NO ME FASTIDIEN…

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PARA…

Leído en la prensa regional: “el 55% de los autónomos de la Región de Murcia que cierran un negocio no cobran la prestación prometida”… De las 442 solicitudes presentadas en la Comunidad el año pasado, se estimaron 202 casos, y se denegaron 240. Porcentajes de más de la mitad, como es este caso, destapan un mal funcionamiento por parte de la Administración encargada de aplicar y regularizar estos criterios. No es normal. El sector afectado – los pequeños empresarios – exige “voluntad política” para mejorar el sistema, y denuncia que la Administración los trata como defraudadores.

Yo les diría a esos afectados que esa “voluntad política” que reclaman existe, pero está mal ubicada… Solo está a la hora de los políticos de turno hacerse el selfie en los medios para presumir de lo que hacen, lo que ayudan, y de los buenos que son, y recordarnos que los votemos el Día de la Urna. Como cuando sale el Presidente de la Comunidad a lucir pechobarriga con las ayudas para esto o con lo otro, que luego languidecen en el tiempo y el espacio, y no llegan a cumplirse (yo llevo más de tres años esperando la famosa ayuda a las placas solares, una vez aprobada tras docenas de requisitorias, y que me vá a llegar cuándo ya esté metido en la fiambrera).

La Upta señala un ejemplo concreto de una tienda de ultramarinos de barrio que ha tenido que cerrar. La excusa para denegación de ayuda en los impuestos es porque se le obliga a “demostrar que sus ventas han bajado”. ¿Cómo se puede demostrar algo a quién no se cree lo que le dicen?.. ¿Vá a poner la Administración a un funcionario de guardia en cada pequeño comercio en apuros para contabilizar las compras de su cada vez más menguada clientela?.. No se puede exigir una justificación de lo que es una simple declaración, sin más pruebas que el saldo de la Caja al final del día. Claro que no. Como tampoco nadie puede pleitear con la Administración por trato doloso e injusto cuando se le acumulan deudas y no tiene para comer… Otro ejemplo: los trabajadores autónomos que se buscan la vida con empresas que no les hacen contrato, cuando se quedan sin trabajo, como no pueden demostrarlo documentalmente, lo que ellos han cotizado a Hacienda durante ese tiempo no les sirve de nada… Y cien trucos tan cochinos como ese. Y eso es porque se cree la Administración que todos son de su condición.

Cuando un servidor (empresario de baja estofa como ellos) anduve en puestos de representación de asociaciones profesionales por estas tierras de Dios y del Diablo – Coec, Croem, Autónomos, etc. – la fiscalidad era dura para los de abajo, siempre lo ha sido, pero era tremendamente más justa que la de hoy, en comparación. No había equidad, ni equitatividad tampoco,,. pero tampoco existía el embuste, la mentira y la poca vergüenza que hay en la actualidad… Nunca se ha presumido tanto como hoy de ayudar a los pequeños empresarios, pero jamás, también, han existido tanta mentira, falseamiento y trampantojo en esas, en la realidad más que supuestas, ayudas… Y doy fé de lo que digo, porque conozco el tema mejor de lo que muchos presumen de saber.

Las ayudas de las que tanto hablan no es otra cosa que un juego de manos propiciado por el tan rentable “ayudismo” oficial. Un tocomocho del “nada por aquí, nada por allá…”, que al final se quedan en nada, claro, y de lo que muchos medran y justifican sus nóminas en el meandro político. En realidad, ni siquiera velan por la “rentabilidad” de esas afantasmadas ayudas que la mitad no dan, y la otra mitad las hacen regresar con el engaño, el timo y la trampa. Tan solo es escaparate público. Teatro puro y duro. Casi que magia potagia. Mientras exista la ilusión en la gente, existirá el ilusionismo político y de mercado.

Porque, en definitiva, no se cansen ustedes, lo que ha habido es un cambio de hábitos de mercado mundial, propiciado por la santa globalización, de la mano de las oligarquías financieras, una vez comprados los Gobiernos, y con la entusiasta colaboración por parte de la muy ignorante ciudadanía… Y ese cambio, para bien o para mal – ya lo irán viendo los que se asoman tras mi hombro – establece cerrar los comercios de barrio; monopolizar los oficios en monstruosas compañías de servicios; controlar la producción de cuánto se produce;, y luego, también, el mercado de trabajo productivo. Y ya tenemos servida en bandeja la mundialización que tanto deseábamos los tontos de baba y del haba… El panorama hoy es comprar el consumo alimentario y no alimentario en cadenas y grandes superficies, y áreas comerciales, controladas todas por multinacionales. El resto de abalorios, ropas, complementos, muebles y demás equipamiento y utillaje, centrarlo en un gran zoco comercial mundial, incontrolado e incontrolable, que encima, ni paga impuestos, ni colabora en nada, con nada y para nada… “Bueno, bonito y barato, paysa”, que mientras rula no chamba… Y esto, a la fuerza, ha de tener unos resultados y unas consecuencias. Los más inmediatos y próximos es la inviabilidad manifiesta de lo que siempre hemos conocido como comercios, incluso yo añadiría oficios, de proximidad.

Por esto, que los gobiernos quieran disimularlo con operaciones cosméticas de ayudas, promociones, apoyos, outlets y demás faranduleo a ese tipo de negocios, que ellos mismos, e incluso nosotros, hemos condenado de antemano, no deja de ser más que un disimulo, una engañifa, un poner presentable al que hemos condenado a morir… El último de los fariseísmos que todos, gobiernos y ciudadanos, estamos llevando a cabo. Por eso, que el aparentar comportarnos a favor de lo que nosotros mismos hemos destruido, me parece de un recochineo manifiesto.

Más vale que sean – seamos – honrados, e intentemos invertir en una nueva vaca, ya que hemos sacrificado la que nos daba buena leche a cambio de un mal sucedáneo… Aprender de los errores para saber rectificar, sería una buena idea; pero empeñarnos en joder la marrana a la que hemos capado mal, eso es una aberración… Lo digo por si les sirve de algo, que a mí ya me va dando lo mismo. Todo me parece igual de vacío.

Miguel Galindo Sánchez / www.escriburgo.com / miguel@galindofi.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.