SOMOS LO QUE SOMOS

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Articulos

PARA…

Desde mi posición privilegiada y acomodada, me llega el lamento desgarrado de un libanés, comerciante de barrio: “Ya está. Dejad que nos maten a todos. Prefiero morir en mi casa, en mi barrio, con los míos”… Y me siento interpelado: ¿porqué yo no, y ellos sí?.. No sé si esto es suerte o una deuda que tendré que asumir cuándo me toque y dónde me toque. Si la humanidad es una y todos formamos parte de esa misma humanidad, no podemos sentirnos ajenos a ellos, a esos demás, cuando permitimos las víctimas y los verdugos de entre nosotros mismos. La dignidad que encierra esa frase es tan palpablemente dolorosa que no puedo imaginar la inmensidad de su desesperación, mucho menos ponerme en su lugar.

Es el método que utiliza Netanyahu para expandir por la violencia las fronteras de Israel… ayer a costa de Ghaza, ahora a cuenta de Líbano. Es fácil: sitúa a Hezbolá como excusa allí dónde le conviene (es curioso que siempre es en sus fronteras) para apropiarse de ese territorio matando indiscriminadamente a todos sus habitantes: civiles, niños, mujeres o ancianos; apuntando a mercados, viviendas residenciales, colegios, hospitales, y luego ocupándolos con sus colonos… Dicen que combaten al terrorismo, pero la verdad es que combaten con un ejército de terroristas, atacando, pero diciendo que lo hacen en legítima defensa.

Naturalmente, ese cínico asesino actúa a rebufo de otro homicida de mayor calado: Trump, que igual invade países, sin contar con nada ni con nadie, y fuera de toda legalidad internacional. El número de vidas que siegan con sus enloquecidos caprichos empapados de sangre inocente, les da lo mismo a ambos, puesto que lo único que les importa es la obtención de riqueza y poder sin medida, arrastrando al resto del mundo a apoyar sus desmanes y abusos… Ahora quiere utilizar la Otan, como si fuera suya, para controlar el paso de Ormuz, aunque eso nos lleve a una conflagración mundial sin precedentes.

Pero estos dos criminales, sí que se basan en un precedente: Putin, que invadió igualmente Ucrania, porque le dio la real gana, y nada ni nadie fue capaz de parar los tanques del matón ruso… Vieron que, en este mundo de postureo, ninguna Organización, ni Tribunal, Ni Onu ninguna ni nación alguna, ha sido capaz de parar los pies a ningún asesino al por mayor de lesa humanidad.

Han constatado que ningún país arriesga nada por su ciudadanía, y que ningún ciudadano arriesga nada que no sea por sí mismo… Y que el mundo no es otra cosa que un conglomerado de intereses a los que echarle mano por la patilla, como los chulos de barrio que pueden por la fuerza, y porque se han dado cuenta que el resto de los demás solo podemos ser una de dos: o sus sicarios o sus víctimas. El resto somos materia amorfa SSPV, esto es, que Solo Servimos Para Votar, llegado el caso… Y que lo único que tienen que hacer es coger cada uno lo que quiera y repartirse el planeta entre ellos… Y como se han dado cuenta de que pueden hacerlo, pues es lo que están haciendo. Y punto pelota.

Y constatar esa realidad es lo que me pone enfermo… Ese resignado por asqueado “que me maten ya de una vez por todas”, lo está gritando al resto del mundo, porque es conciudadano nuestro, de todos nosotros. Ziad, que así se llama, ha sobrevivido él solo a un bombardeo indiscriminado en Beirut, y ya solo valora su vida en lo que le han dejado, como para que se la quiten también ya de una vez.. Le está clamando al mundo lo que siente y lo que piensa: “matadnos de una vez por todas”. Es un grito desgarrador de desesperanza para el resto de los que vivimos en este preciso (que debería ser precioso) mundo.

Pero nosotros andamos liados con nuestros dioses-abalorios, y nuestros ruines intereses de tripa llena y mente ocupada, que no nos hace ver más allá de nuestros miopes límites. Esa es nuestra triste, muy triste, realidad… Lo dije en otro artículo descolgado por ahí: Cada cinco minutos muere un niño de hambre, casi todos menores de cinco años. Y aquí no cuentan los que mueren cada día bajo los bombardeos genocidas que se están llevando a cabo unilateralmente por estos países agresores. Pero son más, bastantes más, muchos más a sumar a los que mueren de hambre consentida. No pasa un solo minuto de nuestra existencia sin que mueran niños que deberían de vivir el regalo de sus vidas…

…Salvo que sus vidas, claro, sean un castigo. Y, en tal caso, ¿qué, o quiénes determinan eso?.. ¿Quién tiene la facultad para participar y/o decidir en semejante genocidio?.. Porque hay infinitud de grados y niveles en ello. Desde los que dan la orden, en toda su escala, sin que falte ningún responsable intermedio… hasta los que miran para otro lado, pasando por los de las lágrimas de cocodrilo, que estamos en lo que cada cual estamos. Yo también, por supuesto, yo también…

En la Torah hebrea, hay una hermosa frase, que los propios judíos usaron mucho en el genocidio nazi para honrar a los que ellos llaman “justos entre las naciones”, por salvar vidas de los suyos en aquellas nefastas circunstancias: “Quién salva a una vida, salva al mundo entero”. Y son de un tremendo consuelo, o así me lo parecen a mí… Sin embargo, ahora ese mismo pueblo está cometiendo genocidio con sus pueblos vecinos; y no salvan vidas, las matan… matan al mundo entero cientos, miles, incontable cantidad de veces. Su responsabilidad universal es ominosa. Igual pasa con Rusia, o con EE.UU. en lo que les toque de homicidio masivo.

Pero el resto también tenemos nuestra parte alícuota de humanidad, lo queramos admitir, o no… Después de una guerra civil y de una mundial, en el caminar de la Historia, yo creía en una especie de “reparabilidad”. Pensaba que el reconocimiento de lo pasado, y el arrepentimiento para el futuro, nos llevaría a la redención… Ahora, visto lo visto, después de aquello, ya dudo que seamos dignos de perdón. Creo que somos irreparablemente Caínes de nosotros mismos, y aún no hemos aprendido esa verdad crística de “lo que hagáis a cualquiera de ellos, a Mí me lo hacéis”, que es igual que “a nosotros mismos nos lo hacemos”, y que es, al fin y al cabo, lo que somos incapaces de hacer por nadie…

Miguel Galindo Sánchez / www.escriburgo.com / miguel@galindofi.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.