YA LO VEREMOS

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Las trompadas de Trump no paran… Últimamente ha abierto una guerra de aranceles bestiales con su principal socio y vecino, Canadá. Ya no se va a “arrejuntar”, como decíamos de zagales los que ya no lo somos, y que tan lejos nos queda. Esa leña echada al fuego que el presidente americano se ha propuesto que incendie al mundo, esta vez con los canadienses, repercutirá negativamente en la economía mundial. También para su propio país, que ya ha iniciado una inflación desmedida. Pero el burro sigue montado en sus herraduras. “Canadá debería de ser un estado más de los EE.UU.”, dice el asno… Naturalmente que sí.

Es como lo de Irán… Él solo, sin consultar con su Parlamento, ni con la Onu (que pinta menos que el tonto del pueblo), ni con nadie más que con el genocida de su socio, Netanyahu, lía lo del golfo de Ormuz – por cierto que solo para favorecer a sus petroleras – y luego, como ni sabe, ni puede parar esa guerra, no se le ocurre otra cosa que amenazar al resto del mundo: “todo país que no aisle a Irán, será sancionado”, berrea como un desaforado… O sea, los desaguisados que él solo organiza, tiene que resolvérselos el resto del mundo, pero bajo su batuta. Naturalmente, toda la ultraderecha de ese mismo mundo mundial, aplauden la ocurrencia besando su almorrana.

Estoy seguro que, entre el hoy que esto escribo, y el mañana en que saldrá publicado, este leviatán desorejado habrá desatado más animaladas de las suyas, por lo que estas crónicas siempre pecarán de una relativa desactualización. Con eso cuento. Este hombre (no digo persona) es una máquina concebida para fabricar desastres en serie, y para acelerar una conflagración mundial, a poco que se esmere… ¿Qué a quiénes beneficia este estado de cosas?..  pues ya lo saben ustedes: a las oligarquías económicas y tecnológicas, a las economías de la gran banca, que son los que nos mantienen atados a sus norias. Tampoco hay que devanarse tanto la sesera como para verlo con mediana – y mediada – claridad, por mucho que nos pille aplatanados de postveraneo.

Y a esta deriva solo la puede parar un par de cosas: o una concienciación ciudadana, a nivel general, que quite de en medio mediante el uso urnático inteligente, claro, de la poca democracia que aún queda por salvar, llevándose por delante a todos sus buitres parasitarios de todos los países, y que están unidos por cordón umbilical a este monstruo; o que nos sobrevenga el ya anunciado Apocalipsis, por el ya inevitable cambio climático, o por lo que sea, y que arrase con todos ellos junto a nosotros mismos, como en otro diluvio universal. Al fin y al cabo, toda esta merder la hemos empinado con nuestras propias manos… Pero yo no lo veo. Andamos todos adocenados y aborregados en nuestros apriscos de confort y de control; como ganado encadenado a nuestro consumo hedonista; a nuestras fiestas deshilachadas; a nuestras salidas y comidas; a nuestros ritos y tradiciones… Sin embargo, lo segundo, sí que lo veo más factible. Al fin y al cabo, no deja de ser una consecuencia de nuestras propias causas.

Miren ustedes, si no: Copérnicus, el Servicio Mundial sobre el Cambio Climático, recién ha hecho sonar la primera trompeta apocalíptica en plan sanjuanero, como cabía esperar, si bien expuesto en lenguaje científico, claro… “Los océanos y mares del planeta registran las temperaturas diarias más altas desde que hay datos”. Primer trompetazo. Es el desgraciadamente famoso calentamiento global del que tanto se silencia ahora, y por el que nada se hace. Todos los investigadores, sin una sola excepción, advierten del aumento de riesgos por un “calentamiento récord”, dicen, de la superficie marina, “causado por la crisis climática y el fenómeno natural de El Niño”.

Un Niño que no nos viene de ningún Belén, si no del Pacífico tropical, y que ya nos anuncia eventos extremos… Los negacionistas interesados y los ignorantes aplicados, y los ilusionistas pagados, nos susurran que el fenómeno de lo de El Niño, nada tiene que ver tampoco con su lotería, “ha estado ahí toa la vida delseñor” (si el Señor ese es Dios, Él no tiene vida, solo existencia), y que “no passsa ná”. Mandangas podridas. Samantha Burguess, responsable estratégica del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, lo deja escrito y muy clarito: “este récord es otra nítida señal de un océano sometido a una presión creciente. El Niño está intensificando el calentamiento global, sí, pero lo hace sumado a décadas de calentamiento provocado por la actividad humana”…

Justamente las pasadas semanas, W.W.A. (World Weather Attribution), presentó un estudio en el que advierte de las “consecuencias desastrosas, tanto para la vida marina como para la supervivencia humana”: acusadas subidas del nivel del mar, terremotos y maremotos, lluvias amazónicas, tifones, inundaciones, vientos huracanados, “que afectarán a la actual conformación de los asentamientos humanos”… Otra institución, la Organización Meteorológica Mundial – OMM por sus siglas – advierte y avisa que esto “se intensificará gradualmente durante los próximos meses, y puede alcanzar cotas y niveles no vistos en décadas”, y añade, por si aún no lo queremos saber, que es “ocasionado por nuestra dependencia de los combustibles fósiles”…

Y no sigo dando datos contrastados porque luego me dicen que soy el agorero oficial del reyno. Y tampoco quiero chafarles los chundachundas programados a tantísimos aficionados… Son verdades éstas que los medios de comunicación intentan arrinconar en lo posible (quién paga manda, y hay mucho en juego), pero que, como bien se dice en el Evangelio, “aquél que busca, encuentra”. Así que, por favor, no maten al mensajero… Miguel Strogoff pudo tener la culpa de elegir el oficio de cartero, pero no era responsable de las cartas que llevaba. Admítanlo en mi descargo, al menos… Si queremos convertirlo en problema – que tampoco hay por qué – estará en los ciegos que no quieren ver y en los sordos que no quieren oír, pero no en Quién lo dijo, ya saben…

…Pero sepan también que no creo, por la pinta apocalíptica, que nos venga ese nuevo diluvio bíblico que haga de borrón y cuenta nueva… No por nada, es que, visto lo visto, tampoco tenemos ningún Noé a mano.

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / miguel@galindofi.com www.escriburgo.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.