VIVIR

Con el costo de ese rearmamento europeo ordenado por nuestro nuevo patrón, Trump, en esos veinte Eurofighter´s, a ciento veinte millones de euros la pieza, hubiéramos construido, al menos, treinta mil viviendas sociales, para esos jóvenes que no tienen casa donde fundar su familia, y esos que la tienen en la calle porque los han desahuciado y no tienen dónde anidarla… Esto es lo que hay detrás de toda la parafernalia politicosocial con que disfrazamos nuestros discursos. Demagogia de izquierdas y de derechas, al fin y al cabo. Todo es cuestión de tener para financiar lo que se debe… o no se debe, pero toca, claro.

Imagínense medio centenar de familias sobradas, viviendo tan dignamente en uno solo de esos caza-bombarderos. Imposible, ¿verdad?.. pero invertido en ladrillos sí que da para solucionar unas cuántas docenas de problemas humanos, y muy humanos… Sí, claro, lo sé, luego vienen los israelíes, o los rusos, y te las echan abajo con media docena de zambombazos, incluidas esas mismas vidas humanas, y, entonces, ¿qué?.. Entonces, nada, la diferencia estriba en trabajar para la vida o trabajar para la muerte, y allá cada conciencia política a lo que apueste… o apeste. No se me esconde que hay quién apuesta a dos bandas: destruir primero para construir después algo que, de nuevo, se pueda reconstruir.

No… no es el ciclo natural de las cosas, no nos engañemos: es el ciclo inmoral instalado en el sentido de ver nuestras cosas… En el mundo hay unos tres mil millones de personas que malviven bajo techos de lona y en chabolas, sin un mal, ni mínimo, servicio de electricidad ni agua potable. Esos ni siquiera tienen, como nuestros hijos y nietos, el “problema de la vivienda”, así que, ¿para qué ocuparnos de ellos, si no rinden intereses económicopolíticos?.. Son tan pobres e inanes que no merece la pena montar ningún guirigay en ningún Congreso a cuenta de votos de antemano engañados por pescados.

Analistas hay que están viendo a ciertas formaciones de izquierdas promover en Dublín, New York, Holanda, etc. la prodigiosa idea de que la única manera de ser votados es implicándose en los problemas básicos y reales de la gente (¿?), cuando yo creía que la izquierda ya había inventado esa misma cosa, pero resulta que se ve que se le había olvidado… Tremendo despiste que ahora, tímidamente, parecen querer recuperar lo que fue su razón de ser. Ojalá y lo logren, pero me temo que abandonaron la finca a depredadores de tales necesidades; de lo que han hecho sucio negocio, incluyendo a los que se apuntan al potaje… Tan solo hay que ver, como otro mal ejemplo, el tejemaneje de las conferencias climáticas, que se han convertido en un gran mercado de compraventa con etiqueta verde… En la última de ellas, en Brasil, se ha cerrado con un estético – que no ético – acuerdo de mínimos, que disimula uno de los mayores fracasos, si bien que uno de los mejores negocios. También ahí participa la izquierda (bien) establecida.

Pero volvamos a lo que estábamos: el caso de la Vivienda… La raíz latina “enda” alude al futuro, a lo porvenir, a lo por suceder, como lo de “delenda es Carthago”, esto es: Carthago será destruída… O incluso la palabra Leyenda, que como debe leerse, es “lo que se debe hacer”, y no “lo que fue”… Bueno, que eso, que la palabra VIVIENDA, no tiene otro significado original que “donde se ha de vivir”, que no donde se vive. “Vivienda” supone más un proyecto que una realidad. Vale… Pues me parece a mí que, hoy más que nunca, la etimología de la palabra tiene más validez que ese mismo nunca lo ha atenido.

Tan es así, que ahora utilizamos anglicismos, como dice el lingüista Martín Caparrós, para enterrar nuestras vergüenzas. Estoy totalmente de acuerdo con él… Etiquetamos en inglés todo aquello que en nuestra raíz original (latín, griego) empieza a corromperse. Lo metemos en un frasco, para que no afecte al granel, y lo lanzamos como un producto novedoso, lo que empieza a ser asqueroso… Así mismo, hemos parido el eructo “Coliving” para indicar el alquiler por habitaciones a los que no pueden llegar al pisochapuza de 60 m2. Y como son cada vez más los forzados usuarios, se les inventa un nombre nuevo, como glamouroso, en english-pork, naturalmente.

Pero es que esto ya se está extendiendo a la propia compraventa. No me refiero a la antigua multipropiedad, en que varias familias se reparten el disfrute de una segunda vivienda en diferentes puntos del mapa y épocas del año; algo así como una cutre clase media con cutres aspiraciones. No. Ya ni siquiera me refiero a eso… Me estoy refiriendo a un miserable troceamiento de la vivienda normal, haciendo escrituras de propiedad por piezas de la casa, con derecho a uso de zonas comunes, como la cocina, el comedor y el cagador, con perdón de la cosa y de la casa.

De ahí a acomodarse una familia, por china que sea, por habitación-patera, va un paso: el de la necesidad… Y los que se han criado en una casa normal y tenido una familia normal, mañana pueden verse peor que en una casa-cuartel, como los primitivos guardias civiles, y con mis mayores respetos. Y, encima, haciéndonos creer que avanzamos, que es que la vida está como está, porque la vida es así, y todo el cuento del asno y la zanahoria. Pero es mentira, un embuste… La vida, nuestra vida, la vivi-enda, lo por vivir, nos lo hemos hipotecado a favor de los especuladores de todo signo e ideología, que nos archivan en una especie de cajas de zapatos para mejor controlarnos cuando venga ese tapado por proyectado MUNDO FELIZ que ya escribió Aldoux Huxley, y que tan cerca tenemos.

Hubo un tiempo en que llamaban Política a la política, con izquierdas y derechas de por medio, o lo que fueran… Hoy ha pasado a ser insultos, groserías, latrocinios, juicios, componendas y arreglos bajo mano o sobre mantel de cualquier ventorro; o de cualquier mesa de cualquier negociado de aquí, o comisariado de la UE… La cuestión es que todos participan del Negocio, siendo nosotros el tal Negocio, claro.

      Miguel Galindo Sánchez / info@escriburgo.com / www.escriburgo.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.

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