CALLARÉ SI ME CALLAN

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Algún alguien me ha malinterpretado… o mejor, casi diría yo: peorinterpretado por unos artículos anteriores – un par de ellos – sobre mi (digamos “tendencia”) al estudio del gnósticismo. Casi que me conmina a no “predicar” lo que él llama “errores”… Afortunadamente, la Santa Inquisición no está activa, y aún existe gente que escoge libremente lo que leer, o no, como es igualmente libre de preguntar u opinar sobre cualquier tema y desde el debido respeto… Mis aficiones son tan válidas como las ajenas, sean o no contrarias; y, en cuanto a si son, o no son, errores, nadie, absolutamente nadie, puede erigirse en juez del librepensamiento, ni mucho menos el determinarlo debe ser objeto de censura, o no. Tiempos vendrán…

Nadie está obligado a creer nada, pero todo el mundo tiene derecho a recibir información y formación. La que cada cual crea oportuna. Y quién no quiera, pues tampoco a nadie se le obliga a nada… La educación y la libertad deberían de ir siempre de la mano, y los tiempos de las cruzadas deberían pasar ya de una puñetera vez a la Historia, como la peor de las intolerancias entre seres humanos. Por supuesto, es mi personal opinión. No obstante, invito al/los que me lee(n) de esa forma, a que no me lean de ninguna. Que me borren de sus listas, y aquí paz y después gloria, pero, como me decía mi psicoanalista de cabecera: “el peor intolerante suele ser el más masoca”.

Dicho esto, y contestando a otros, que me preguntan de manera receptiva y en forma positiva, les digo la frase volandera que se encuentra en el Evangelio de Juan, 21,15: “Muchas otras cosas hizo Jesús que no están escritas en este libro. Si se escribieran una por una, pienso que los libros sobre ellas no cabrían en el mundo”… No puede estar más claro. Si nos atenemos a Mateo, Lucas, Marcos y Juan tan solo, que además suelen repetirse en los hechos, aún explicados desde distintas perspectivas y diferentes interpretaciones, además, la vida y mensaje del Nazareno daría bien poco de sí… Aún incluso añadiéndose a sus tres años conocidos por su “vida pública”. El Nuevo Testamento no deja de ser más que unas docenas de vivencias importantes, vertidas cuatro veces con narrativas diferenciales, pero repetidas millones de veces desde un mismo y único magisterio: el de la Iglesia Católica.

Y punto pelota… Mi herejía, y no pequeña, por lo que se ve, es haber ampliado mi visión y conocimiento a otros relatos y escrituras, también evangélicas, aunque no admitidas por el Cánon, por ser de los dos primeros siglos del cristianismo, y, por lo tanto, contemporáneos a los “canónicos”, pero que extienden el perímetro de comprensión, y enriquecen su conocimiento hasta límites insospechados… “No cabrían en el mundo”, dice Juan, su discípulo más cercano y que mejor interpretó su Mensaje. Eso es: lo que la Iglesia ha encerrado en un librito, no cabría en el mundo entero. Por supuesto, esto bien puede ser también una metáfora; puede hablar de la cantidad o de la calidad de sus doctrinas.

 Cada cual lo piense en sí mismo y por sí mismo. Mi preferencia personal, mientras me lo permitan los usías doctores de la ley, es informarme de todo y extractar las partes; que, aunque me digan que el mejor de los perfumes está en frascos pequeños, que me dejen elegirlo del que yo crea y quiera, que ambas cosas deben ser lo mismo. Ni quiero que me seleccionen mis lecturas, ni ser seleccionado por mis escrituras, ¿acaso eso es mucho pedir?.. El gran defecto de las Iglesias es el tutelaje que ejercen y que suele ser una imposición de vasallaje; y que hacen que la forma (que ellos le dan) sea más importante que el fondo que trae del original. Y dan más valor a la parte que al todo.

Yo estoy total y absolutamente seguro, que, al final de todo el proceso, terminados los eones del tiempo que nos ha sido concedidos (o que nos hemos tomado nosotros mismos), todos, sin faltar uno solo; si es leal con los demás y consigo mismo, y si pone la querencia por encima de la creencia, llegaremos al mismo punto de donde partimos. Ninguno se extraviará por el camino, salvo el que quiera explorar nuevas rutas por voluntad propia y sin engaño alguno… Es lo que suelo decir al que me mira con desconfianza. Es un camino en el que ninguno va enteramente encaminado, pero en el que todos vamos más o menos acertados.

A ese que me da la zasca, también… Miren: desde Nicea (325) hasta los siglos VI al VIII, durante medio milenio, se estableció una lucha a muerte para aniquilar esos escritos y enseñanzas, y desterrarlos de las iglesias oficiales católicas, o, al menos, se intentó desesperadamente manipularlos y expurgarlos, sustituyendo el sentido de antiguas versiones por otros más acordes al pensamiento teológico y ortodoxo de las religiones. Ese ha sido, y aún lo es, su filtro establecido. Pero la heterodoxia debe estar por encima de la ortodoxia (o así, al menos, lo creo yo).

El teólogo y estudioso A. Piñero, se pregunta: “¿resultaría hoy productivo y operativo esconder, o escamotear, esos documentos a los ojos de los “cristianos de a pie”, como si la imagen del Jesús que de ellos desprende fuera una maravilla por contraste, con la que nos proporcionan otros textos antiguos  aceptados como Canónicos, por el común sentir de las iglesias llamadas a sí mismas cristianas?”..

Preguntica que se las trae… A los que nos incumbe nos toca responder a esa, tan larga pregunta, no a los que les importa un higo. Tampoco a los que están clavados al dogma, la tradición y el mito, pues ellos ya creen lo que se les hace creer y quieren creer… Solo a los otros “creyentes” de espíritu libre les corresponde contestarse a sí mismos. Yo, “ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”, como decía aquél noble barón… pero siempre estaré abierto a cualquier aportación y a cualquier constructivo y sosegado diálogo. Así que, si tampoco esto le gusta, podemos quedar y organizar alguna Ordalía, ya sabe, un “Juicio de Dios”, o algo parecido… Un abrazo, y hasta siempre.

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / miguel@galindofi.com / www.escriburgo.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.