NO LO HACEMOS NADA BIEN

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PARA

Mientras Sánchez exponía su “Plan Escudo”, como él lo llama, económico, para paliar los efectos de la guerra en Irán, me sonaba como muy familiar. En realidad, me pareció a una copia del que pergeñó cuando la guerra de Ucrania, que también afectó, o eso dijo entonces también, a la redistribución de la energía… Ya se sabe: bajada de los tipos de Iva en carburantes, etc… Naturalmente, a la oposición le pareció claramente insuficiente (en la guerra con Irak, Aznar aún hizo menos: absolutamente nada); y a sus socios de izquierda, claramente “disfuncional” (¿?), si bien España es uno de los países con menor impacto en el precio de las eléctricas de Europa: un 15%, mientras Alemania lo acusa en un 40%, e Italia en un 90%. Esos son datos oficiales. Otra cosa es el impacto en el tiempo que dure esta guerra provocada por espurios intereses, además de criminales.

Tampoco quiero justificar a socialistas contra derechistas, ni al contrario. A mí no me gusta esta definición fiscal tan poco social. Soy más extremo, si cabe. Yo eximiría y rebajaría a cero el Iva en la comida, la luz, las medicinas, los alquileres y a todo producto de primera necesidad; y lo subiría y multiplicaría a todo lo superfluo y lujoso. Por principios. La industria dedicada al hedonismo debería pagar las mayores tasas, para compensar por lo que no se deba pagar nada… Aquí, en España, por mal ejemplo, mientras la gente se quejaba en masa, con ira justiciera, por el precio de la gasolina, blandiendo la manguera, se estaban llenando los depósitos para salir de jarana semanasantera con todo el hostelerío completo hasta la bandera. Ambas cuestiones no encajan en ninguna lógica.

La Agencia Internacional de la Energía ya ha advertido que el bloqueo del paso del petróleo por el estrecho de Ormuz a causa de la guerra, y el nerviosismo por los ataques contra las plantas gasistas “ha causado ya la mayor amenaza para la seguridad energética mundial de toda la historia”… Esto es muy cierto. Pero cuando se pierde el sentido de las prioridades, entonces se pierde todo, hasta la razón. Y nosotros la hemos perdido, o estamos en ello… Si la gasolina ha subido más de un 30% en tres semanas, es porque nadie ha desprogramado un solo viaje, de los cientos de miles de desplazamientos compulsivos que teníamos previstos. Somos nosotros los que encarecemos lo necesario para no tener que bajarnos de lo innecesario.

Luego, vamos, eso sí que sabemos hacerlo, y exigimos al gobierno de guardia que nos proteja a los ciudadanos de estas contingencias, pero sin asumir la responsabilidad de protegernos a nosotros mismos con medidas domésticas… Eso lo vemos todos los días en esos millones de turistas que se van a hacerse selfies en zonas de riesgo, y luego critican lastimeramente a los gobiernos porque no los tratan con Vip´s a la hora de venirles mal dadas. Y peor tomadas…. Y eso es porque el ser humano está terminando de confundir narcisismo con necesidad. Nos creemos con derecho a todo sin tener que arriesgar nada. Y así, claro, no funciona la cosa. Aunque queramos creerlo porque así nos interesa.

Pero aún vamos a más y a peor… Casi todas esas movidas festeras tienen un motivo religioso, donde se mueven cientos de millones de euros en regalías, royalties y negocios de todo tipo y condición, en nombre de santas tradiciones, mientras en ese mismo mundo muere un niño de hambre cada cinco minutos… ¿Cómo podemos explicar tamaña monstruosidad y quedarnos con nuestras conciencias tranquilas?..

Las cifras de niños muertos por esa eventualidad (en menores de 5 años) de hambre, reveladas por las Naciones Unidas, por sí solas deberían de provocar un escándalo mundial. Pero no lo hace. No pasa nada… Es el nefasto desarrollo de las criminales políticas de supresión de programas de ayudas, encabezados por Trump y seguido por otros muchos dirigentes, muy católicos ellos todos: quitar a los más necesitados para invertir en la guerra. Cinco millones de niños menores de cinco años, tan solo que el pasado 2025 “por causas perfectamente prevenibles”. Casi la mitad de ellos no llegaron a cumplir el mes de edad (es curioso que todos estos líderes se proclamen a sí mismos antiabortistas).

Para Unicef se trata de “una situación crítica para la infancia, comparable a la de la II Guerra Mundial”… La mayor parte de la Ayuda para el Desarrollo está denigrada, estigmatizada y suspendida… No es casualidad entonces que las zonas más empobrecidas del planeta, como el Asia meridional y el África subsahariana, concentren el 80% de las muertes – yo diría genocidios – de ese mismo planeta. Según los informes, más de 27 millones de niños morirán en los próximos cuatro años, a pesar de que los mayores avances en el mundo contra la mortalidad infantil se dieran durante  2005 y 2015… Pero, claro, hablamos de una enfermedad premeditada: el Hambre.

Y se está dando, ya digo, mientras las Iglesias acumulan propiedades, bienes y riquezas, y promueven lujosas procesiones bañadas en oro, y el regodeo de los enormes negocios derivados de ese llamado “turismo religioso”… Por eso yo me considero un iconoclasta convencido, como aquellos primitivos cristianos antes del actual catolicismo de rito y escapismo… No me va la idolatría de ricas imágenes mientras cada cinco minutos de ese “fervor gozoso” muere literalmente un niño de pura hambre… ¿Cuántos millones de vidas de niños salvaríamos gastando ese mismo dinero con que adoramos lo superfluo, en comida y medicinas para esos críos?..

Sí… efectivamente, el mundo está enfermo. Sus instituciones están enfermas; nosotros estamos enfermos… Gastamos en idolatrías y egolatrías mientras nuestros chiquillos mueren a chorro entre nuestros juguetes de pasarlo bien y sin mirar otra cosa que nuestro propio ombligo. No hacemos lo de “trata a los demás como quieras que te traten a ti”, y lo que hacemos es tratarnos bien a nosotros mismos sin importarnos lo que le está pasando a los demás. Incluso negándoles lo que a nosotros nos sobra… Luego vamos, y hablamos de caridad, o de solidaridad…

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ // www.escriburgo.com // miguel@galindofi.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.