INTEGRIDAD MORAL

Tan solo las dos palabras de este título pueden servir para que una cantidad nada despreciable de gente mire para otro lado y no se molesten en leer el contenido de este artículo. Lo admito. Existen un par de buenas (o malas, según se mire) razones para ello: Una es que pueden empachar a mentes espesas… “Integridad” por sí sola, y encima “moral”, son dos conceptos como para creer que voy a exponerles una enciclopedia de humanidades “ad hoc”; y la otra, que hoy nadie quiere sentirse atrapado en su propia conciencia personal, y arrebatado a su natural, hoquedad o diversión. Ustedes mismos.

Sin embargo, es a lo que me ha llevado la cita de Albert Einstein: “El destino del género humano depende hoy mucho más que ayer de nuestra fuerza moral”… Lo primero que quiero aclarar es que a Einstein se le tiene catalogado por un gigante científico, el padre de la Teoría de la Relatividad, un físico eminente, pero no como un gran pensador, un enorme humanista y un filósofo de muy alta talla. Y sin embargo también lo es. Y a todo esto lo llevó sus trascendentales descubrimientos en física, como consecuencia lo uno de lo otro; al igual que la ciencia lo llevó a descubrir a Dios en el cosmos (se consideraba ateo materialista) en sus estudios del universo… Y lo segundo, que igual deseo comunicarles que esa máxima la escribió hace casi un siglo, antes de la II Guerra Mundial, y, sin embargo, es hoy de una asombrosa actualidad.

Es algo que aún está por estrenar y que afecta a la dignidad, también moral, de todas y cada una de las personas humanas que habitamos este planeta… Decía – y sigue diciendo hoy – que la salvación de la humanidad y de este mundo; la implantación de una sociedad mejor, más justa, más sana, más equilibrada y solidaria, tan solo reside en la base más básica de esa misma sociedad: en los ciudadanos, no en los políticos, ni en las oligarquías financieras, ni en el poder de los ejércitos, ni en los gobernantes, ni en ningún escalón superior. Que ese poder reside en la base social, no en la jerarquía… Y me explico:

Todos los poderes del mundo, absolutamente todos: poderío militar, financiero, político, globalización incluida; incluso el poder de las Iglesias y religiones, todo, forman un inmenso gigante con los pies de barro… La cuestión es que el barro lo formamos nosotros; que somos la masa que sostenemos al gigantesco ídolo; que todo su poder se sustenta, se basa y se alimenta, incluso se enriquece, de la ciudadanía; que somos los que lo mantenemos en pie y le suministramos la fuerza de su dominio; que sin el adobe que lo soporta (y del cual se nutre) se derrumbaría como un castillo de naipes; y que solo nosotros, y no otros, somos su sustento y su equilibrio… Nos puede parecer mentira, vale, pues es lo que nos han hecho creer para que cumplamos nuestra función al fin y al cabo, pero es una verdad tan simple, elemental e inequívoca que duele con solo pensarlo.

Y la fórmula es la misma que ellos han utilizado para con nosotros, pero usándola nosotros al revés: ellos nos han cohesionado en su beneficio, para actuar como masa, como gente, sin conciencia propia; pues bien, aprendamos de esa misma cohesión para adquirir y actuar con propia conciencia personal en el nuestro. Pongamos algunos ejemplos:

La banca, que es el último tentáculo de su poder económico, usa y abusa de la comunidad ciudadana, no solo en sus sistemas de latrocinio legal (aún se nos debe 36.000 millones de euros de dinero público inyectados a sus arcas en la última crisis) sino que también nos tratan en sus oficinas como a ganado para reducir sus miserables gastos y aumentar sus aún más miserables beneficios… Si toda la gente, en conciencia común, designáramos unos días del almanaque para sacar todos nuestros efectivos de las cuentas a la vez y al mismo tiempo, cambiaríamos las cosas radicalmente; y mantenido en el tiempo, quebraríamos el sistema.

Si se aplicara igual método en nuestras compras en las cadenas distribuidoras de alimentos, con respecto al aceite, o a todos los productos que abusan de sus precios con sus sistemas de distribución, bajarían los precios radicalmente; incluso si bajáramos inteligentemente nuestros consumos a la estricta necesidad, cambiaríamos los modelos de producción y hasta podríamos cargarnos una globalización solo destinada a esclavizarnos al consumo y a trabajar para que ellos nos vendan a precio de oro lo que nosotros mismos les producimos.

Si se extendiera que nadie, nadie, acudiera a alimentar los ejércitos con el cuento del falso patriotismo, y a usar nuestra sangre solo para obtener su cuota de poder, cambiaríamos de raíz las sociedades y acabaríamos con las guerras; si todos, todos, nos negásemos ir a las urnas sin una garantía explícita de fiscalización directa de los ciudadanos a los políticos que votamos, acabaríamos con la corrupción, los abusos y el cuentismo…

Si hiciéramos cuatro cosas coordinadas, contrarias a lo que hoy nos empujan esos mismos poderes, podríamos frenar el cambio climático y ahorrar dinero en energía consumida y muchos desastres a nuestro mundo; incluso con un par de apagones conjuntos y en días concretos de gasolineras vacías daríamos un muy serio aviso. Tan solo que poniendo la diana en el recorte drástico del consumo… Y así con todo lo que nos somete y aqueja. Y nos sacudiríamos de encima a todas las oligarquías políticas, económicas, militares y sociales que nos chupan el dinero y la sangre.

Solo hace falta una sola y única cosa: CONCIENCIACIÓN… Desde todos los poderes se nos mantiene desconcienciados precisamente para ser dominados. Es el objetivo de los sistemas educativos y partitocráticos: alienarnos mentalmente para alimentarse de nosotros explotando una muy bien dirigida ignorancia… Justo es lo que hay que romper para adquirir una Conciencia social propia, ajena a la inyectada por sus espurios intereses. Por eso decía Einstein que el verdadero poder, el auténtico, el genuino, reside en las personas, no en la masa, pero actuando en conjunto. Es que no es lo mismo. Como no es igual que usted haga, a que se deje hacer. Lo de la Integridad Moral que uso de título de este artículo sería el efecto, la consecuencia, de tal causa.

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ  /  info@escriburgo.com / www.escriburgo.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.

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