alguien se le ocurrió montar una central cerebral cercana, a la que conectarla, a su vez enchufada a una mente; y dotada de artilugio fónico para poder expresarse, que, a su vez, desarrolla un órgano orejudo para ser audible. Una de las maravillas de la ingeniería divina en lo humano… o quizá sea al revés, humana por ser divina. Aunque yo siga sin entender que el comer y el cagar (con perdón de la mesa) tengan nada que ver con el pensar y el hablar… Aunque, a veces, también la caguemos cuando hablemos, y me disculpen la parte escatológica de lo que toca, pero resulta inevitable.

Y ambas cosas y en ambos casos, necesariamente tuvieron que mezclarse… Por ejemplo real y concreto: la sublime ocurrencia de uno de los dioses de la cocina, de iluminar la hamburguesa de caldero; y la no menos iluminada parida de un medio al sacarlo en la portada de un periódico de por aquí cerca… Ambas genialidades pueden materializarse como inspiración o como eructo, y aquí el estómago quiere imitar a la mente, y la mente viene a comportarse como el estómago. La prioridad de tan inane importancia nace de la tontería humana, y la garvilla de metros de intestino se encarga de reducirla a su triste realidad final…Por supuesto que lo que escribo, más que digo, aquí, lo hablo en metáfora. En realidad, las personas no nos insultamos unas a otras, es la humanidad la que se insulta a sí misma como género humano… La inteligencia, la capacidad, la ignorancia o la tontuna, son partes de una misma cosa.

Así que la boca permanece abierta casi todo el tiempo de nuestro tiempo, como si no se decidiera respecto a su pertenencia interior o exterior en el cuerpo del que forma parte. Es como una especie de frontera, húmeda e intelectual, por la que igual pasan alimentos para el cuerpo como alimentos para el alma; una aduana con materia destinada al nivel físico, y/o a nivel anímico; un batiburrillo de lo racional con una materia irracional, envuelto en el misterio de lo incomprensible. Por ahí pasan lo mismo alimentos, declaraciones, virus, ensaimadas, amenazas, venenos, medicamentos, promesas, juramentos, pizzas, insultos, o cagadas de ida y vuelta y en ambas direcciones… Y muchas cosas de las que luego nos lamentamos.

Ningún otro órgano, o lo que fuera, participa tan activamente – y tan adictamente – en la confusión entre lo público y lo íntimo (J.José Millás dixit)… Pero, a estas alturas, un servidor de ustedes sigue sin entender el por qué diseñar el mismo tubo para que discurra tanto lo sublime como lo grosero; tanto por el que llenarnos como por el que vaciarnos, no importa el contenido ni el continente. Si algún día, algún alguien, diera con la tecla, le agradecería me ilumine el tránsito, como en las colonoscopias.

Pero se me ocurre que el Arconte que diseñó el ingenio, tenía más de político que de cualquier otra cosa… Al menos, son los que más usan el artilugio, sea para lo mejor (poco), o para lo peor (mucho). Cuanto discurren suelen hacerlo en comedores reservados; en comederos y ventorros; entre vinos del país y piscolabis finos. Luego lo rumian en su segundo estómago vacuno, en forma de promesas (la mayoría flatos vacuos y vacíos), de mentiras y de bulos, de ataques e insultos; y sobre todo y por encima de todo: de demagogia, de mucha e inacabable demagogia, que envenenan los medios ambientes y otros medios presentes.

Tan solo hay que oír sus mítines y declaraciones; y escuchar cualquier noticiario… Son auténticos sumideros públicos, donde el personal evacua el detritus de los que muchos demás se alimentan… No es necesario apuntarse a ninguna Universidad de Verano para darse cuenta de ello; ni tampoco hacernos un máster en “la cagaste, Burt Lancaster”… La consecuencia de tan dañino potaje es la polarización en la que nos debatimos, el cacao mental en el que estamos inmersos; y lo peor de todo, el dirigismo del que somos objeto… Somos víctimas de un consumismo atroz, de un hedonismo que nos devora y al que devoramos al mismo tiempo; y de un narcisismo que no está haciendo volvernos del revés, de puro asco.

Lo cierto y verdad es que estamos necesitando una buena purga, pero no hay aceite de ricino capaz de limpiarnos por dentro, ni lavativa adecuada para aplicarnos por fuera… El mundo está a punto de explotar, y nos vamos a poner todos de m… hasta las cejas, y aún sobrará para los que vengan detrás.

Miguel Galindo Sánchez / www.escriburgo.com / miguel@galindofi.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.