

Se habla mucho del que roba, o defrauda, el dinero público. Los juzgados no dan abasto con los políticos que negocian con el Erario, a uno y de otro lado de la mesa de tahúres, y se llaman corruptos los unos a los otros en toda la cara y con toda su cara; y la utilizan (la corrupción) para que la usemos de tirachinas contra los que no son “de los nuestros” – aunque nosotros sí que somos de ellos – y sin embargo, no nos damos cuenta del mal uso de ese mismo erario público que se mueve ante nuestras propias narices, amaestrados como estamos solo para husmear rastros dirigidos por aquellos a los que seguimos.
Pero las declaraciones del presidente de RTVE, por ejemplo, J. Pablo López, sobre el horrísono fiasco del bodrio “La Familia de la Tele”, no ha hecho mella alguna en la opinión pública. Su autocalificada por “autocrítica” es que “unos programas funcionan, y otros no”, comparándolo con otro de igual degeneración cultural como es “Sálvame”. Y ahí se acabó todo… Pero se calla, se oculta y esconde, no se dice, que cada programa emitido nos sale por casi cien mil euros, sin contar el pastizal invertido en su vergonzante Cabalgata. Esto es: cientos de miles de euros de dinero público tirados a la papelera y gastados en infracultura. Pero no, nada. Y no se pide ninguna explicación, ni se responsabiliza al especulador-birlador.
Y aún los hay peores que todos estos robapavos juntos… Los hay que operan a gran escala, puesto que su objetivo es obtener el poder arruinando a España a través del engaño fraudulento a base de embustes, blanqueado por el voto ciudadano. Un solo y simple ejemplo: todo sector económico, productivo y empresarial de este país, urge al Gobierno sobre la escasez de mano de obra cualificada, como mecánicos, albañiles, encofradores, soldadores, electricistas, fontaneros, carpinteros, transportistas, y un agónico etc. cada vez más largo, y que pone en peligro el desarrollo económico, las cuentas de la seguridad social, e incluso las pensiones. Todo… Solo el sector de la construcción, con la crisis de la vivienda galopante, que afecta a toda la nación, reclama al Ejecutivo la regularización de millón y medio de inmigrantes, que cubran esta carencia vital y aporten sus impuestos a las arcas públicas.
Pues justo Vox va y presenta un plan contrario en el que propone llevar a la ilegalidad a varios millones de estos inmigrantes (EP,30/6): “revertir toda las regularizaciones de inmigrantes, y realizar deportaciones masivas” – mientras el PP calla culpablemente y se pone de perfil – con el único fin de colapsar económicamente el Estado y dar un golpe al mismo, asestado al bolsillo de todos los españoles, ya que nos empobreceríamos ostensiblemente, tanto en nuestras pensiones como en nuestras prestaciones… Esto nos llevaría a la quiebra, cuyo malestar lo aprovecharían ellos para auparse al poder (fué la estrategia de Hitler, precisamente, para asaltar ese mismo poder). Y, encima, se haría culpando a la solución: los inmigrantes; y con la ayuda en urna de ignorantes abducidos y los votos de los ciudadanos más incultos – son legión – que se creen sus mentiras hasta la médula.
Si esto no es un intento de malversación (boicot económico) a gran escala de fondos públicos en plan bestia, que baje Yahvé y lo vea… Pero esos mismos elementos dirigen nuestra atención de paletos políticos, que es lo que somos, en que nos fijemos en los Koldos, Ávalos, Cerdanes, Montoros, Gürteles, novio-de-Ayuso, etc., que haberlos háylos cada vez más, pero que, como trileros y asociados, nos mantienen entretenidos mientras escabullen el pez gordo. Justamente es el método que está usando Trump, si se fijan hasta en sus más nimios detalles.
Creo que fue una política del PP, Celia Villalobos me suena, la que dijo aquello de que “el dinero público no tiene dueño”… Y dijo bien, pues lo que es público es de todos, y lo que es de todos no es de nadie; por lo que, no siendo de nadie, es de cualquiera. Y esto, en política, quiere decir que es del primero que le eche mano. No será jurídicamente así, pero en la práctica diaria sí que lo es. El problema de este país (en el puesto 56 en la escala de 1 al 100 dentro del Índice Mundial de la Corrupción), es que estamos tan acostumbrados a ella, y participamos tanto en ella – por activa y por pasiva – que cuando se cierne una estafa política a nivel nacional, lo confundimos con un partido de fútbol o una corrida de toros, o cualquier fiesta a propósito. Y hasta aplaudimos.
Un mecánico de bicicletas de mi pueblo, siendo yo crío, decía que “el dinero no huele, pero engrasa”. Una verdad como un templo. Ayuda a que los engranajes no chirríen, y encima no apesta… Por cierto, permítanme colar una morcilla: hay quién se escama de que me vengan recuerdos de jovencico, y no de después, pero he leído a J.Mª Ruíz Vargas, Psicólogo de la Memoria, y dice exactamente que “la etapa de la vida más recordada es la que va de los 13 a los 23, el llamado “pico de reminiscencia”; y no me pregunten por qué, pues no he llegado a esa parte del libro… Pero sí sé que me van a decir que a qué cuento viene esto con lo que estaba tratando sobre el dinero de todos.
Y será porque otra metáfora del dinero es el tiempo, que también es de todos en general y de nadie en particular. El tiempo, en teoría, está puesto ahí por todos para que todos lo usemos y lo compartamos, como el dinero público. Pero luego vienen los que ponen precio al dinero, y los que ponen el dinero a plazo (tiempo), y desaparece tanto el uno como el otro de circulación… Solo los ladrones y especuladores lo tienen y lo usan para devolvérnoslo con gotero y con intereses, ¿me siguen?..
Luego están también los del refrán, ya saben: “el que roba a un ladrón…”, etc., etc., y se dicen a sí mismos que si ese dinero es de todos los españoles, sin llegar a serlo de verdad, igual puede pasar a manos de ellos, que también son españoles y todo eso… Desde luego, si no hubiese dinero, no habría ladrones ni defraudadores, eso es verdad, pero lo que jode un montón es que Hacienda nos haga a todos deudores, cuando somos los pagadores… Toda esa caterva política medra de ese mismo dinero público, precisamente de donde mismo nacen los que defraudan a los defraudadores y roban a los ladrones… ¿Dice usted que no será eso?.. Ande y pregúntele a un banquero mismamente.
MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / www.escriburgo.com / miguel@galindofi.com
