EL PEINE DEL JUEZ

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Si el Consejo General del Poder Judicial ha expedientado a Peinado, no es por la causa abierta a Begoña Gómez, cuyo final está en el aire, si bien se le ha amonestado por el Supremo en varias ocasiones por estar al borde de la prevaricación por este mismo y obsesivo caso… El expediente se le ha abierto por dudar de la integridad de la Policía Nacional a la hora de justificar su excesiva medida de retirar el pasaporte a la tal dama.

La verdad es que se ha pasado unos cuantos pueblos; si bien tiene precedentes cuando ordenó investigar a la Uco a la Sra. Sánchez, y esta unidad le envió un informe comunicándole la ausencia de pruebas, que también montó otro poyo contra la Guardia Civil. Al menos, es un redomado reincidente. Pero este magistrado tiene el apoyo decidido de los jueces conservadores de ese mismo CGPJ, lo que le mantiene activo en esta causa. De hecho, el expediente ha tenido efecto por el voto de calidad de Isabel Perelló, la presidenta de esta alta institución judicial. Por eso no se ha despeinado el juez Peinado.

Existen cinco denuncias interpuestas contra Peinado, pero el amparo, definido y decidido, de las huestes conservadoras, retrasa todos esos procedimientos en lo posible… Y no quiero atacar una sola facción, aunque este caso afecte a una de ellas concretamente. Hablo de la politización de la justicia en sus instancias superiores. Una aberración para el propio sentido de libertad y el propio significado de justicia. Luego, hipócritamente, como siempre, ambos claman por la libertad del sistema judicial, cuando es absolutamente falso. Dicen defenderlo, sí, pero es mentira, se esfuerzan en controlarlo.

Los que aducen que en EE.UU. también son elegidos entre Demócratas y Republicanos, olvidan decir ladinamente que sí, bueno, vale, pero una vez nombrado, recuperan su libertad de acción y actuación, y conciencia, y ya no lo pueden mover de su puesto nadie salvo enfermedad o muerte. Una vez nombrados, son autentica y absolutamente independientes en sus fallos. Esto aquí lo callan, pues a ninguno de ambos bandos les interesa que se reconozca. Así que no nos engañen ni nos engañemos, pero la tan cacareada independencia judicial en España es una entelequia, un relamido embuste. Dicen defender esa libertad, sí, pero es mentira. La cabeza está controlada por la política.

Por eso mismo que todo huele tan mal… Siguiendo el ejemplo de Peinado, resulta que este hombre se jubila en Septiembre, a sus 72 primaveras. Esto es: el expediente contra él se va a resolver, con suerte, con él fuera de la judicatura, y las querellas existentes contra él les van a llegar cuando esté emérito perdido… Lo cual invita a pensar, dadas las circunstancias, que acelera con prisas para terminar un “encargo” de sus valedores, que se ha convertido en obsesivo y prioritario para él de manera casi que enfermiza. Sus últimas actuaciones, al menos, son claramente desproporcionadas, y a la vista quedan.

Esto no presupone, en modo alguno, que la primera dama sea del todo inocente de todo, que habrá que fallarlo en su momento… Pero lo que destaca es la desproporcionalidad y casi asedio aplicados por el Sr. Peinado al procedimiento. El “exceso y abuso de autoridad”, así como de “falta grave de consideración”, de lo que es acusado por la Asociación de Jueces, tiene un argumentario que es fácil de observar, eso sí, sin caer en la manipulación interesada de los unos y de los otros.

El enorme problema que tenemos en este país, ya lo he dicho antes, es que la defensa de la independencia judicial, en todo caso y manera, debería de ser siempre compatible con una preocupación similar por una garantía de imparcialidad. Cosa que no se percibe de ninguna forma. El órgano de gobierno de los jueces no se esfuerza lo más mínimo en mostrar un interés análogo en ambas direcciones. La verdad es que cuesta ver que tal voluntad exista. Al menos, yo no la veo.

En paralelo a este peine – o peineta – de Peinado se ha desarrollado, por otro lado, la sentencia del “caso mascarillas” contra el trío Las Vegas de Ábalos, Koldo y Aldama, en el que a los primeros les han caído la pimporrera de años en la trona (21 al primero y 19 al segundo), y al tercero, el comisionista, se larga de rositas y con el dinero embolsado en sus bolsillos, por “colaboración con la justicia”… Un fallo muy discutible en su más que dudosa proporcionalidad. El Tribunal acogió en un principio el criterio del Fiscal, de siete años para Aldama, y luego apoyó todo lo contrario por el hecho de que fue un soplón útil, una rebaja interesada del PP.

La cuestión es si se trata de un “premio” merecido que facilitará la lucha contra la corrupción. Un cambio de cromos. Y el problema es que podemos facilitar otra forma de hacer corrupción dentro de los tribunales… Al “colaborador” bien está que se le rebaje la pena, pero en modo alguno darle un premio. Ni siquiera el de consolación. Esa es una corrupción de los principios de la justicia, que últimamente, por desgracia, estamos viendo sobrevolar las altas torres del castillo y sus almenas. Lo de “Roma no paga a traidores”, aquí se lo tragan.

Unos tanto y otros tan poco… El ya despeinado Peinado hasta se reconoce en prensa (EP.23/6) – San Juan, por cierto – que “acordó la polémica medida a petición del grupo ultra Hazte Oír”… El colmo. Donde falta la imparcialidad también falta la justicia, por muchas leyes en que queramos arroparla. Hay muchos jueces peinado, cada cual armado de su propio peine, azul o colorado. Y no es otra cosa que el reflejo en la judicatura de nuestra propia polarización ciudadana, aparte de las luchas intestinas que se libran en su cuartel general… Ojalá Dios nos ilumine en lo que nos viene, aunque sé muy bien que odia la luz aquel que ama la oscuridad.

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / miguel@galindofi.com / www.escriburgo.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.