DE CAL Y DE ARENA

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Menos mal que, después de muchas paletadas de arena, empiezan a venir alguna que otra de cal, no va a ser todo movedizo… Los antiguos albañiles sabían la proporción adecuada que aplicar en cada fase de la construcción de cualquier algo. Precisamente, y lo digo al paso, su palabra definitoria en francés era la de masón, y de ahí la adoptó la masonería, de cuya escuadra y plomada se dotaron las logias (símbolos de una sociedad en construcción)… No es raro, pues, que el viejo dicho de “una de cal y otra de arena” quisiera explicar el equilibrio de las cosas. Nuestro mundo, de momento, anda desequilibrado por los peores efectos de unas malas causas.

A Trump, por ejemplo, empiezan a rebotarle sus propias rabotadas… Su enajenada campaña contra el Papa, como detalle, le ha hecho honor a otro no menos conocido dicho: “contra la iglesia hemos topado”, de quijotesco origen, aunque él, en su supina e irracional ignorancia, no lo sepa, naturalmente. Según su burricie, este Papa es papa gracias a él, y debe doblegarse a las guerras mandadas por él, porque las hace en nombre de Jesucristo… Para eso, publica un dibujo en las redes abrazado al mismo Cristo (y aún hay quién niega que es un retrasado mental enloquecido)… Por supuesto, León XIV, por muy estadounidense que sea, tan solo contesta estóicamente que el Evangelio predica la paz, no la guerra.

Y, en este preciso punto, no sé si sorpresivamente o no, el pulso lo está perdiendo Trump, pues los católicos americanos, incluida una buena parte de su jerarquía, se le ha vuelto en contra, y sus consejeros republicanos ya andan diciendo que eso suponen muchos votos en contra… Como el esclavo encargado de susurrarle al César “recuerda que eres mortal”. Pero, en este caso, inmortal se cree el payaso. Así que sigue con su ahora “Guerra Santa”, como Netanyahu, asesinando a todo cristo en nombre de Dios… Aquí, en casa, el voxcatolicismo guarda silencio. Su tótem los ha dejado fuera de juego con su espantada antivaticana, y andan sin saber por dónde pisan a tal respecto.

Por cierto, que a este mismo Vox se le ha cerrado un grifo de financiación con la caída de Orbán en sus elecciones – otra de cal, gracias a Zeus –  que también ha dejado a Europa descansando. Todo un alivio para cualquier democracia que se precie de auténtica, y para cualquier otro demócrata que igual se precie de serlo… De momento, Magyar, el ganador, a pesar de las trampas y marrullerías de Orban,  ha suspendido temporalmente ciertos informativos y medios públicos húngaros que eran los órganos de propaganda del espía de Putin en la UE, mientras inicia un nuevo diálogo con la Unión sobre los fondos congelados (necesidad obliga)… Otra cosa que tiene de bueno esto – otra de cal – es que con este resultado, Putin y Trump tienen un aliado menos para jodernos a los europeos, lo que es de agradecer. Al americano le ha resultado un serio revés, tras publicar a grito pelado que apoyaba el pucherazo preparado por el dictador Orbán contra el demócrata Magyar.

Igual me viene a la cabeza otro detalle: he oído a Feijóo llamar públicamente “Traidor” a Sánchez por su posición de condena a la guerra. Vale, está en su derecho, pero, si hemos de ser coherentes, ¿el Papa es también un traidor por posicionarse exactamente igual?.. Cuando esto escribo, aún no ha dicho ni pío a tal respecto, y cualquier explicación, si es que la da, necesariamente habrá de ser tan chapucera como su ligereza. Además, confunde los significados entre alinearse y alienarse, pues su posición pasa constantemente de lo primero a lo segundo.

Tantísima contradicción en una sociedad tan convulsa como la nuestra solo lleva a la confusión… Y es lo que nos pasa a casi todo el mundo: que andamos alienados por no saber alinearnos con un mínimo de objetividad y lógica. Que nos adocenamos, pero no nos enderezamos; no sabemos cuándo estamos de pie o cuándo estamos tumbados. Un ejemplo práctico: No suelo pararme en los programas de teletertulias mucho, salvo que haya algún intelecto inteligente. El otro día andaban comentando la muerte de nueve niños en Turquía por un francotirador adolescente en un colegio… “¿pero eran musulmanes o cristianos?”, preguntó una tertuliana.

¡Eran niños, joder…!”, se me escapó en un grito para mí solo… Estamos llegando a un extremo que evaluamos la calidad, y hasta la cualidad, de una vida humana, según sus creencias o su color de piel con referencia a las nuestras, si es que las tenemos fuera de un exacerbado populismo… Achacamos a los islamistas su belicismo contra los cristianos, pero reaccionamos exactamente igual que ellos, salvo el matiz de los siglos de diferencia que nos llevamos en la Historia. Y una enorme parte de los ciudadanos del mundo actuamos igual en la geopolítica. Que condenamos o aprobamos el ataque unilateral e injusto a un país dependiendo de qué cultura o religión sean. Y esto está ocurriendo también con Irán, como ocurre con el Líbano, como con los palestinos y los cisjordanos.

Hay que estar muy ciegos para no ver que lo que hay detrás son meros intereses económicos y especulativos, nada más; pero el agresor le da una pincelada de mala fé (por fe equivocada) porque sabe que así lo “venden” a millones de más o menos creyentes en según más o menos qué cosa… Es la estrategia más vieja y aplicada en el mundo… Entonces sale un papa catolicristiano, condena la guerra contra personas con distinta, e incluso puede que opuesta, fe a la suya, y nos sentimos tan descolocados que no sabemos reaccionar con cordura y en consecuencia. Mucho menos en conciencia. No se ve que un pontífice pueda hablar, y clamar, por cuestiones meramente humanitarias, sin matices de creencias y crescencias por en medio.

Pero es que, además, por si no lo saben, ese mismo Evngelio que lo tomamos como nuestro, no solo dice “no matarás”, si no que el propio Jesucristo suelta “amarás a tu enemigo”, e incluso al extremo de “cuando te golpeen, pon la otra mejilla”… Algo de lo que no queremos oír hablar de ello. Las guerras de religión aún subsisten entre nosotros. Ahora las utilizamos como excusas más que antes, si cabe… Y nos cabe un montón.

        Miguel Galindo Sánchez / info@escriburgo.com / www.escriburgo.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.