

Hay que reconocer al presidente que es un gran resistidor… Con todo lo que tiene encima, y lo que lleva trasegado en esta legislatura, es un prodigio que se mantenga en pie. Es un auténtico virtuoso del tentetieso. Cualquier otro no hubiera resistido tamaña ventolera de hostiones como panes que le llegan directamente, y si cae, que sería cosa normal, en absoluto sería mérito de la oposición. Ni lo piensen. Sería culpa de los vendavales, como dijo Felipe II de su Armada Invencible… Sin embargo ahí sigue, dispuesto a vencer legislatura que, no sé, no sé yo… Pero que, si quieren, montemos una “porra” y apostemos.
“Genio y figura…” dice el castellano refrán. Pues, a lo mejor es por eso, por la Figura. Dice Alonso de la Torre, en su genial columna, que quizá se deba a eso mismo, a esa figura, que depende de lo que los romanos llamaban “grávitas” y “auctóritas”. Lo normal es que lo segundo emane de lo primero, y la primera, o se nacía con ella, o era enseñada. Pedro ha aprendido a ejercerla: estilo tranquilo, confiado, casi parsimonioso, de andar recto y seguro, entre misterioso y distante; el habla lenta, sin estridencias… La esencia de la dignidad de su pose; lo que los romanos llamaban entre la seriedad y la severidad, y de donde, o eso decían, provenía la “auctóritas”.
Yo no sé si algún escogido alguien le habrá dado clases de “grávitas”, pero se le da muy bien el mantener el tipo. El externo y el interno. Y yo creo que, entre sus enemigos políticos, ese mantener la calma y la distancia, les provoca dudas, nerviosismo y recelo. Los descoloca, en definitiva. Fíjense a Feijóo que, cuando se dirige a él, habla a voz en grito, como si estuviera sordo… Es como si se preguntaran qué conejo puede sacar de la chistera en cualquier momento para volver a coger ventaja… Si a domicilio su “auctóritas” resulta tocada, aunque no hundida, sí que conserva cierto prestigio internacional por su actitud frente al hantavirus, por plantar cara a Trump, y por lo rentabilizado con la visita del Papa.
Los manuales del saber estar, dicen que si quieres ser correcto en tus actuaciones y apariencia, debes adoptar, y adaptarte, a ciertas aptitudes: caminar lento, erguido, con determinación, y habla mesurada y sin atropellarse, “dándole a cada palabra la importancia que merece, y envolviendo cuánto diga, sea acertado o tonto, en mucha prosopopeya, si bien que sin pasarse”… Y eso lo mantiene a pesar de las circunstancias adversas, hay que reconocerlo. No así la oposición, que se entrega a desorbitados ataques de ansiedad, y parecen una jauría cánida aullando porque huelen el hueso que no pueden roer.
Sin embargo, las espadas están en alto, y las equivalencias se mantienen, a pesar de que Sánchez lleve las de perder en todas las quinielas. Es un habilidoso fajador que sabe usar el más mínimo y escaso triunfo propio, o torpeza ajena, para salirse con la suya y aguantar hasta 2027, que es cuando toca. Ya veremos lo que nos depara el verano, aparte de calor por un tubo infernal.
Mientras tanto, él sigue prosopopéyico e imprevisible… A pesar de su Begoña, de su hermano, de las chistorras y chicas de honor distraído de sus amiguísimos Avalos y Cerdán; o de la fontanera Leire, nacida y crecida en las cloacas, desde donde hizo carrera. Y ahora, la puntilla de un Zapatero alhajado como una hurí, y afanoso como un topo en busca de enterrados tesoros de madriguera… Incluso a ese pesar, él sigue estólido como un patricio romano con la “scipio” en la mano.
La verdad es que a mí no me extrañaría que doblase el lomo, como cualquier ser humano, y lo mandara todo a tomar por el sacro saco, incluso dejando al Psoe hecho unos zorros y sin liderazgo, pues los ha secado y sacado del partido haciendo a éste a su imagen y semejanza… Sin embargo, por otro lado, nos tiene acostumbrados a resucitar de entre los muertos una y otra vez, y tampoco habría que descartar otro número al más puro estilo Houdiny de su repertorio. Si así fuera, y llegara a la meta de la legislatura, y si aún tuviera el cuajo de presentarse, habría que ponerle pegado a la oreja el esclavo aquel del “recuerda que eres mortal”.
Sea como fuere, el problema, gran problema, es que el césar Petrus ha terminado con cualquier sucesor en su partido. Salvo García Page – rara avis – el resto solo están para hacerle la ola y llevarlo bajo palio. Y eso es un riesgo para el Psoe tremendo. Si llega al final de la carrera, su figura estará tremendamente manchada, cuando no desprestigiada. Lo suficiente como para no cometer la torpeza de volver a presentarse. Pero, como ha sacrificado a todos sus delfines que le hacían sombra, nos vamos a quedar huérfanos de un buen contrapeso para una derecha que anda tan descentrada como descerebrada.
Y si se cometiera el doble milagro (el cielo es así de caprichoso) que lograra otro mandato, éste saldría viciado desde el principio. El Imperatus Máximus ya está tocado, su corte áulica ya no está para llevarle el bocadillo, y sus eventuales socios ya le han tomado la medida y perdido el respeto, por lo que sus relativos apoyos nos costarán huevos de oro… Y no creo en modo alguno que saque una mayoría absoluta. Sería pedirle demasiado a un Zeus al que está dispuesto a desbancarlo del Olimpo si se tercia.. Ahí es donde Feijóo tiene el talón de Aquiles de su enemigo. Pero, visto lo visto, que no son capaces de darle la puntilla vencido en la arena (de lo cual me alegro, lo confieso) dudo que puedan dar más de sí.
Por lo que el cercano futuro se nos viene tan oscuro e incierto que me temo una gobernanza imposible… Y si he dicho antes lo de que me alegraba, es por la compañía a la que se ha rendido y vendido el gallego. No es por el PP, sino por un Vox cada vez más camisa parda. Hace apenas unas semanas que dijo que en las elecciones generales no se asociaría con los ultras, y hace tan solo unos días que se desdijo diciendo que bueno, que sí, que vale, que adelante con sus prioridades nacionales fascistas. Traga hasta el trinquete por encasquetarse la gorra de capitán de un barco que no le van a dejar gobernar. Ese es el panorama. Así que la virgen nos pille confesaos, que apañaos ya vamos.
Miguel Galindo Sánchez / info@escriburgo.com / www.escriburgo.com
