

Estamos de acuerdo que España es la cuarta potencia que más crece en la eurozona: un 2,8% el año pasado. Y que Europa la mira con cierta envidia, como afirma Gabriel Zincman, el gran economista francés… Pero yo sigo diciendo lo mismo: es bueno crecer, pero crecer mal no es tan bueno. Y nosotros crecemos mal. ¿De qué sirve el crecimiento si la gente no puede alquilar ni comprar un techo donde vivir, y cada día le cuesta más llenar la cesta de la compra?.. La distribución de esa riqueza es tan desigual que aumenta el nivel de pobreza año por año, al mismo tiempo que la concentración de esa misma riqueza está en unas pocas manos. Y eso es cada vez mayor.
Según la International Tax Obser. Autory, la mitad más desfavorecida de la población no posee más allá del 6,7% de la riqueza del país, mientras un 10% con más dinero controla sobre un 57%, y un muy exiguo 1% de los más ricos acapara la cuarta parte de toda la riqueza; y la brecha no deja de aumentar… Según la revista Forbes, la riqueza de los multimillonarios españoles alcanzan los 200.000 millones de euros, esto es, el equivalente al 12% del Pib del Estado. Cada vez es más difícil ignorar tal desequilibrio, mientras no dejan de agravarse las desigualdades… y se focaliza en el precio de la energía, la alimentación y el acceso a una vivienda digna.
En tanto, cada vez más, una buena parte de la población (un 30% aprx. según Cáritas) vive con dificultades, pero los ricos son cada vez más ricos. La frustración de la ciudadanía estriba en que cada vez tiene peores servicios públicos – que se van derivando vergonzosamente a lo privado – y una administración tan copiosa como inoperante. Más un encarecimiento en el costo de la vida alarmante, con respecto a sus ingresos… Al mismo tiempo, una reducida élite sigue acumulando riquezas y bienes a un ritmo escandaloso, una parte no pequeña de las cuales acaban depositándose en paraísos fiscales… Este es el panorama que nos reboza mientras nos revolcamos en nuestro maniqueísmo de el justo pan y el mucho circo.
Este analista que cito, reta a España a liderar un acto de justicia fiscal, que sirva de acicate a todos los países de la UE, y es subir a los superricos la tasa al 2%… Es que, por si no lo saben, esos megáricos pagan unos tipos impositivos y efectivos, muy, pero que muy inferiores a los de cualquier trabajador de nómina o autónomo. Legalmente, además. El truco de estos forrados consiste en que pueden eludir fácilmente el peso de impuestos sobre los dividendos (su principal fuente de ingresos) recurriendo a sociedades de cartera, con lo que aumentan su patrimonio de modo exponencial… Zucman propone gravar el patrimonio de esa gente. Dado que la base imponible del Impuesto sobre la Renta es fácil de manipular, el impuesto debe ir dirigido a Patrimonio, que es mucho más difícil de ocultar… Y dice aún más: “las mayores fortunas se libran en gran parte porque se acogen a todo tipo de execciones. Cuando se posee un 5% de participación (acciones) de una empresa, cuadruplicándose el chupe cuando se trata de empresas familiares, esos activos están exentos de la base del impuesto sobre el patrimonio”… A mayor gloria del dios Mammón.
Como si un albañil, o fontanero, o carpintero, que trabaja en el tajo con sus hijos, no fueran empresas familiares… La cuestión diferencial es que éstos sacan lo justo para sobrevivir, o poco más, y ellos amasan cientos y miles de millones. Y la fortuna (frente la escasez) de los ultrarricos, se caracteriza precisamente por consistir sobre todo en acciones sobre sociedades. Los helicópteros, yates, aviones u obras de arte no son más que la punta del iceberg. Por eso, en la práctica, el patrimonio de esos bendecidos por el fisco, queda prácticamente exento del pago de impuestos.
“Si se aplicara un impuesto mínimo del 2% sobre la riqueza acumulada de tales individuos, con patrimonio superiores a los 100 millones de euros, los potentados dejarían de eludir su contribución y su solidaridad con el resto de la sociedad de la que forman parte”… Eso afirma nuestro experto. Yo me permito añadirle tan solo que cuatro palabras más: ·”…y de la que viven”. Tan solo con eso, España ingresaría unos 5.000 millones de euros anuales, que ayudarían, y mucho, a mejorar las prestaciones y reducir las flagrantes diferencias. Cuando esos tales aseguran que no disponen de liquidez, es porque ellos mismos han estructurado su patrimonio, precisamente, para eludir su Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.
Resulta fácil ganar dinero cuando no se pagan impuestos, mientras que las familias normales y corrientes pagan hasta por respirar… Esa riqueza extrema acaba por plasmarse en un poder igual de extremo – oligarquías – sobre todo en la capacidad de influir en las decisiones políticas, electorales, e incluso mediática, comprando medios de comunicación… En nuestro vecino país galo, la deuda pública se prevé que alcance el 118% de su Pib, aumentando 1,4 billones de euros, el nivel más alto desde la II Guerra Mundial. Pues bien, en el mismo periodo de tiempo, las fortunas de las 500 personas más ricas se disparó en casi esos mismos billones de déficit – el 42% del Pib – precisamente… Hoy, un puñado de multimillonarios posee el 80% de la prensa privada; una concentración de la propiedad de los medios de comunicación que alarma al propio Financial Times.
Los detractores de tomar medidas, dicen que eso es ir contra los intereses de las grandes empresas, que abandonarían el país, y subiría el paro, con lo que sería peor el remedio que la enfermedad… No sería así si cambian las leyes. No es justo que una gran empresa esté aquí una porrada de años, con exenciones de impuestos, ayudas estatales y enriqueciéndose con nuestra mano de obra, y luego se marche de rositas como si nada. Hay países que hacen pagar durante quince años, estén donde estén. Cuando los Estados dejan que las oligarquías económicas se hagan más poderosas que ellos, el chantaje está servido… Lo que no es de recibo, es que esas megaempresas vengan, se aprovechen de ayudas y excepciones gubernamentales, hagan caja (así, cualquiera) y se las piren cuando digan que ya no resulta rentable… Y se larguen por las buenas… En tal caso, digo yo, habrá que ir por las malas.
MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / miguel@galindofi.com / www.escriburgo.com
