APRENDIZAJE

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Acabo de leerme “Un puente hacia el alma”. Es un libro escrito por una mujer valenciana, Raquel Sáez, que es psíquica, sensitiva y médium, o, al menos, así se define ella misma, tras haber superado el sufrimiento de tener que aceptarlo… Está escrito y dirigido a lo femenino: habla de “ellas”, de “nosotras”, “vosotras·, y todo parece decirse a y para la mujer, como un alumnado genético y exclusivo. Imagino que será una forma de escribir, no intencionado; o acaso sea porque todo lo intuitivo está del lado femenino de la creación, la verdad es que no lo sé…

Sin embargo, sea como fuera, resulta gratificante, además de interesante… Personalmente, todo su contenido me es muy familiar y cercano, aparte de que, cuánto he leído de distintas ramas y enseñanzas, y disciplinas, y ha sido mucho, encaja y coincide con su contenido. Sin reservas y con muy pocas dudas. Y eso – ya lo he dicho muchas veces – que nunca he tenido la más mínima experiencia de lo que para ella resulta ser como respirar. Esto es: soy creyente de lo que no veo, y no sé si eso puede considerarse un mérito o una tontuna por mi parte, pero, sin embargo, así mismo es.

Dice esta dama, que todos, absolutamente todos, hasta el más negado e inútil como yo, estamos dotados y capacitados para lograr lo mismo que ella, y facilita una serie de consejos y directivas para lograr un buen fin… Todas las indicaciones me las sé de carrerilla de otros autores, europeos, y sobre todo de afamados psicoterapeutas americanos. Y nada, ni la más mínima rendija por la que atisbar el otro lado que ella asegura tan a mano… Como es natural, a mis casi ochenta tacos de vellón, no me voy a preocupar ni esforzarme en lograr aquello que se me niega (igual me lo niego yo a mí mismo), así que, para lo que me queda estar en el convento y cerca de traspasar el velo por mí mismo, me limitaré a verlas venir y a contarles a ustedes lo que me parece, ya que no lo que se me aparece.

Pero todo reside en los principios que guían una causa para saber, o adivinar, su efecto. Puro sentido lógico… Se lee entre sus páginas: “pregúntate lo siguiente: ¿cómo se puede alcanzar el perdón y el amor incondicional si no hay una situación previa de sombra que lo desencadene?”. Es la misma filosofía nahualt que se desprende de los libros de Carlos Castaneda: el mal existe para enseñar el bien; es como su colaborador necesario. En román paladino: ¿cómo se aprende a perdonar, si no?.. Naturalmente, existe un plan establecido que, o lo conoces, o no lo conoces.

“¿He amado mi sombra y mi luz?; ¿he aceptado la adversidad antes que luchar, sabiendo que nada iba en mi contra, si no en mi favor?”… Dice más adelante. Pura cultura búdica. La diferencia entre ella y un servidor es que yo solo lo re-conozco, y ella lo experimenta en vivo y en directo. Va un abismo, toda una galaxia… Y sigue diciendo, “a lo largo de nuestro recorrido vital, el alma busca completar aquello que quedó inconcluso, como si fueran deberes pendientes, asignaturas aún por aprobar”… Aquí aparece el alma como concepto único.. El alma es un concepto griego de la escuela platónica, “ánima”, y se aplicaba a todo ser viviente, animado, que respiraba, “pneuma”, incluso la palabra “animal” deriva de eso mismo: de seres animados de ánima (valga la redundancia). La cuestión es que existe un salto diferencial, y es que, en el caso humano, tiene consciencia de sí mismo, de su propia unidad diferencial, mientras en el resto del reino animal no es así, por lo que se supone que el hombre posee algo más, abonando a lo que muchos llaman “espíritu”.

En definitiva, da lo mismo la etiqueta que se le ponga a lo que trasciende el reino de la materia… La propia autora, al igual que otros muchos, asigna un alma individual e intransferible para cada ser humano, y un alma colectiva por especie al resto de los animales. Así, cada ser creado tendría su propio nivel evolutivo y de consciencia, encardinadas en un mismo y único plan y propósito. O así lo entiendo yo. Lo que pasa, es que cada disciplina de estudio, científica, espiritualista o filosófica, les otorga un nombre distinto, y de ahí viene, claro, las lógicas confusiones… y confesiones.

Por poner un ejemplo: lo que el Dr. Sans Segarra, al igual que otros investigadores competentes, señala como “supraconsciencia”… ¿Qué sería eso?.. ¿a qué concepto de psiquismo, o espiritualismo, pertenecería?.. Quizá, casi seguro, que estemos hablando de lo mismo, pero en idiomas distintos. Otra duda razonable, que yo le expondría a esta persona, sería: ¿qué diferencia existe entre espiritualismo y espiritismo?.. ¿dónde queda el alma consciente con respecto a esto y a la supraconsciencia?.. ¿es alma y espíritu lo mismo, o son dos casos – que no cosas – distintos?.. Aquí nos falta lo que se quedó a punto de exponer Albert Einstein con su Fórmula Unitaria Universal que estaba desarrollando cuando murió, como culmen de todas sus investigaciones… ¡Lástima!.

Sin embargo, por él sabemos que fuera de la materia que nos envuelve y de la que nos envolvemos, el tiempo se ralentiza e incluso deja de existir. En esa dimensión del maestro, y en esas “moradas” de Raquel Sáez (el Hogar, lo llama ella) se desarrolla todo lo que ambos dicen con diferente lenguaje, en perfecta armonía… La ignorancia de ello no implica su inexistencia; y la incapacidad de experimentarlo, como es mi caso, tampoco. Que el vivir y el morir forman parte de la existencia, y esa existencia es parte de lo eterno, por lo que no tiene principio ni fin, nos lo afirman todas las culturas, religiones y filosofías de todas las épocas. Ahora también lo vislumbra la propia ciencia, para que cada vez haya lugar a menos dudas. Yo tan solo me limito a contárselo a ustedes que me siguen, mientras me sigan o yo también siga aquí, naturalmente…

“Y cuando llegue el día de mi último viaje / y esté al partir la nave que nunca ha de tornar / me encontraréis ligero de equipaje / casi desnudo, como los hijos de la mar”. (Antonio Machado).

Miguel Galindo Sánchez / info@escriburgo.com / www.escriburgo.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.