VISITA DEL PAPA

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El mes próximo visitará España el papa actual, León XIV, un poco porque el anterior, Francisco, se las tenía tiesas con los obispos españoles, ante su postura por los abusos, tanto a personas como en inmatriculaciones; y hay que cerrar corrientes de aire que solo traen portazos; y otro poco porque ya tocaba… Hace quince años que no pisa el cortijo de Santiago pontífice alguno, fué con Benedicto XVI, y en estos tres lustros ha cambiado mucho el panorama. Tanto el mundial como el nacional. Y no va a resultar una visita cómoda por lo polarizado y enrarecido del ambiente político.

Porque la visita de un Papa debería de ser tan solo que en el terreno pastoral, pero no es solo así. También es un jefe de estado, y eso tiene una vertiente política ineludible, aparte de ser el líder religioso de 2.400 millones de católicos, que tampoco es moco de pavo… Yo me imagino que la ropa sucia la lavará en casa, para que la cosa de los casos no se salga de madre; y las actuaciones públicas de su agenda las dedicará a tocar la conciencia de gentes y gobernantes. Dice uno de los organizadores, Yago de la Cierva, que, ante su invitación a hablar desde las Cortes, “lanzará un mensaje a toda Europa y al mundo entero”.

Yo así lo espero. Si no, me defraudaría, aunque bien sé que lo que un servidor puede opinar, le trae su tiara al fresco. Por supuesto. Pero creo que, si es un líder espiritual, su obligación moral en el mundo de hoy, es cualquier cosa menos contemporizar; y hablar alto y claro en todos los aspectos, sin dejarse nada en el tintero. Su mensaje no debe llamar a equívocos, puesto que lo va a hacer en un país cuyas fuerzas políticas están muy polarizadas, y muy dispuestas también a utilizar su figura para atacarse mutuamente sin la menor consideración.

Además, su visita viene en un momento atípico… Un gobierno de izquierdas como anfitrión, con cuyo representante, Pedro Sánchez, se ve hermanado ante un onagro salvaje, como es Trump, que los tiene a ambos en el punto de mira de su diana… Y, por otro lado, unas derechas, históricamente católicas de rompe y rasga, (tampoco digo cristianas) que lo miran con cierto recelo por no dejarse – de momento – capitalizar por su extremismo más nazi después de Hitler… O el Papa participa de sus mentiras, falsedades y odios, o se revolverán contra él. Es todo un equilibrio extraño el que le espera aquí. Ojalá y sepa jugarlo.

Por lo demás, la inmensa mayoría de la población española es católica, más o menos, con un enorme porcentaje de sudamericanos, todos apegados a esa querencia católica, por lo que los baños de masas los tiene sobradamente garantizados. Es un aspecto trillado, aunque no menos importante por su capacidad de audiencia y de ser escuchado y transmitido. La cuestión está en el nivel del dial en que vaya a poner el mensaje, si rompedor o conciliador. Pero sí que le supone una muy buena oportunidad para enviar ese tal mensaje a las cancillerías de todos los países que aún se consideran a sí mismos democráticos; pero desde donde se está empezando a actuar con unos principios de inhumanidad preocupantes, ante la presión de gobernantes tan potentes como dementes.

Es el momento en que la Iglesia retome el arrinconado (yo diría encarcelado y encadenado) espíritu de Vaticano II, y se enfrente a la realidad de los hechos… Nunca ha hecho más falta que ahora aquella erróneamente condenada Teología de la Liberación de Ernesto Cardenal y Leonardo Boff… Jamás tendrá la Iglesia una ocasión como ésta para demostrar el auténtico y genuino cristianismo en este mundo descontrolado por los odios y los egoísmos de unos y otros; ese cristianismo que está enterrado bajo la plomiza capa del catolicismo.

Pero bueno, eso es lo que yo quisiera, naturalmente… Aparte los actos protocolarios y de relumbrón, como la recepción del Gobierno, y de los Reyes, por supuesto, y que será puesto en los altares de todos los medios de comunicación habidos y por haber; también habrán esos actos humildes, casi recónditos, de visitas a lugares desfavorecidos, que son como el anclaje de justificación de una visita papal, y de los que también se dejan fotos, por supuesto… Y no lo critico, aunque piense que todos esos lugares están mantenidos por voluntarios y por la “X” en la declaración de la renta española, y no por la Tesorería, y mucho menos por el patrimonio de una Iglesia escandalosamente rica, y que cada vez se inmatricula más posesiones.

Sin embargo, y a pesar de ello, creo que hoy, en esta actualidad tremenda y desbocada, en la que se mezclan los políticos nefastos con el más desbocado hedonismo de la gente, mientras mueren de hambre un niño cada cuarto de hora, es el campanazo de una Iglesia como la Católica poniendo los puntos sobre las íes, y a su endiosada curia a trabajar sobre el terreno… Ya va siendo hora de dejar el catolicismo paulino a un lado y utilizar el cristianismo de Jesús, el Cristo, para ver qué pasa, dicho sea de paso.

Llegados a este punto final, siempre uso el mismo lacre de cierre. Me remito a aquella vieja película del año 68, sacada de un libro de Morris West, “Las Sandalias del Pescador”, protagonizada por el inigualable Anthony Quinn, encarnando a un Papa nada menos que ruso: Kiril Lakota… Han pasado casi sesenta años y la Iglesia no se ha acercado a ese ideal que se expone, ni un solo milímetro. El mensaje final de aquel atribulado Papa es que la Iglesia se encuentra a sí misma. Pero sigue siendo una ficción, cuando se deberían haber andado pasos hacia esa realidad… Si algún católico, o cristiano, se atreve a tragársela entera, aún anda por ahí… Búsquenla y véansela, antes, o tras la visita del Papa. Es igual.

Miguel Galindo Sánchez / miguel@galindofi.com / www.escriburgo.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.