…POR LA CAMPANA

Se me pide que escriba un artículo analizando las recientes elecciones europeas. La verdad es que se le pide a la persona menos indicada, porque hace tiempo que concibo las cosas de la política desde unos parámetros quizá que poco adecuados, pero, en fin… trataré de ofrecer una visión lo más práctica posible mirando a futuro, evitando, también en lo posible, las zonas comunes y esperables. Quiénes lo solicitan deben conocer a quién lo solicitan, y, por lo tanto, deben saber que mi perspectiva suele escapar a un presente que es el efecto de pasadas causas, y que nuestro futuro nos lo jugamos, y fraguamos, precisamente desde el presente que nos hemos buscado.

El subidón de la ultraderecha, aupado sobre todo por el voto joven (prometo analizar en el próximo artículo los porqués de esta deriva), no solo lo cantaban las encuestas de opinión, sino también por las consecuencias de una equivocada política de olvido, y, por lo tanto, abierto a la manipulación de la herencia histórica que se nos dejó tras la II Guerra Mundial. Tampoco la política de los hechos en materia de justicia social y equilibrio económico han ayudado a la correcta información, y formación, de las capas más jóvenes de la sociedad europea… Creo que para pocos – y para mí menos que nadie – ha resultado ser una sorpresa el revival protonazi que ha resultado de las urnas. Ya estaba instalado, y muy bien instalado, en las naciones que conforman esa UE.

Sin embargo, a mí me da la sensación que nos ha salvado la campana. A pesar del serio aviso, la mayoría parlamentaria europea aún descansa en un cuatripartito (liberales, verdes, socialdemócratas y democristianos) que aún puede resistir la marea a ultranza de los ultras – y nunca mejor dicha la redundancia – y quiero creer que es una oportunidad, muy posiblemente la última oportunidad, para que Europa revierta la situación… Es como una prórroga de cuatro años más para reconducir las políticas que se han hecho a espaldas de los ciudadanos, muchas veces con sordina, dejando espacios libres a los facciosos extremistas, pues son maestros en las prácticas de hacerse con los descontentos. No obstante, esta gente, ya aupada al poder, hará todo lo posible para, desde dentro, poner todas las zancadillas posibles para impedirlo. Es su método hitleriano.

Y precisamente eso mismo debería ser un acicate para dar un giro de claridad y buen servicio a las instituciones europeas en todos los campos… El problema hasta ahora, entre otras deficiencias, es que se les ha visto como un corpus funcionarial, impenetrable, lejano, y nada cercano a la ciudadanía (su justa medida es la elevada abstención). A veces, incluso, como un ominoso dique de poner problemas en vez de resolverlos; o de componer injusticias en vez de impartir justicia. Cuando la única realidad es que la Unión Europea, en su conjunto, nos ha traído muchas más ventajas que desventajas; bastantes más cosas positivas que negativas. Pero eso no lo ve ni lo aprecia el ciudadano por falta de cercanía. Y eso, precisamente eso, es lo que se quiere cargar el antieuropeísmo, hoy encaramado al parlamento europeo precisamente. Tal es la estrategia.

Nos ha salvado la campana, sí, pero tan solo nos ha dado un tiempo para rectificar, y, además, en condiciones adversas, puesto que tenemos a los enemigos de Europa en el gobierno de esa misma Europa. Todo un caballo de Troya. Lo he escrito muchas veces, pero la táctica de encauzar el desconcierto y el descontento de la gente embutido en bulos, facenews, embustes y mentiras, ya lo hizo Göebbels para facilitar el ascenso al poder absoluto y gobernar absolutamente. Se destruye la pluralidad desde la pluralidad, la esencia de toda democracia, y se instaura la dictadura. Es relativamente sencillo, aunque burdo, y por aquí se empieza. El ariete es la propia ciudadanía, y luego se irá contra ella misma y contra sus derechos.

El resultado en España me da cierta vergüenza comentarlo: un empate técnico (un par de escaños de diferencia) que ambos pulsos pueden vender como victoria, pero que, en realidad, no ha ganado nadie y lo han perdido ambos.. Psoe sigue contando con sus principales fuerzas y apoyos, en teoría al menos, que no en la práctica real; y el PP ha sumado los mismos votos que en las generales, que le dio la descomposición de Ciudadanos. Los números encajan matemáticamente. Aunque bien sé que los discursos obvian tales matemáticas. De hecho, por obviar, se obvia hasta cualquier tipo de lógica y sentido común.

Pero no por eso mi vergüenza… Es que yo no he visto en toda la campaña ningún dato, hecho, razón, o motivo europeo serio puesto a debate. Nuestras europeas han girado alrededor de la esposa del presidente, Begoña Gómez; se han movido en torno al desbanque mutuo, no en unirse contra el neonazismo naciente; aquí, las europeas se han reducido a un plebiscito Sánchez-Feijóo, nada de temas de la comunidad en la que y por la que se votaba… El tristemente “hecho diferencial” que nos sigue distinguiendo: que nos enredamos en peleas cainitas y de corrala, navajeras, y no en lo que verdaderamente concierne y nos interesa. España ha votado para que siga el patético espectáculo de tirarse de los pelos y llamarse guarros mutuamente… ¡lo que nos importa a nosotros España, mucho menos Europa!..

Y esta es mi visión aunque no guste al mogollón… Los que me han pedido están cumplidos, y los que me hayan leído se den por sabidos. A lo largo del tiempo he atesorado en las redes una buena colección de guillotinas y descalificadores de pata negra, que sueltan sus perros y sus invectivas apenas llegan al segundo párrafo. Eso no me afectan en absoluto, porque ya cuento con ellos… Este solicitado análisis está escrito desde la sinceridad al resto de lectores y/o seguidores (no es lo mismo) a los que estimo sobrada, o suficiente al menos, la capacidad de librepensamiento. Mi escrito es tan solo que un parecer, un punto de vista, una opinión, nada más. A partir de aquí, que cada cual, o cuála, lo respete o no, según y dónde, y desde, su propia libertad y responsabilidad.

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.

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