
Prometo un artículo entero dedicado en detalle a este desgraciado suceso. Pero, mientras tanto, como nuestra memoria no alcanza más allá de la última fiesta, les acompaño un artículo que demuestra que, este caso, ni es el primero, ni será el último sucedido de esta naturaleza… Que todo tiene un motivo, una causa, un porqué, por inhumano que sea, que lo es, y mucho.
Pero nos encerramos más en la política que en la humanidad. Aprovechamos el drama humano para saldar cuentas, viejas venganzas y nuevas oportunidades, sucias oportunidades, de asaltar el poder. Esa, y no otra, es nuestra indignidad.
Los humanos privilegiados de aquí, en vez de mostrar solidaridad y caridad, nos dividimos, polarizados, por nuestros nefastos políticos. Y los que más presumen de cristianos, más deberían de esconderse como católicos.

Miguel Galindo Sánchez / miguel@galindofi.com / www.escriburgo.com
