

Mediando Noviembre de 2025, la Comisión Ejecutiva de nuestra Conferencia Episcopal Española, compuesta por nueve avispados obispos, decidió hacer una excursión a Roma, y pedir a su Vaticano una audiencia especial con su Santidad… El fin era exponerle problemas demográficos, de secularización, de que las iglesias solo se llenan en Semana Santa o el día del Patrón o Patrona; de lo martirizados y dolidos que se sienten por las acusaciones de pederastia… Todo eso, y ya de paso, si se terciaba, hablarían del tiempo. Sin embargo, el Papa les cortó el discurso en seco, y les dijo que “su mayor preocupación, en el caso de España, es la ideología en alza de la ultraderecha” (El País).
Y les advirtió de algo más: “lo que buscan es ganar el voto católico e instrumentalizar a la Iglesia”… Y no anda el pontífice muy descaminado, en modo alguno. Así que se volvieron a casa con las instrucciones claras ante lo que Vox y sus falangistas planean y plantean, y a lo que el PP sigue como un perro sumiso. El Santo Padre los tiene calados (a sus obispos y a la naziderecha); y además les ilustró en particular sobre su postura a favor de la acogida y la regularización de inmigrantes, sin olvidar que los peores enemigos hoy son los amigos de Trump… “Al fin y al cabo – concluyó – solo se trata de atenerse al Evangelio”.
Lo que ya no sé es cuánto tiempo llevarán la mordaza puesta antes de quitársela y darle los santos óleos para volver a sus fueros, puesto que, en su naturaleza, lo que manda es todo lo contrario… Es como el cuento de la rana y el cocodrilo, ya saben. Además, esos cernícalos de la política se consideran católicos (repito: no cristianos), y en este país nuestro hay millones de misa diaria y golpes de pecho, y de fanática procesión, que practican una más que dudosa caridad cristiana. Y los votan a degüello, y se confiesan con ellos. Sin embargo, Prevost no es de su ralea; no es un Pio XII que se doblegó ante Adolf Hitler.
Porque, ante lo que estamos es una vuelta al fascismo ortodoxo… Se encuentran vigentes las órdenes de arresto contra el sanguinario zar ruso Putin, por crímenes de guerra; y contra el déspota Netanyahu y su ministro de defensa Joav Gallant, por genocidio flagrante en Ghaza (75.000 personas asesinadas, en su mayoría mujeres y niños)… Sin embargo, se les recibe con honores a estos criminales en varias naciones, destacando EE.UU.; o los líderes de la extrema derecha de todos los países van allí, a lamerles sus posaderas. Sin embargo, se persigue y acosa a los jueces y fiscales de la Corte Internacional que los han juzgado… Por otro lado, está el sucio interés de un capitalismo, ruín y abyecto, que permite a tales países participar en pruebas internacionales de atletismo, en concursos continentales como Eurovisión, o en toda competición del pringoso fútbol, que se venden como putas de lujo… Y lo peor de todo, es el aplauso y vasallaje que les rinde la ciudadanía mundial, en vez de dejar sus estadios y pudrideros vacíos… No existe conciencia ciudadana, existe coleguismo mafioso entre la masa y ellos.
Francesca Albanese, abogada y académica, es (hasta ahora) Relatora Especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados con violencia por el ejército y los fanáticos colonos israelíes… Lo mismo que los jueces de la Corte Penal Internacional, sufre las sanciones impuestas por el führer mundial Trump: vive sin acceso a sus cuentas bancarias; sin poder contratar seguros médicos ni utilizar programas informáticos de empresas ubicadas en EE.UU.; y sin viajar a ese país donde tiene su domicilio. Tampoco su familia puede hacerlo… Todo por relatar la verdad y tratar de hacer justicia con su testimonio.
Se atrevió a hablar en su informe de “apartheid y genocidio”; califica a Israel de “enemigo de la humanidad” (cosa que ya me anticipó hace muchas décadas mi amigo, cura jesuita, Luís Izquierdo, sin yo creerlo entonces). Y dice algo más: “vemos que, como humanidad, tenemos un enemigo común”… Vale. Pero a mí me gustaría saber qué se entiende por “humanidad”. Porque yo veo una parte de la humanidad a la que se masacra, se discrimina, se le tiene encerrada en campos de refugiados (güetos), donde mueren de hambre, enfermedades y asco; e incluso pueblos y comunidades enteras condenadas al más inhumano abandono. Y luego veo al otro resto de humanidad, que pasamos olímpicamente de esa otra humanidad… El día menos pensado, el gran ejecutor dictará que esos no son seres humanos, y nos aligerará la conciencia a los que creemos que lo somos, y aún nos engañamos con nuestros típicos tópicos.
Durante su primera guerra en el Líbano – hace 20 años – Israel desplegó bombas de racimo (prohibidas por la Onu y las leyes internacionales) contra zonas densamente pobladas, en las que descuartizó a miles de cuerpos. Israel había ratificado en 1.995 la Convención que se comprometía al no uso de tales armas. Lo mismo que EE.UU., Rusia y China. Eso es lo que valen las palabras de sus dirigentes. Más de dos mil personas murieron en los suburbios al sur de Beirut; un tercio de ellas eran menores de edad.
Los valores de justicia, igualdad, solidaridad, paz y respeto entre los pueblos se han convertido en un espray volátil… Ghaza es un futuro résot; Venezuela un gran campo petrolífero americano; el mundo es un conglomerado de fructíferos medios donde las empresas estadounidenses puedan depredar a sus anchas, las tierras raras o los recursos naturales que les venga en gana… Ya están dictando sus injusticias contra toda justicia, y esa será su propia e impuesta nueva justicia, mientras el resto nos sometemos al dictado de los infectos capos del neofascismo… Pues que nos aproveche, si es eso lo que queremos.
“La democracia tiene que nacer de nuevo en cada generación, y la Educación ha de ser su comadrona” (John Dewey).
Miguel Galindo Sánchez / miguel@galindofi.com / www.escriburgo.com
