GOOD BY, DEMOCRACIA.

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Cuenta Javier Cercas en uno de sus artículos, la respuesta que obtuvo del vicepresidente de Dónald Trump en su primer mandato, Mike Peace, en el curso de un debate público que se dio el 22/11/25 en el Teatro Nacional de la Ópera de Amsterdam, organizado por New Institute… Según él, que lo conoció haciendo política con el bicho en primera persona, “Trump no creía entonces, ni cree tampoco ahora, en la Democracia”… Eso es algo obvio – se me dirá – sin embargo, para millones de personas, e incluso para multitud de políticos punteros, no lo es, e incluso creen a pies juntillas todo lo contrario, que matando y encarcelando a gente desvalida, con su CEI camisapardista, y declarando guerras a los más débiles; cogiendo lo que quiere por la fuerza del chantaje, el insulto y la amenaza, y apoyando a criminales del mundo, es hacer democracia.

Sin embargo, Meloni, Erdogán, Orbán, Miley, Nethanyahu, Bolsonaro, Le Pen, Abascal, Díaz Ayuso, e incluso Feijóo, y el propio Secretario General de la Otan; y un buen montón de mandatarios y representantes electos, que no selectos, al frente de sus formaciones políticas, están participando de su propio concepto de la democracia, y adulando cada barbaridad que comete… Nuestra propia Díaz Ayuso, ha parido el deleznable desbarre de otorgarle una medalla de oro, pero, chapuceada, claro. Esto es, no a la persona, sino a los nazis a los que representa y por los que trabaja, que es la parte que asaltó el Capitolio y a la propia Democracia que el mismo representa… La cosa es bien sencilla: nadie de esta gente cree en la democracia, y es a la que hemos votado nosotros (y seguimos haciéndolo) a través de esas, nuestras propias democracias.

La diferencia entre los golpistas de estado que nos ha dado la Historia, y Trump con su cohorte mundial de bárbaros y rendidos sayones, es que los primeros han usado la fuerza de las armas para anular sus democracias; y éstos segundos están usando la propia democracia para matar a la misma democracia… Sus balas son nuestros votos depositados en las urnas. Nuestro descerebrado y suicida apoyo a los asesinos de la democracia. Luego, esa parte de la ciudadanía de todos los países del mundo es la que ya no quiere seguir siendo demócrata, y empiezan a importarle un carajo los valores y derechos humanos que van de su mano.

Y, encima, lo hacen, descarada e impunemente, en nombre de la Libertad… Libertad para usar la fuerza, para imponer la voluntad a través de la coacción y la violencia… Cuando Díaz Ayuso dice que esa medalla de oro, se la concede por la “defensa de las libertades”, yo le pregunto a qué libertades se refiere, aparte la de despojar de libertad a los demás que no sean de los suyos, claro. Exactamente lo que hicieron Franco, Hitler, Mussolini y un desgraciado rosario de etcéteras… Hablan también Trump y su banda de forajidos y lameculos, que defienden la “Libertad de Expresión”, y lo corean toda esa retahíla de paradojas humanas que lo que hacen es imponer la suya arrojando a sus camisaspardas para hacerlo por la fuerza… Y este status de inhumanidad es el que queremos establecer a través de nuestras (aún semilibres) elecciones… Estamos incorporando, paso a paso, a aquellos que nos obligarán a vivir en una autarquía mundial regida por facinerosos, y hampones que no creen en más derechos que los suyos propios.

Todo esto nos lleva a un punto central, en el que deberíamos pensar seriamente, y que también lo plantea Cercás: Trump no es la CAUSA de la antidemocracia, sino la CONSECUENCIA de la misma… No es igual. La enfermedad es la que produce la fiebre, pero la fiebre no produce la enfermedad. Trump no es el origen de la no-democracia, sino el gusano que produce una democracia podrida, o en descomposición. Ignoramos cuándo empezó a putrefactar el cadáver de la democracia, pero estamos confundiendo el efecto con la causa.

Un servidor de los frailes siempre cataloga a Trump y su cohorte de revivir el fascismo, pero igual me equivoco. Lo mismo el fascismo forma parte de esto, pero sin serlo enteramentre… Aquello se calificaba a sí mismo como Nacionalsocialismo, y a mí me parece un Nacionalpopulismo… Y sí, es verdad, el vocablo Nazi viene de una exaltación desmedida de lo nacional, y el añadido “socialismo” porque quiere incorporar visos sociales. De hecho, la sociedad alemana apoyaba firmemente a Hitler… Ahora, todos los elementos nombrados anteriormente, como pústulas del propio Trump, son tremendamente populistas, y no definen un ideal concreto, sino un espejo en el que mirarse a sí mismos. Es una especie de dictadura del hedonismo. En definitiva, la dominación del mundo a través del más nefasto narcisismo.

Podríamos repensar el dicho: “No hay mal que por Trump no venga”, pero quizá sería darle un protagonismo excesivo… Este acémila no ha traído, mucho menos inventado, el mal, pues ese mal ya estaba maduro e instalado entre nosotros. Las gentuzas han aparecido cuando el mal ha fermentado y ha propiciado las condiciones necesarias para prosperar. Si lo pensamos bien, el sanchismo, en sus orígenes, sorteó los márgenes de la ley para imponerse como personalismo a costa del socialismo. Igual que el comunismo sirvió de compost a los líderes soviéticos. Puro y duro populismo… Y a esto precisamente, y no a otra cosa, es a lo que estamos abocados en plan mundial.

Y lo estamos, porque es lo que la ciudadanía quiere y por lo que está apostando en sus tendencias de voto: hacer una escabechina de la democracia desde dentro de la propia democracia, utilizando sus propias herramientas, y usando sus propias armas… El gran, enorme riesgo, es que no sabemos el paradigma que luego vamos (nos van) a adoptar… ¿Y después de cepillarnos la menos mala de las opciones, qué?.. Los regímenes todos apuntan a personalismos que han tenido atroces consecuencias, y han terminado mal, muy mal. Personalismo, absolutismo y populismo es la trinidad que conforma el fatal desenlace.

Pero sí que puedo garantizarles que, tras el auge de lo que estamos propiciando, el mundo ya no volverá a ser el mismo. ¿Quizá nos venga el 1984 de Aldoux Huxley?.. ¿Quizá el Mundo Feliz de Georges Orwel?.. por ahí parecen ir los tiros. Pues, entonces, que todo el panteón de dioses del Olimpo nos pillen confesaos…

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ // www.escriburgo.com // miguel@galindofi.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.