DÓNDE ESTAMOS

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Que la concentración de riqueza, en vez de la dispersión de esa misma riqueza, produce cuánto de negativo estamos viendo y viviendo, es un hecho incontestable, y hay que estar muy ciegos como para no verlo… Se traduce en más hambre y desigualdad social; más violaciones de los derechos humanos; mayores bolsas de pobreza, y más refugiados muriendo de inanición en nuestras fronteras; más represión violenta de inmigrantes y otras minorías; acoso a los líderes progresistas mediante la práctica de laftware; la negación necia y obtusa del cambio climático, poniendo en constante peligro a nuestro planeta… Esto es, en resumen, el mundo que tenemos ante nosotros en la actualidad.

Tan solo miren, y piensen un poco aunque les haga daño, un único dato: en tan solo que una década, la fortuna del uno por ciento más rico del planeta – repito: el uno por ciento – aumentó en 35 billones – repito: billones – de euros, mientras que 3.700 millones de personas de ese mismo planeta, sobreviven con apenas ocho euros al día… Los que estamos en la zona templada/privilegiada, después de todo, nunca daremos las suficientes gracias a Dios por tener lo justo para vivir dignamente sin grandes dispendios. Tan solo que tienen a bien permitirnos consumir lo que producimos para las grandes oligarquías que nos controlan.

No me he inventado esa vergonzosa cifra, evidentemente. Está sacada de un reciente informe de Intermón-Oxfam: la fortuna que los multimillonarios han acumulado en esos diez años, sería sobradamente suficiente para acabar con todo el hambre, la desigualdad y la pobreza en todo el mundo…¡veintidos veces!.. Sin embargo, está ocurriendo todo lo contrario. ¿Por qué y cómo?.. es sencillo, ellos son los que compran a los gobiernos, los que mantienen la banca, y los que imponen los sistemas fiscales de los países (lean mi artículo “La Frustración”, y verán las estrategias que utilizan). Porque la concentración de riqueza es también concentración de poder en manos de esa élite global que se sitúa por encima de los estados nacionales y de los tratados internacionales.

Y eso es una agrave amenaza, no solo para cualquier Democracia, sino también para los sistemas de Justicia, para la soberanía de los países, para la paz mundial, e incluso para la propia esencia de la humanidad, a la que nos están convirtiendo en adocenado ganado por el método de la caña y la zanahoria… Eso sí, nos dan a elegir entre la caña y el cañón. E incluso me atrevo a decir que ya no basta con eso; que ahora arrastran con el resto, al poner en uso la coerción y la violencia: se bombardean naciones e infraestructuras sin aviso; se secuestran gobiernos; se ocupan territorios ajenos masacrando a su población; y ocupándolos con colonos asesinos; se mata y se arruina para robar su petróleo y su riqueza; se bloquea económicamente con aranceles caprichosos e incontrolados; se amenaza y se chantajea impunemente… En fin, hemos pasado a la fase de la más descarada y pura violencia. La población civil, sobre todo los niños, que son los más débiles e inocentes, ya tan solo son considerados por tales criminales como “daños colaterales”.

Existe otro frente abierto muy oportunamente, como también muy subrepticiamente, y es la conocida por Inteligencia Artificial, que están siendo dirigida y digerida por las monstruosas tecnocracias digitales, aliadas indiscutibles de los amos del mundo… De hecho, acabarán haciéndonos dependientes de ellos haciéndonos dependientes de ella. En realidad, es un ingenio éste que, con el pretexto de hacer fácil la vida de la gente, hacerse con los cerebros de esa misma gente. Existe un principio universal, queramos reconocerlo o no, y es que a mayor inteligencia artificial, menor inteligencia natural.

Prueba de que el ser humano cada vez discurre menos por sí mismo, es que nos están colando – y nosotros admitiendo – una gran, enorme, perversidad: bajo el falso pretexto de la “libertad de expresión”: amplifican el odio con el discurso de la extrema derecha, y crean una especie de ecosistema propicio para la difusión de la más abyecta desinformación, a través de mentiras, bulos y noticias falsas… en las que también colaboran, naturalmente, sus propios sistemas de inteligencia artificial, cuyo falso y podrido contenido tiene el poder, nefasto poder, de manipular la opinión pública y contaminar los procesos electorales. Existen mafias tecnológicas que venden sus servicios a los partidos dentro de su guerra sucia entre ellos mismos.

Por supuesto, claro, usted podrá negar todo esto, y darlo como fruto de una novela de Isaac Asimov. Está en su pleno derecho, faltaría más. Algunos ya me tienen por redomado conspiracionista conspiranóico, valga la redundante redundancia… Yo les daría la razón, fíjense, pues sería lo más cómodo para mi persona; pero, honestamente no se la puedo dar, porque, entonces, se añadiría a los muchos embustes con que se nos bombardea. Así que no… Esto es tan real como la vida misma en la que desenvolvemos nuestros día a día. Es el mundo que nos está preparando el Gran Hermano orwelliano y que nos tendrá a todos en la palma de su mano.

¿Y qué podemos hacer?.. Pues cualquier cosa menos lo que estamos haciendo, o deshaciendo; se me ocurre incluso que todo lo contrario a lo que hacemos, que es seguir mansamente sus directrices. Esto es: luchar contra el beneficio ilimitado de esos pocos antepuesto al bienestar de la humanidad, e incluso a la supervivencia misma de nuestro propio planeta. El problema es que hay que reducir la carga de ignorancia en las personas y aumentar la de cultura.… En Brasil se ha puesto en marcha una iniciativa: la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, apoyada por su propio gobierno, y ya cuenta con el apoyo de doscientos países y de varias organizaciones internacionales. Hemos de intentar desarrollar políticas de multilateralismo bien entendido, y esforzarnos en arropar causas justas que se esfuercen en construir una sociedad más solidaria y humana, en vez de emborracharnos de hedonismos, fiestas, comidas y comedias, y de viajes a ninguna parte…

No me duelen los actos de la mala gente; me duele la indiferencia de la buena gente” (M. Luther King).

MIGUEL GALINDO SÁNCHEZ / miguel@galindofi.com www.escriburgo.com

Escriburgo

Durante 30 años fue vicepresidente de C.O.E.C.; durante 20 años Juez de paz; durante 15, Director de Caritas... Es autor de cinco libros. - Ha fundado varias ONG's, y actualmente es diplomado en RSC para empresas; patrón de la Fundación Entorno Slow, y Mediador Profesional.