

Me van a permitir que éste de hoy lo empiece con un, algo extenso, pensamiento puesto por escrito, a modo de máxima a tener en cuenta… Tan solo se trata de un pequeño ejercicio mental, no se inquieten, pues ni siquiera me atrevo a calificarlo de intelectual, aunque alguno sí lo hagan. Nada más que mediten, y díganse a sí mismos hasta qué punto es cierto, o no:
“Por supuesto, la gente no quiere guerra; no la quieren los ingleses; ni los franceses; ni los americanos; ni tampoco los alemanes. Es comprensible. Es tarea de los líderes del país encaminarlos y dirigirlos hacia ella… Es muy fácil: todo lo que tienes que decirles es que están siendo atacados, denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo, como traidores, y de poner al país en peligro. Funciona igual en todos los países, sean democracias, monarquías o dictaduras”.
Interioricen bien el meollo del mensaje, por favor. Es muy importante… La frase en cuestión pertenece a Hermann Göering, el fundador de la Gestapo y ministro de propaganda nazi. En esencia dice que las guerras se desatan inoculando el miedo. Si quieres arrastrar a tus ciudadanos al conflicto bélico, mételes miedo. Miedo a ser atacados, o invadidos, desde fuera o desde dentro, pero hay que crear un enemigo que sea convincente aunque sea mentira; que movilice a las masas porque crean sentirse amenazadas… Es el germen de toda guerra. Y se ha utilizado por todos los políticos populistas, sean de izquierdas o de derechas. Repasen la Historia, si no es mucha molestia para ustedes…
Hitler usó a los judíos como inventado enemigo interior, y a Europa como enemigo externo; Franco utilizó al comunismo y a la masonería, como los sacamantecas; Stalin hizo lo mismo poniendo al fascismo como excusa; los serbios achacaban a los croatas de las mismas atrocidades para con su etnia, que los croatas extendían de los serbios; en la misma y cruenta guerra, los eslavos y los musulmanes hicieron otro tanto, y entre todos convirtieron a Sarajevo en un matadero de seres humanos… Justo lo que recomendaba Göring: inyecta el miedo para que éste genere el odio, y luego usa ese odio para lograr tus fines.
Sin embargo, algo tan elemental y básico, no somos capaces de verlo. Somos manipulados con toda impunidad sin que nos demos cuenta de ello, y nos convierten en ciegos que guían a otros ciegos… Churchill sí que reconocía que “sin soldados que se presten, no habría guerras”. Esos soldados, antes de ser matachines profesionales eran ciudadanos que creían defender a sus familias, su patria, su estilo de vida; y se sacrificaban de buen grado por lo que, convencidos, creían una amenaza cierta. Siempre ha funcionado así, y aún lo hace con mayor virulencia. El macartismo hizo creer a los estadounidenses que el nazismo y el marxismo iban a invadir Norteamérica, para embarcarlos en la guerra europea. El mismo Modus Operandi.
En la actualidad, creemos que la ciudadanía de los países ilustrados andamos de vuelta en todo eso, pero es mentira. La Historia nos ha querido enseñar lo que nosotros no hemos querido aprender… Apenas hemos adquirido una falsa pátina de aparente conocimiento muy superficial. Basta rascar sobre ella un poco para comprobar que seguimos siendo manejados por los mismos tahúres con distintas barajas… Llámenle, si quieren, ideologías, con las que suelen suplantar a los ideales. Pero seguimos siendo masa, y se nos sigue amasando como siempre.
En EE.UU. y Europa (Israel es otro caso y otra cosa, como Rusia es el gran tapado) se nos ha inventado un nuevo enemigo: la inmigración. Vienen a invadirnos, a violar a nuestras mujeres y a quedarse con todo lo nuestro; a vivir de los subsidios, a robar para no trabajar, y a imponernos su cultura… Ese, y no otro, es el mensaje, aunque la realidad sea muy distinta, e incluso, en la mayoría de las ocasiones, todo lo contrario. Y quién se oponga a esa visión, como Göering decía de los pacifistas, somos unos traidores a la patria y hay que exterminarnos.
Esa es la nuevieja tendencia. EE.UU. para EE.UU.; Italia para Italia; Austria para Austria; Holanda para Holanda; Francia para Francia; España para los españoles; y hasta los alemanes y los suecos andan vistiéndose de camisas pardas… En todos los países occidentales van surgiendo partidos nacionalistas – yo los llamo “nazionanistas” – excluyentes, racistas y extremistas, con cada vez más poder otorgado por el electorado… La consigna no es otra que la superioridad económica, social y racial sobre los desgraciados que necesitan de nuestro trabajo para no morirse de hambre (salvo que se repiense la esclavitud para con los de otros colores) y que trabajen en nuestros tabacales por dejarles vivir.
Me podrán decir que todo tiene sus matices. Naturalmente, jamás lo negaré yo… Pero esa, y no otra, es la corriente general establecida – o que se quiere establecer – y que cobra fuerza y gana terreno: ya se ha logrado meternos el miedo en el cuerpo (el “mena” es un criminal en potencia, un delincuente); y los que desembarcan en patera, o a nado, son los ejércitos de Al-Tarik que vienen a segarnos la entrepierna… Ya hemos olvidado los Tabores de Regulares que mandaba Franco y les enviaba a hacer lo que ahora nos cuentan que nos van a (volver) a hacer. O, a lo mejor, es por eso, porque lo conocieron de primera mano cuando cumplían sus propias órdenes. Los que aún viven, cobran en Marruecos paga de jubilación por ello.
Esa santa hipocresía es la que me pone de muy mala leche, sepan ustedes perdonarme… Podríamos hablar largo y tendido sobre las sangrantes – y sangrientas – incongruencias con los que ahora allanan nuestra sublime ignorancia, pero se me termina el tiempo y el espacio. Así que lo dejo aquí. Por si algunos álguienes quieren saber lo que vale un peine, primero que se mire el pelo que luce en el espejo… en el de la Historia, digo; pero no en el de “su” historia, claro.
Miguel Galindo Sánchez / miguel@galindofi.com / www.escriburgo.com
