

No lo digo yo… lo dice Josep Sánchez Llibre, el presidente de la gran patronal catalana, FOMENT, aún en contra de Junts, y en una frase sin ambages: “Celebro que el Gobierno haya tenido la valentía de dar este paso (el de la regularización). Los empresarios necesitamos la inmigración como el aire que respiramos y al agua que bebemos”… más claro que esa agua del que dicen beber… Otro Joseph, éste de apellido Ginesta, Secretario General de Pymec, la pequeña empresa catalana, declara su convencido apoyo “por su vertiente social y como solución a nuestro principal problema de encontrar personal”… su líder, Ántoni Cañete, también echa su cuarto a espadas: “fomenta, además, una sociedad más inclusiva y cohesionada”.
Está meridianamente claro que los empresarios catalanes marcan la diferencia, no solo con sus paisanos puigdemontsianos y los de la Aliança Catalana, a los que les dan un corte de mangas sin ambigüedades, sino también con sus homólogos nacionales, los de la Ceoe, que se ponen cobardemente de perfil con su “es una cuestión de Estado, que debería llevarse al Parlamento, y no ser objeto de medidas unilaterales del Gobierno”… Un subterfugio evasivo de Garamendi para no dar la cara, que marca equidistancia a pesar de que todas sus federaciones territoriales están demandando la angustiosa falta de obreros, especialistas y oficios, cada vez mayor. Sus palabras son cobardes si las comparamos con las de los catalanes. Normalmente, los empresarios son de derechas, pero aquí se ve que los catalans lo son menos que los nacionales, y a los del solar les sale el plumero pepero hasta por el respetable.
Y eso, cuando el PP, arrastrado por Vox, claro, basa su cantinela en el viejo y manido sonsonete de que la regularización traerá el consabido “efecto Llamada”, y que esto va a ser la fin del mundo conocido… Mantra éste que deberían cambiar por agotado y ajado, ya que está matemática y estadísticamente demostrada su falsedad: en la anterior regularización de 2005 “no produjo el mínimo efecto llamada posterior; lo que aumentó fue el empleo legal, y los ingresos fiscales, que fueron de 4.000 euros/media por inmigrante” (EP-8/5, pg.19)… Digo más, si los ultrajados ultras me lo permiten, y sacado de los estudios del Journal of Labor Económics, en el que se asegura categóricamente que “no hubo incremento alguno de gasto público, pero sí de oportunidades laborales para inmigrantes que no estaban cubiertos por los propios, y que generaron un 19% de aumento en la productividad, generación de riqueza, y recursos fiscales”… No creo que haya que añadir más a lo dicho. Hoy suponen más del 20% del virtual Fondo de Pensiones.
Hemos de reconocer que la pragmaticidad del empresariado catalán (la pela es la pela) está muy por encima de lo que destila el resto nacional de “presuntos implicados”. Lo primero es que tienen una visión más clara y objetiva que los demás del ruedo ibérico, de lo que es una empresa, (siempre la han tenido, en realidad); y lo segundo es que son más valientes a la hora de dar la cara ante propios y ajenos. A la vista está… Lo que no se entiende es estar por un lado rasgándose las vestiduras todos los gremios patronales por falta de mano de obra, y por el otro estar moneándole a “su” partido con lo contrario a lo que llaman “sus” intereses. Aún no saben que una empresa es más de numerología que de ideología. Ni zorra idea tienen.
El otro día me decía un ex “compa” de cuando andábamos enrolados en las trincheras empresariales, y en puestos representativos de la patronal regional, ya saben: Coec, Croem, etc… Él todavía con intereses en el sector del transporte, que en Murcia ya sobrepasan los 4.000 camiones parados, porque no hay conductores, mientras en lo nacional se acercan a los 30.000. Y que, para este mismo año, se jubilarán un buen montón más para llevar las mercancías de un lado al otro del mapa… “En nuestra época les poníamos a cuarto las cosas a los políticos, y hoy ya solo se les besa el culo”, me punteaba por si cuenta no me daba.
Y es que hacemos racismo de la economía… Sí, pura y dura xenofobia de pata negra. Los árabes marroquíes, por ejemplo, ya solo ocupan el tercer lugar, tras los colombianos y peruanos. Detrás de ellos vienen los ecuatorianos (datos Ine). Sin embargo, el discurso de odio que manda en la calle es distinto, y no se corresponde con la realidad… Según últimos datos (aún no oficiales) el 40% aprox. de los que se van a regularizar serán subsaharianos, mientras la mayoría del 60% se lo reparten entre sudamericanos y de países del este de Europa. Pero la gente, avenada y envenenada por la extrema derecha, aún sigue pensando en la invasión de los Omeyas.
El motivo de empeñarnos en creer las mentiras y bulos de los que votamos cada vez con mayor ahínco, se me escapa… Una cosa puede ser sus ponzoñosos embustes, pero saber que lo son y encima repetirlo y apoyarlo, es bastante más complejo que el simple rechazo. Yo, la verdad, no lo sé, sinceramente. Lo ignoro… Puede que sea porque, al venir a trabajar en lo que nosotros cobramos el paro, eso nos crea cierto complejo subconsciente de culpa, o de vergüenza; o porque los vemos como esquiroles en donde nosotros hemos cosechado coles; o porque tenemos pocos hijos y los queremos funcionarios; o simplemente porque rezan de cara a La Meca, y nosotros de culo a la “cieca”… El caso es que, aparentemente al menos, con los hispanos y eslavos mostramos menos tirria. A saber…
Así que rellene usted mismo la línea de puntos. A su gusto. Se oye mucho decir que es por diferencias culturales… Vale, pero defíname usted, por favor, lo que entiende por Cultura. Porque los orígenes de la Judía, la Árabe y la Cristiana son los mismos; las tres religiones definidas como “las del Libro”. Da esa casualidad… Aunque quizá los motivos estén en la causalidad. ¿No será que nos separan las costumbres, esto es, las tradiciones?.. Es que eso no es la Cultura, si no más bien lo contrario, la incultura. Eso es la falta de conocimiento, el más cerril desconocimiento. A lo peor es que somos iguales.
No obstante, sea como fuere la cosa, yo me apunto a lo de los empresarios de la butifarra… No me va la filosofía del perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Prefiero la inteligencia a la imprudencia. Y si eso nos alimenta a todos, pues mejor que mejor.
MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ // www.escriburgo.com // miguel@galindofi.com
