DECEPCIÓN

Citaba muy bien citado el excelente columnista Luís García Montero el consejo de Antonio Machado de que “la mejor manera de defender una idea es evitar que el enemigo tenga razón”… Como las monedas, esto tiene dos caras: la de ser fiel a uno mismo, y a la verdad en lo posible, por encima de todo ante las críticas de adversarios o propios; y/o mantener las mismas mentiras, embustes y patrañas, pase lo que pase, a fin de derrotar al rival. Ambas posturas pueden tomarse por virtuosas según del extremo de la cuerda donde uno se columpie. En esta tesitura, unos harán de la falsedad verdad, a fin de que la auténtica verdad pase como mentira; y otros esgrimirán lo que les queda de verdad ante el resto de los demás.

Otro periodista, por ejemplo uno del Opus Dei (caso real) se hizo pasar por abusado por la Iglesia ante la Comisión Investigadora del Defensor del Pueblo, con el fin de desprestigiar el Informe final por los procedimientos seguidos. No lo logró, claro, pero eso es lo de menos, pues siendo “creído” por los suyos y alguno más, justifica el hecho de la impostura… Las redes son un espacio vehicular para esparcir bulos y envenenar a cuantos se dedican a no pensar, porque es más cómodo ser pensados. Y de estos, son legión.

La populista ultraderecha, arrastrando a la derecha, están enfrascados en derrotar al Pesánchez usando los mismos cansinos y repetitivos medios, sin mirar la parte moral del asunto, ni la razón que el embustero patológico y compulsivo pueda tener ni siquiera por una vez. Lo de la Amnistía (de la que luego ellos usarán y abusarán a su conveniencia) es tan solo que el espantajo que agitan para mover a las masas y conseguirlo, pero el objetivo es Sánchez, no la amnistía… El negar que Netanyahu está cometiendo una matanza indiscriminada y criminal en Gaza, saltándose las normas internacionales y de lesa humanidad, cobrándose el diez por uno de sus propias víctimas por terrorismo, con el fin de no reconocer la razón del estadista que lo denuncia por considerarlo “enemigo” político suyo, es de escalofrío si fuéramos mínimamente racionales.

Hasta conculcan su propia confesión católica (que no cristiana) de la que presumen ser sus cruzados (hasta a un obispo de esa Conferencia Episcopal Española le he oído expresarse con esa inhumana atrocidad)… En esto, todo vale, todo sirve, incluso si hay que justificar ese planeado genocidio y a uno de los más enfermizos depredadores de la Historia – no solo es Putin – en este mundo de amos y siervos.  Deberían revisarse ambos a su Dios, pues creo que se ajusta más, mucho más, a su criminal Yahvé judaico de la Toráh, por el que le han dado cambiazo, que el que nos enseñó Jesús en su Evangelio: el masacrador vengativo, y no el padre bondadoso y justo… ¿y qué dicen a todo esto sus “creyentes”?..

…Pues los “creyentes” bendicen tal aberración blandiendo el rosario en las arregladas y provocadas manifestaciones que claman por la pérdida de “su” exclusiva Patria, y vociferan un golpe de estado fascista y nazi (los demás, si los hay, callan y otorgan)… Y las campañas de desprestigio, cuando se hacen con las más depuradas técnicas del mariscal Göebbels, dan sus frutos en una ciudadanía a la que cambian el pesebre de su pan y circo, por la amenaza del recorte de su pienso de cada día si entran  los “enemigos” de esa patria suya. Me estremecen las pancartas que piden “conciencia” con esa ausencia de “consciencia”.

Tan es así, que ya leo en los periódicos que un 60% de los españoles cree en lo del lobo caperucitil de la “amnistía”… Y el problema en este envite no es que lo cierto esté en lo de “menos lobos, Caperucita”, que es más realidad que cuento; sino que el del cuento de Calleja es Pedro Sánchez, y eso es ya más que sobradamente suficiente como para quemar el Reïchstag y resucitar la noche de los cristales rotos; o ya puestos en venganzas históricas, evocar la de San Bartolomé, donde los católicos pasaron a cuchillo a cuantos hugonotes pillaron por las calles.

Cualquier mentira bajo palio se convierte en verdad por arte y gracia de una rediviva moral de católico, apostólico y frailuno inquisidor contra cualquier desgraciado que se declare progresista, que ya no socialista, pues ese ya se da por fichado de fiado… Se actúa en nombre de supuestos – e interpuestos – valores eternos para barrer del mapa al que pueda pensar de forma contraria a lo establecido por tan santa cruzada. Bula de plata para quién cruja a un sociata.

Harían bien los del Psoe en quitar de en medio semejante y desacreditado lastre, emerger de sus propios y genuínos valores, y otorgar así fiabilidad a sus principios… Lo mismo debería hacer un PP vencido y vendido a sus camisas pardas, que llevan de parásitos en este viaje a ninguna parte. El ciudadanaje-potaje es compañía fantasma y advenediza, ya lo verán.

Yo también me acuerdo de la canción de Antonio Machín: “Si tú puedes con Dios hablar, pregúntale si yo alguna vez te he dejado de adorar. Te busco, y no te puedo hallar…”; él cantaba así a su enamorada, pero yo le aplico esa misma estrofa a la Democracia, a mi democracia. Yo también la busco y no la puedo hallar, y Dios sabe que nunca la he dejado de adorar. Mucho menos, de respetar. Pero cuando esos “demócratas” vociferantes de hoy se ponen a gritar “alzamiento nacional ya” con sus destemplados y descerebrados berridos, me pregunto dónde está Dios, y dónde el Diablo.

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.

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