SEGÚN QUÉ…

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Lo están denunciando entidades sociales serias y organizaciones de todo tipo y condición: existe un mercado negro en esta región, donde hay mafias que cobran hasta tres mil eurazos por facilitar el empadronamiento a los extranjeros… Uno no entiende que el hecho simple de empadronarse donde se vive pueda ser tan sumamente complicado como para ponerse en manos de unas redes mafiosas organizadas para tal fin. La misma prensa regional lo dice (LV-6/4): “aprovechan el bloqueo de citas y la exigencia de documentación innecesaria en varios consultorios…”

Hasta esos extremos estamos llegando, y nadie quiere reconocerlo: las trabas al empadronamiento de inmigrantes en ayuntamientos de la Región de Murcia están empujando a aquellos que necesitan inscribirse para trabajar y ganarse la vida a entregarse en manos de mafias que se han organizado a tal efecto… Hasta el propio Defensor del Pueblo ha afeado a municipios murcianos la generalización de prácticas obstructivas, como es el sistema de paralizar, alargar o bloquear las citas, o el de solicitar documentación engorrosa e innecesaria… Algo parecido a lo que el nazi Dónald Trump está imponiendo en EE.UU., salvo que allí ya se están abriendo campos de concentración donde internarlos. Él va más adelantado que nosotros en esas prácticas. Luego es más cómodo dónde cogerlos para expulsarlos.

Un informe de la Coordinadora Estatal “Padrón por Derecho”, sitúa a la comunidad murciana “como uno de los territorios nacionales más afectados por las redes”… En pocas palabras: es la ley de la oferta y la demanda. Si las redes mafiosas arraigan en nuestra tierra, es porque ese tipo de prácticas “alegales” se emplean aquí en mayor medida que en otros sitios. Por supuesto, el mismo Informe dice que “son los temporeros en situación de infravivienda los más vulnerables, y en los que se ceban esas malas prácticas”… Naturalmente, ¿qué se esperaba?..

Yo me jugaría el resto del envite a que esos ayuntamientos están cogobernando con Vox, que es el partido que enpozoña de xenofobia a cuantos les prestan oídos, y los que los votan es, a la postre, una buena parte de ciudadanos de esos municipios… De ahí que esta inhumana praxis se desconozca: ni interesa, ni conviene reconocer lo que en el fondo está más que casi generalizado… “Cuestión de las más inconscientes de las conciencias”, como decía aquél nunca olvidado amigo cura. En román paladino: no remuevas lo que no quieres oler.

“La inexistencia de direcciones registradas – por precariedad de las mismas – impide el empadronamiento, y deja a ese habitante fuera del radar de los servicios sociales e inspecciones laborales”. Se cierra así el círculo de indignidad: no existen como vecinos, por lo que no se reconoce tampoco áreas cada vez de mayor inhabitabilidad (conviene ocultarlo), por lo que tampoco existen como personas que viven y trabajan allí… Es que, eso sí, para trabajar en régimen ilegal y esclavista, sí que sirven, pero si no existen no dejan huella, aunque sí que producen, claro, que esa es otra cosa, mi querida mariposa.  Así que para según qué…

Pongamos un ejemplo que, gracias a Dios y Alá en comandita, quedó en un supuesto… En una de nuestras recientes y muy sacrosantas procesiones, cristianas y muy cristianas, naturalmente, en Abarán creo que fué, se cruzó ante un paso un árabe, perturbado y alucinado, lanzando proclamas a Alá y su profeta, en plan mártir por la causa. Tan solo que imagínense la escena en plena cruzada de semana santa… Gracias al dios que sea, fué neutralizado a tiempo por la policía y quitado de la circulación.

El malestar generado en un caso así, resulta de alto voltaje, dado los sentimientos religiosos interpuestos, y muchos, artificialmente generados por la población… “Aquí convivimos con normalidad, y seguimos los desfiles como cualquier vecino. A mí me gustan” se apresura a decir una vecina marroquí… “Los musulmanes respetamos todas las religiones, y aquí seguimos las procesiones como cualquier otro vecino; además son figuras familiares a nuestra religión”, dice otro afincado magrebí… “Esas personas no están bien de la cabeza”, arrima un tercero.

Como cabe esperar, la comunidad árabe ha sido la primera en emitir un comunicado de repulsa, y dejar muy patente que “todo árabe residente del municipio rechaza y lamenta tales hechos, que atentan contra la convivencia”… Naturalmente, son los más interesados en desmarcarse de lo ocurrido, acusando al loco tarado de no representarlos en absoluto. Tienen mucho que perder… Por otro lado “ha generado gran malestar entre los vecinos”, etc., etc., etc… Un chispazo así prendió en Torre-Pacheco no hace tanto, y acabó en un safari “a la caza del moro”, que no acabó en linchamientos de inocentes,  gracias a que Dios y Alá fueron de la mano.

Si he relacionado en un solo artículo ambas noticias, es porque van directamente relacionadas la una con la otra… De hecho, la segunda es una consecuencia de la primera, pero, a estas alturas del fenómeno, se retroalimentan la una a la otra… El rechazo inicial va inflando el globo hasta que el incidente más nimio lo hace explotar; o todos esos incidentes, pocos reales y la mayoría inventados, sumados a los continuos bulos y mentiras exageradas (no confirmadas por la Policía, dicho sea de paso), hace que se dé la mala praxis en administraciones locales presionadas por sus vecinos. Una cosa engorda la otra, y la lleva a dónde la lleva.

Y por eso también somos tan susceptibles a la hora de magnificar una gilipollez como la de Abarán, a la vez que ignoramos deportivamente una irregularidad, manifiestamente racista y de graves consecuencias, como la noticia del principio, donde están pringados una buena parte de nuestros municipios regionales, pero donde nadie se había dado cuenta de nada. Dos varas de medir, dos maneras de mirar. Para, al final, no querer ver…

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ // www.escriburgo.com // miguel@galindofi.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.