PARA…


En los programas radiofónicos que mantenemos un grupo de prójimos más o menos próximos, sobre todo cuando son de temática abierta, que es lo que más le gusta al personal oyente (o, al menos, eso es lo que nos dicen por la calle y/o nos hacen llegar a través de la emisora), los comentarios a los que damos voz parecen como aquél antiguo juego de zagales: ¿verdad o mentira?, en el que tratábamos de ilustrarnos cuando los medios informativos ni eran medios, ni informaban de nada. Todo era monocolor… Hoy, al contrario, los medios son multitud, pero tan informativos como desinformativos – quizá más de lo segundo – y uno ha de formarse su propia opinión a través de la madeja que nos llega.
Por ejemplo: ”La UE y la India alcanzan un acuerdo que reduce y/o elimina el 90% de los aranceles”… Naturalmente, se habla dentro de un organigrama general de comercio abierto, donde unos sectores pueden verse más favorecidos que otros. Aquí, nuestro sector agrícola sale mal parado en frutas y verduras, por ejemplo, pero beneficia al vino y al aceite. De ahí las tractoradas y protestas, donde solo se airea lo uno y se calla lo otro… Mercosur, con toda su gama de grises, no es más que la alternativa que nos deja un Trump marcadamente castigador y abusonamente arancelario, donde tendríamos las mismas, o aún muchísimo peor. Es bueno abrirse otros caminos.
Se ha hablado mucho, quizá demasiado, sobre lo de Adamuz… Sin embargo, en pleno rifirrafe, salió un suelto en El País que apenas logró titulares de noticia, sino de pequeña columna: “las adjudicaciones para obras de emergencia en el mantenimiento ferroviario, han recaído en una empresa investigada por el caso Koldo”… y ha pasado soslayada entre tanta tinta cargada de vísceras y visceralidad. Nuestra Administración es más lenta que la rusa en tiempos de Stalin, que aún iba cuando ya tenía que estar que estar de vuelta. Y no es que falten funcionarios – que sobran – lo que falta es mucha dignidad y un pelín de vergüenza… Y hablando un poco más de eso, aunque ya empieza a aburrir, leo en La Verdad que “Oscar Puente censura al jefe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, CIAF, por opinar sobre lo sucedido en Adamuz”… Sin comentarios. No sea que me censure a mí también.
Lo de la pinza PP-Vox-Junts para no subir la actualización de pensiones a los jubilados, por el hecho de que esta medida viajaba dentro de un ómnibus en malas compañías, se debe, principalmente, a un par de detalles que suelen pasar desapercibidos: lo primero de todo es que esas tres formaciones políticas, aunque muchos no lo crean, pertenecen todas a un mismo espectro político: derecha pura y dura; y lo segundo, que les da cuarto y mitad de carajo los pensionistas de este país… Naturalmente, la culpa es solo nuestra, de los jubilatas, que no apoyamos un partido político con la influencia de más de diez millones de votantes directos, para defender nuestros intereses; al igual que, en su momento, también dimos la espalda al movimiento que quería llevar al tribunal europeo al roboestafa que supone que nos quiten un Irpf que ya pagamos en nuestra vida laboral, y que ahora, fraudulentamente, nos vuelven a sangrar… Cada cual tiene lo que se busca, pues justo es lo que se merece, y en ello viaja la justicia, y no en nuestras miserables quejas, sea fundadas o no.
También leo en la prensa regional que “la demanda de licencias para viviendas de uso turístico se dispara en el Mar Menor, mientras se buscan casas para residencia, y no se encuentran”… Pues, cojonudo, ¿no?.. Luego, oímos desgañitarse al propio presidente del Gobierno Regional diciendo lo preocupado que está porque los jóvenes no tienen casa donde vivir, y todo su cuento, pero permite semejante despropósito, y no hace nada por evitarlo… Sus socios (en realidad sus amos), también callan y miran para otra parte. Y los de la otra orilla del Colorado, siguen sin dar con la fórmula, porque, en el fondo, tampoco quieren aplicarla. Poderoso caballero es don banquero (traduzco por Fondos Buitres).
Por otro lado, me sopla un fontanero de mi pueblo, buen amigo y mejor profesional, que aquí, en Torre-Pacheco, donde vivo mi vida, el nivel freático ha subido de ocho metros a dos metros, y me dice que lo ha comprobado personalmente, y que esto es una barbaridad, y que se está al borde de un desastre… Y lleva más razón que un santo. Sin embargo, lo que huele mal, lo que en verdad apesta, es que, ni medios informativos, ni autoridades sabedoras, ni nadie de nadie, dice nada de nada. Punto en boca. Apagón informativo. No sabe, no contesta… Como cuando desde este mismo equipo de “radiomentores” quisimos contactar con la Hidrográfica esa del Segura para que diera sus explicaciones sobre lo ocurrido en la estación distribuidora que dejó sin agua a media comarca: que se escabulló de dar la cara, largándose el muerto de unos a otros en esa santa casa.
La cuestión es que en tales manos estamos, y estos son los políticos que, indefectiblemente, votamos… Lo que sea verdad o falso de aquello que se filtra, que de todo hay, como en botica, tampoco es menos verdad ni falso de aquello que se calla, se silencia, se oculta y no se dice porque a ninguna de las partes conviene. Tan solo está permitida la munición que abastezca el reparto de tirachinas entre los seguidores de ambos contendientes… Eso vende periódicos, y a todos interesa engordar la urna a costa de lo que sea. Pero cuando puede embarrar a todos, las noticias se convierten en desnoticias; no sé si se habrán fijado ustedes.
Exactamente igual está ocurriendo en la política internacional, donde la gran mafia está dominando el mapamundi, y en el que los chulos abusones están arrinconando el derecho, la libertad y la justicia; y se están imponiendo a través de la amenaza, el chantaje, la brutalidad y la violencia… Lo interior no es más que el reflejo de lo exterior. Si nosotros pasamos de todo eso, eso nos pasará por encima a nosotros. Y nos anulará como personas y como seres humanos. A lo peor, es que nos lo merecemos… Albert Camús ya lo dijo en su tiempo: “La intolerancia, la estupidez y el fanatismo, pueden combatirse por separado; pero cuando se juntan, ya no hay esperanza”… Pues contestémonos nosotros mismos.
Miguel Galindo Sánchez / www.escriburgo.com / miguel@galindofi.com
